El «plan» para nuestras vidas. ¿Existe ya un destino para cada quién? Y si fuera así ¿dónde cabe nuestra libertad? Este tema es bastante controversial y muy interesante. Real+True – así se llama el canal de YouTube – hizo este video titulado: «¿Hay un plan para mi vida?» Acompáñame por esta reflexión y veamos a dónde nos lleva.

Plan divino

El video está basado completamente en el catecismo de la iglesia católica. «Catequesis» proviene de una palabra griega que significa «hacer eco».

El género humano dañado en su naturaleza por el pecado original fue iluminado por Cristo. Él es la plenitud de la revelación. Por medio de Jesús, Dios hace explícito su proyecto para la mujer y el hombre, que están peregrinando en la tierra hasta llegar a su presencia.

El catecismo es entonces el resumen oficial del depósito de la fe que se nos ha entregado, como explican en el video. El cual comienza con este primer párrafo:

 «Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar, se hace cercano del hombre: le llama y le ayuda a buscarle, a conocerle y a amarle con todas sus fuerzas. Convoca a todos los hombres, que el pecado dispersó, a la unidad de su familia, la Iglesia. Para lograrlo, llegada la plenitud de los tiempos, envió a su Hijo como Redentor y Salvador. En Él y por Él, llama a los hombres a ser, en el Espíritu Santo, sus hijos de adopción, y por tanto los herederos de su vida bienaventurada (CIC 1)».

Por lo anterior concluimos que Dios nos ha creado para amarle y conocerle. Ese es nuestro llamado más íntimo. Ese es el verdadero «plan de vida», plan de Dios, ese es nuestro destino.

Al plantearlo como un plan divino, como una especie de meta inamovible, a mí me causa mucho conflicto porque eso significa que, haga lo que haga, realmente no tengo opción porque desde un principio fui programado. ¿Te identificas?

Entonces, ¿somos libres o no?

Continuando con el catecismo en los números 356-357 dice:

«De todas las criaturas visibles sólo el hombre es “capaz de conocer y amar a su Creador” (GS 12,3); es la “única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma” (GS 24,3); sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad […]»

Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas; y es llamado, por la gracia, a una alianza con su Creador, a ofrecerle una respuesta de fe y de amor que ningún otro ser puede dar en su lugar.

Con esto me queda clarísimo que Dios no ha creado robots. Porque, si el hombre y la mujer son capaces de conocerse, significa que tienen conciencia. Es decir, que son inteligentes y pueden construir su identidad. Si son capaces de poseerse significa que son libres y que pueden elegir. Por eso pueden donarse y entrar en comunión con otras personas.

El «plan de vida» contenido en el catecismo es una invitación. Es un llamado a relacionarnos no desde la programación, sin opciones, sino desde el amor, que es fruto de la inteligencia y la libertad con la que nos ha creado.

Reflexión 

Al descubrir que Dios nos ama como a ninguna otra creatura, que nos busca, nos llama y constantemente viene a nuestro encuentro, surge una pregunta comprometedora: ¿cómo voy viviendo en mi vida este llamado a conocer y amar a Dios?

Cristo nos ha enseñado el camino a la redención, que es tarea de toda la vida. En Jesús la persona humana llega a su máxima expresión. Entonces, desarrollar por completo nuestras capacidades humanas significa entrar en comunión con Dios, conocerlo y amarlo. Eso siempre será una elección. Tú decides si quieres o no relacionarte con Dios.

Oración

Para concluir este momento te invito a hacer la siguiente oración:

Señor, ¿quién soy yo para que entres a mi casa? una palabra tuya basta para transformar toda mi vida. Sólo Tú bastas. 

Quiero creer en Ti con toda mi inteligencia y voluntad.

Quiero estar a tu lado. Sabiéndome frágil, incrédulo, ignorante e indeciso, pero salvado y llamado por tu gracia.

Te pido me ayudes a seguirte reconociendo en lo ordinario y amándote en mi hermano.

Ayúdame, Jesús, a más conocerte y amarte.