Cuando hablemos de adicciones no pensemos solo en drogas, sino en todo aquello que nos ha robado la libertad, que nos ha hecho esclavos y nos ha arrebatado la verdadera felicidad. 

El mundo en el que vivimos es cada vez más acelerado y exigente, y poder cumplir con todas las responsabilidades no es tarea fácil. Son tantas las ocasiones en las que nos gana la rutina del día a día, que perdemos de vista lo esencial de las cosas y lo que realmente nos hace felices. 

El video que te comparto a continuación puede ser visto desde muchos puntos de vista y nos invita a numerosas reflexiones. Por un lado, el tema de las adicciones, más concretamente de las pastillas y cómo estas nos vuelven dependientes para poder responder a las exigencias de un mundo frenético e hiperexigente, presentándonos una salida fácil y sin mucho esfuerzo.

Y por otro lado, el precio que pagamos cuando nos olvidamos de quiénes somos y nos dejamos arrastrar por los paradigmas del mundo, dejando de lado el ser y centrándonos solo en el hacer. Algunas adicciones pueden llevarnos a perder el control de nuestras vidas en un abrir y cerrar de ojos. 

Luego de ver este corto animado llamado «The dark side of prescription pills» te invito a que reflexionemos sobre algunos puntos:

«Todas las personas grandes han sido niños antes. Pero pocas lo recuerdan»

Esta frase del Principito me gusta mucho y creo que nos debe hacer recordar a todos la importancia de siempre ver el mundo con un corazón puro. Sin perder de vista el asombro por las cosas simples y sencillas que la vida nos regala, como lo hacen los niños. ¿Recuerdas cómo eras cuándo tenías esa edad?, ¿cuáles eran tus sueños?

Santo Tomás de Aquino decía «el asombro es el deseo para el conocimiento» y Platón también consideraba al asombro como un principio fundamental para la filosofía. Por su parte, Albert Einstein nos decía que: «El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos».

Es interesante ver cómo al inicio del video, se muestra a un niño que está disfrutando del contacto con la naturaleza, pero de pronto aparecen unas manos desde arriba que lo intentan frenar, detener y reprimir, dando a entender que lo que hace está mal y que debe «poner los pies sobre la tierra o centrarse en la realidad».

De ser un niño feliz y despreocupado pasa de pronto a ser un joven inestable. Dependiente de distintos tipos de píldoras, según cada situación, que lo ayudan a sobrevivir al mundo al cual se enfrenta. Incluso muchas veces sobrepasándolo.

Así, las pastillas se vuelven como una droga que lo anestesian y crean una falsa realidad de estímulos y sensaciones fuertes que duran solos unos minutos.

Podrías reflexionar en estas preguntas: ¿Eres adicto a las emociones fuertes?, ¿en tu vida hay adicciones materiales o emocionales que no te permite vivir en paz?, ¿te cuesta sentirte bien y tranquilo si estás solo?, ¿se te hace casi imposible decir no?

«Todos nacemos originales y morimos copias»

Al ver este video recordé esta frase de Carl Jung, médico psiquiatra, psicólogo y ensayista, que me impactó mucho la primera vez que la leí. Cuando nacemos somos como un lienzo en blanco que se va pintando de distintos colores conforme vamos viviendo diferentes experiencias.

Además, muchas veces nuestros padres, la educación, sociedad, las normas sociales, entre otras, van formando una especie de estereotipo de lo que se espera de nosotros y empezamos a actuar de acuerdo a esas expectativas. Olvidándonos quiénes somos realmente y es así que poco a poco nos vamos alejando de nosotros mismos.

Además, en repetidas ocasiones queremos u optamos por escoger el camino de las cosas fáciles, de lo inmediato, lo superficial y efímero que nos ofrece el mundo y en medio de este caminar dejamos de actuar por voluntad propia. Nos volvemos presos y esclavos del hacer como si fuéramos solamente máquinas. 

El precio que pagamos cuando escogemos este camino es caro, pues dejamos de ver nuestro corazón y para qué hemos sido creados. ¿Eres de los que se deja convencer fácilmente?, ¿encuentras difícil establecer límites?, ¿tienes adicciones que te impiden alcanzar eso que tanto quieres?

Escoger el camino de la virtud para ser felices

Elegir este camino no siempre es fácil ya que requiere de mucho esfuerzo y perseverancia para vencernos una y otra vez a nosotros mismos. Requiere de mucha paciencia y voluntad. Es ir contra la corriente de lo que el mundo muchas veces propone y enfrentarnos incluso a las personas que tenemos a nuestro alrededor.

La virtud es el camino del dominio personal. Encauzar nuestras pasiones y manejar las emociones sin necesidad de nada externo o ficticio, es trabajar el carácter y la personalidad. Su conquista lleva a la trascendencia del ser humano y su plena realización como persona.

En ese sentido, me gusta comparar el camino de la virtud con la subida a una montaña. El camino que se presenta puede tener muchas piedras, baches y caídas. Siempre será más fácil descenderla que subirla, pero la vista será mejor desde la cumbre. ¡Por eso vale la pena!

Y qué gran satisfacción nos puede brindar decirle «no» a esas adicciones que solo nos impiden avanzar. Tener una meta o un propósito en la vida, es importante para saber hacia dónde vamos y qué queremos. Puede ser uno o varios, pero lo importante es tenerlos ya que de lo contrario la vida se transforma en un sin sentido.

Santa Catalina de Siena nos decía: «Si sois lo que tenéis que ser prendéis fuego al mundo entero».

Con la gracia de Dios todo es posible

¿Tienes un problema?, ¿cargas a cuestas con alguna adicción? No te preocupes, hay una píldora para ti. Y esa píldora se llama Dios: es gratis y no tiene ningún efecto colateral negativo, ¡todo lo contrario! Todos sabemos que nada es fácil en esta vida.

Quizás algunos tienen o viven situaciones más complicadas que otros, pero lo cierto es que todos tenemos nuestras propias luchas y fragilidades, e incluso muchas veces sentimos que nos sobrepasaban y son difíciles de llevar.

Para ello, contamos con la gracia de Dios que nos ayuda justamente a lograr aquello que no podemos hacer con nuestras propias fuerzas. ¡Con Él todo es posible y nos ayuda a caminar por el camino de la virtud!