A lo largo de nuestra vida vivimos distintas experiencias, situaciones y cambios que a veces nos descolocan. Vamos saltando de etapa en etapa con la sensación de no estar al mando del timón ni de poder escoger el destino. Esta continua transformación, nos obliga a preguntarnos: ¿Quién soy yo? Ante todos estos acontecimientos y sucesos, ¿quién soy realmente? Es como si nos perdiéramos en un amplio mar de coincidencias y desencuentros.

El video que les comparto a continuación, va dedicado a todas aquellas personas que parecen ya no sentirse cómodas en su propia piel. Aquellas que han olvidado sin importar su edad, de dónde provienen y de qué están hechas. Aquellas, que simplemente necesitan recordar que a pesar de las heridas y los tropiezos, siguen siendo la misma persona. 



Para aquellos que han olvidado quienes son, aquí un pequeño recordatorio: sigues siendo tú. A pesar de que el ruido de fuera te aturda y te obligue a mirar en distintas direcciones, tú sigues siendo tú.



La niñez y la vejez son edades preciosas en este sentido, ya que son los momentos de la vida en que tenemos más contacto con nosotros mismos estamos. Por el contrario, la adolescencia y la vida adulta son una continua exposición a lo nuevo. Momentos en que nuestros planteamientos se ven desafiados y en que aprendemos las grandes lecciones de vida que nos llevan a cambiar paradigmas. Entre tanto movimiento y cambio es normal que nos sintamos desorientados respecto a nuestra identidad.

La esencia de cada uno

A pesar del continuo cambio y de las personas que nos rodean en las distintas etapas que vivimos, debemos recordar que hay algo mucho más profundo en nosotros que no muta al ritmo de los eventos. Hay un alguien en mí y en ti, que siempre ha estado y estará ahí, pase lo que pase, cambie lo que cambie. Un corazón con anhelos propios, un verdadero «yo» que descansa en el silencio y la intimidad de tu alma, un verdadero «yo», lleno de dones que han sido otorgados por el Padre.

No hay que tener miedo a la pregunta de quién soy yo, es parte del proceso de conocernos a nosotros mismo. Y más aún, se trata de una invitación a hacer silencio y querer encontrarse de forma más intensa y atenta. Aquello que de pequeños satisfacía nuestras dudas y nos daba paz por las respuestas que proporcionaba, ya no es suficiente para las preguntas del alma adulta.

Y esto es aplicable también a la necesidad de conocernos y reconocernos. Es nuestro mismo ser que reclama un conocimiento más maduro de quienes somos. Se trata de embarcar en la etapa de pulir y redescubrir nuestra identidad, como a un diamante se lo pica de las piedras.  Recuerda que como don que eres, es también un don conocerte.

La aventura de descubrirnos a nosotros mismos

Una de las aventuras que se nos propone en la vida es sin lugar a dudas, la de entrar en nosotros mismos para descubrir el mundo interior que allí habita. Siendo intrínsecamente quienes somos, nuestra «nueva» madurez y aprendizaje adquiridos por la edad, nos dejan disfrutar con mayor alcance de los matices de nuestros deseos más profundos.

De la misma manera, nuestro corazón cuenta con la posibilidad de bucear en el interior de nuestro ser, para dar respuestas a sus nuevas dudas: una aventura que nos permite echar raíces y crecer en dirección al cielo.

En aquellos momentos donde te sientas perdido o confundido, acude a Dios, persevera en la oración. Recuerda que eres obra suya, que eres su hijo amado y que por más difícil que sea la prueba, Él jamás te abandonará. La sensación de no tener claridad en cuanto a quienes somos, va de la mano con la preocupación o incertidumbre de no tener clara nuestra misión en la vida, el propósito con el que hemos venido al mundo. 

No te agobies por las olas, ni por la tormenta, recuerda que después de todo tienes un ancla que te mantiene exactamente donde tienes que estar, Dios siempre está ahí para recordarte con su amor y misericordia que vales, que eres único y que a pesar de las frustraciones y fragilidades, no estás solo.

¿Realmente sabes cómo eres?, ¿tienes una conciencia objetiva de las áreas de tu vida que están bien?, ¿y de las que no están tan bien?, ¿sabes cuáles son los valores que rigen tu vida?, ¿qué tipo de personalidad tienes? Si estas preguntas vienen constantemente a tu mente, te invito a participar en la conferencia online «Taller de conocimiento personal», allí encontrarás herramientas que te ayudarán a conocerte mejor y a profundizar más tus fortalezas y debilidades.