
El domingo entré a ver la reapertura de la catedral de Notre-Dame en París, pensando en escuchar artistas y música hermosa en un escenario majestuoso.
Tuve la oportunidad de ir a París en el 2022 y ver este emblema arquitectónico en proceso de restauración, cerrado y con vallas de construcción alrededor. Igual me tomé una foto.
Sobre la reapertura de Notre-Dame
Anoche, viendo los videos de los artistas que subieron a YouTube (gracias France TV), terminé llorando sin saber por qué. Vi varios, si no todos, los videos, los cuales tienen varios planos en donde muestran el proceso de recuperación de la catedral.
Sin embargo, un video en particular consumió mi atención, y terminé repitiendo el Hallelujah cantado por Vianney unas seis veces.
No puedo dejar de pensar en la hermosura que lograron manos humanas y, a la vez, a mi corazón llegó el recordatorio de que esa belleza es solo el reflejo de la belleza que Dios imprime por medio de nosotros y en nosotros.
Luego llegó a mí la palabra restauración, y acto seguido no pude evitar pensar en mi alma. Creo que ahí fue que empecé a lagrimear.
…y sobre la restauración interior
Después de ver los videos del incendio y cómo se consumió fácilmente un monumento que tardó más de dos siglos en ser construido, pensé en mí misma: soñada, planeada y cuidada por años.
Luego el desamor, esa ausencia del amor de Dios que incendia y quema por dentro. Llegan las malas decisiones que le ponen más combustible al asunto, y al final, todo queda quemado, negro y destruido. La esperanza es escasa, la tristeza mucha y el trabajo por delante titánico.
Pero llegaron manos: manos ayudantes, expertas y pacientes. Manos que, como a Notre-Dame, empezaron a limpiar cada vitral de mi ser. Que se tomaron el tiempo de calcular cada medida para restaurar cada muro, cada viga y cada detalle.
Porque no bastaba que estuviera en pie y tuviera techo. Querían esta estructura hermosa.
La lección divina
Pues Dios me recordó, viendo esos videos, que eso hizo Él conmigo. Que lo bello toma tiempo. Si Notre-Dame tardó cinco años en restaurarse, ¿cuánto más mi alma? Toda la vida, supongo.
Lo que es claro es que lloré porque no me acordaba de la majestuosidad que construye Dios al interior de mi ser, una majestuosidad regalada y restaurada por Él mismo, para habitar en mí, su catedral de carne y hueso.
Que este Adviento pueda seguir barriendo este tu templo, Señor, y que descanse en la plena certeza de que, si manos humanas logran restaurar con tal alto nivel de hermosura, no habrá incendio en mi vida que no puedas restaurar Tú en mí.
Artículo elaborado por Ángela María Delgado

Qué hermosa tu reflexión. Le pido al Señor nuestro Dios me restaure según su Santa voluntad, Amén!!🙏
Gracias por esta bella reflexión, yo me quede pensando en cuánto tiene que restaurar el Señor en mi vida!
Se me metió una catedral en el ojo 🥺🥺. Que belleza de reflexión, en un mundo en qué todo se quiere ya. Gracias
Me alegro que te gustara Andrea. Un abrazo :)
Me encanta como el Señor te habla al corazón y tu con amor nos las compartes a nosotros para que Dios también nos hable.
Te quiero Linis :)
Que bonito es darte cuánta de esto, soy templo de Dios en carne y hueso, sigue trabajando en mi Señor por que deseo ser digna hija tuya mi Dios. Gracias Ángela.
Gloria a Dios Diana, un abrazo :)
Así es Angelita. Nos rodea la Presencia siempre viva y actuante de Dios en nuestras vidas que nos hace descubrir que ese Artista maravilloso ha venido haciendo una hermosa obra de arte en cada uno de nosotros y a veces también se toma la molestia de restaurarla y este es un tiempo propicio para que lo notemos y le demos gracias! 🙏
Así es Gladysita :) abrazo
Qué hermosa tu reflexión. Le pido al Señor nuestro Dios me restaure según su Santa voluntad, Amén!!!🙏
Me hiciste reflexionar sobre mi estructura en este momento que este adviento me sirva de restauración para recibir el niño Jesús en mi corazón. Gracia Angelita
Amén y amén :)
Muy bonito escrito Ange, gracias por recordanos de lo bello que es un proceso de restauración y la recompenza que esta misma conlleva.
Gracias Ale :) Gloria a Dios!
Aunque las restauraciones cuestan y suelen doler, al final debemos tener puesta la mirada en el bien mayor que nos espera al final de la restauración: La vida eterna que alcanzó nuestro Señor Jesucristo para nosotros
Así es tío :) que sea la santidad nuestra meta
Gracias por tu reflexión Angela! En Dios tengamos la paciencia de esperar toda la obra maestra que quiere él formar en nosotros 🙏
Amén Memito :) abrazo
:)
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