
A veces la música nos ayuda a recordar verdades fundamentales. Hoy te quiero recomendar una, con un estilo latino, de rap, que a todo católico le ayudará a reconocerse como hijo y heredero de Dios. Con Él, lo tenemos todo.
No somos del mundo… pero sí estamos en el mundo. Y entre el «¡Hay que amar al mundo apasionadamente!» (San Josemaría Escrivá), qué fácil puede ser que se nos crucen los caminos y terminemos buscando, amando y entregando nuestra vida por lo que el mundo entrega la vida: dinero, poder y fama.
Sí, y es que puedo asegurarles que más de una vez me he sentido así… tan en falta y con una preocupación excesiva por «no ser testimonio», pues carezco de medios visibles para, supuestamente, glorificar a Dios ante el mundo, mostrando algo de «dinero, fama, poder, belleza, vida perfecta, etc.».
¿Cómo competir y hablar de Dios ante las vidas perfectas, vidas en abundancia, sin aparentes preocupaciones, que Instagram, TikTok y las demás redes sociales muestran?
«No tengo oro ni plata, pero lo que tengo te lo doy: en el nombre de Jesús de Nazaret, levántate y anda» (Hch 3, 6).
Esta canción, con un estilo de rap, nos recuerda la razón de la alegría del católico: ¡Tengo a Cristo!
Un rap católico para repetir «Tengo a Cristo»
Recuerdo a un sacerdote que admiro mucho. Nos contó una historia de un joven que tenía muchas deudas y se sentía muy frustrado por lo imposible que veía tener lo que los demás parecían haber conseguido (estabilidad económica, viajes, etc.). Renegaba de su falta (ponle el nombre que quieras a esa carencia: «dinero, belleza, inteligencia, creatividad, etc.»).
En resumen, el sacerdote, después de contarnos las angustias y tristezas que sufría este joven y todos sus intentos por tener una vida en abundancia, concluyó con que este joven termina enterándose, en todo este camino, de que su padre no es su verdadero padre. Su padre verdadero es un hombre muy adinerado, a quien termina conociendo.
Como su padre tenía en abundancia, le concede a este joven la herencia que le correspondía, siendo esto muchísimo más de lo que el joven siquiera soñaba. De inmediato capté la idea de esta historia y me alegré, pero el sacerdote continuó.
Nos dijo a quienes allí estábamos: «Nosotros también tenemos una herencia, somos coherederos de Cristo, pero el problema nuestro, el de los cristianos de hoy, es que no sabemos dónde intercambiar a Cristo o a cuántos millones de dólares equivale la moneda de Cristo».
¿Dónde se cobra ese cheque? Entonces vivimos angustiados, mirando la cuenta de banco, comparándonos con las vidas abundantes de los demás, sintiéndonos pobres y miserables. En realidad, nuestra herencia, nuestra riqueza, supera a todas las riquezas».
Si eres el catequista, la maestra, el profesional, la servidora que «no tiene dinero» en comparación con aquellos a quienes evangeliza o sirve, ¡anímate a seguir evangelizando con fuerza y cantando a viva voz: ¡No tengo dinero, pero tengo a Cristo!
No tengo fama, pero soy hijo(a) del Todopoderoso
«¿Quién eres? ¿Quién te conoce? ¿A quién le importas?» Este deseo de ser, de dejar huella, proviene de Dios, pues es quien nos ha llamado a la Eternidad.
Puede que no tengas mucha fama, que no seas tan reconocido en lo que haces, o puede que sí. Sin embargo, no es el reconocimiento ante los demás lo que importa, sino el reconocernos como «hijos e hijas» de Aquel que es el más famoso de la historia: nuestro Padre, Dios.
Y sí, es que no solamente lo conocemos, sino que nos reconocemos como hijos e hijas suyos. Así que esa es la única fama y reconocimiento que eternamente tendrá verdadero valor en este universo.
Tenga o no tenga, vivo contento
Al igual que Pablo, vivo contento. Tenga o no tenga…
«On repeat»… y a recordar que, tenga o no tenga, vivo contento porque tengo a Cristo.
Y sabes, este es un tema que siempre me sorprende de nuestra fe. Quizás tú, al igual que yo, te has extasiado de amor y felicidad cada Semana Santa al ver el amor de Dios durante su entrega en la cruz. Y en Navidad, con su nacimiento en un portal de animales. O en su vida tan sencilla, pero tan llena de fe, amor y confianza.
Y es que nuestra fe es capaz de glorificarse en todo. En la abundancia y en la escasez, en el poder y en las humillaciones, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, en la inteligencia y en la ignorancia.
Por eso, «al igual que Pablo, vivo contento. Tenga o no tenga, ya estoy probao».
«Por lo demás, hermanos, fíjense en todo lo que encuentren de verdadero, noble, justo, limpio; en todo lo que es fraternal y hermoso; en todos los valores morales que merecen alabanza. (Pues) sé pasar privaciones y vivir en la abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo momento: a estar satisfecho o hambriento, en la abundancia o en la escasez» (Flp 4, 8. 12).
Artículo elaborado por Sofía Ortiz Gafarro

Gracias por compartir esta reflexión, llego en el tiempo que necesito
Alabado seas mi Señor Jesús! Gracias por tu infinito amor y misericordia!🙏🏽♥️
Agradezco a Dios por todo y por esta gran reflexión 🙏
Agradezco a Dios por todo y por esta gran reflexión 🙏
Me gustó; no soy muy de este estilo y nunca alguna canción me había tocado el corazón, ESTA SI!! Tiene sentido, muy alegre y pegajosa!!! No tengo dinero…PERO TENGO A CRISTO! Y ESO ES TODO!!! Felicidades!!!
Me encantó