Cuando era pequeña y llegaba la hora de sacar las cajas de Navidad con el árbol y el pesebre, no entendía por qué mi mamá o mi abuela siempre terminaban llorando o limpiándose las lágrimas en silencio.

Pensaba, ¿acaso no es motivo de alegría esta época?, ¿por qué se ponen tan sentimentales?, ¿por qué miran las figuras del pesebre con tanto asombro? Después de muchos años, y especialmente ahora, entendí que la Navidad viene cargada de nostalgia, y de recuerdos que a veces pesan toneladas.

El video que les comparto hoy llamado «From our family to yours» me recordó eso, cuando somos pequeños y las heridas y los retos de la vida ni siquiera se han asomado a la ventana, todo parece tan fácil, tan sencillo. La vida parece un algodón de azúcar.

La Navidad, las tradiciones y los recuerdos

Crecemos y nos damos cuenta de todo lo que otros nos enseñaron, nos dijeron, nos compartieron o nos dieron. Entendemos que cada detalle guardó siempre un profundo significado.

Que cada familia está llena de tradiciones y que esas tradiciones, pasan de generación en generación, como un recuerdo imborrable de lo que fuimos y seremos.

La comida que preparaban nuestras madres o abuelas, el olor dulce que invadía cada rincón de la casa. Las canciones que sonaban, los bailes que papá y mamá daban en el salón.

Los paseos con los primos, el clima cálido que se respiraba en cada hogar. La familia junta, los abrazos inesperados, los besos y los apretones de esos familiares a los que no veíamos hace tiempo. Las novenas con la sala a reventar de gente, la alegría podía incluso invadía el corazón del vecino más amargado.

Que no se nos olvide quién es el centro esta Navidad

Diciembre guarda tantos recuerdos. Sin tal vez ser muy conscientes en nuestra infancia del origen de esta sensación de amor y esperanza, mirábamos el pesebre y no sabíamos que todo lo bueno y bello, provenía solo de una persona, de ese niño envuelto en pañales.

Este video hermoso (aunque sea de Disney y tenga a Mickey como estrella), puede ayudarnos a recordar con ternura nuestras tradiciones familiares. Con nostalgia, pero con amor, con la esperanza de que año tras año, también nosotros le enseñemos a nuestros hijos, sobrinos o nietos, que hay un amor que dura para siempre.

Que tenemos a una Madre que consuela mejor que nadie, que hay un santo hombre llamado José en el que podemos refugiarnos. Que la Sagrada Familia siempre será modelo, y que la Navidad, solo se trata de Él, de Jesús.