¿Estás pensando en ser católico? ¿Estás pensando en tomarte en serio tu Catolicismo, si lo tenías un poco descuidado? No sé si es buena idea convertirse. Yo que tú lo pienso antes de lanzarme. Pasa que el Catolicismo no es un “club del buen pasar”.  Ser católico es estar un poco loco. Un poco loco de amor por Cristo, otro poco loco de amor por María, y, en consecuencia, un poco loco de amor por los demás.  Y ser loco, en este mundo tan “cuerdo”, no es fácil. Las locuras que los católicos hacemos, muchas veces le pesan a quienes no son católicos, porque son casi siempre tomadas como una acusación de que los que están tan “cuerdos”. 

Por eso, sirva este pequeño artículo como advertencia: si estás pensando en convertirte, te convertirás casi inevitablemente en una persona “rara”. Tal vez en una persona feliz, y nada desentona tanto en este mundo entristecido en el que vivimos, como ver a una persona genuinamente feliz. El Catolicismo comprometido es un camino de ida. No digas que no te lo advertimos.

Escribo este artículo un poco en broma y un poco en serio. En serio porque todas las cosas de Dios son serias. Pero eso no quiere decir que tengan que ser aburridas. O innecesariamente solemnes. En el fondo, el humor invita a la reflexión. Y cuando tenemos que comparar lo ínfimo con lo sublime, un camino posible es el humor: «Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres» (1 Cor, 1, 25).