qué es una mujer

Cuando Dios pensó en crear a la mujer, seguramente sonrió. Las maravillas del Señor encuentran toda su grandeza en la figura femenina, creada como complemento y soporte perfecto para el hombre. ¡Qué incompleta estaría la creación si faltase ella, un corazón único, entregado, un alma recogida, un espíritu valeroso! Es, sin dudar, una muestra palpable del amor de Dios.

La mujer trasciende en la historia. Lucha, custodia, conquista lo que se propone. Es evidentemente una muestra palpable de valor, una demostración de lo que Dios quiere de la humanidad.

Hombres y mujeres, que somos diferentes, nos complementamos, que amemos, y que ambos aportemos a la sociedad lo mejor que podemos dar.

La historia de la Iglesia nos ha dado grandes ejemplos

Pienso en Santa Teresita de Lisieux, doctora de la Iglesia. Viene a mi mente el amor abnegado de Santa Mónica, quien oró por su hijo, hasta arrancarle al cielo su conversión. No puedo dejar de mencionar a Santa Giana Beretta, una santa moderna, madre entregada, quien vivió desde su vocación amando intensamente al Señor. Con mucha alegría recuerdo a Santa Juana de Arco quien fue tan valiente en conducir al ejército francés a la victoria frente a los ingleses.

Todas estas, y muchas mujeres más, me estremecen al recordarlas. Me hacen mirar al cielo y agradecer a Dios por tan hermoso don creado. Mujer, eres un don perfecto de un Dios que sin medida nos ha amado.

No puedo dejar de escribir esto sin pensar en mi madre y su abnegación, en mis abuelas que están junto al Señor y su tierno amor, en mi enamorada que, con su pasión y entrega, aviva mi esperanza que es posible cambiar al mundo.

Te quiero invitar a que rindamos nuestra admiración a todas las mujeres, a la madre, abuela, hermana, esposa, doctora, educadora, arquitecta, artista. Día a día desde su entorno hacen que este mundo sea un lugar mejor.

Mujeres que aman a sus familias, que aman su trabajo, que aman su hogar, que luchan día a día por hacer lo que Dios espera de ellas: amar.

Hablemos del «genio femenino»

qué es una mujer

Estas palabras del Papa Francisco, en Evangeli Gaudium, son perfectas para retratar el papel fundamental de la mujer: su presencia es necesaria, en todo sentido. Y analicemos esto, lo que el hombre y la mujer pueden aportar en cada ámbito es distinto. Somos diferentes hombres y mujeres: la mujer, por ejemplo, es muy observadora, muy pendiente de cada detalle.

A los hombres nos cuesta estar pendiente de cada detalle. A los hombres nos resulta algo difícil comunicarnos y expresarnos, mientras la mujer tiene una gran facilidad de expresarse y comunicar.

La mujer es maestra de espiritualidad. La vida interior de una mujer es muy rica, pues al ser almas más recogidas, les resulta más sencillo la oración y la meditación. La mujer es maestra de amistad: en muchos sentidos, ellas son quienes nos enseñan a expresarnos y a comunicarnos de una mejor manera. El corazón de una mujer es escuela de amor y donación total.

La mujer lidera, es digna de nuestra admiración. Su entrega, su trabajo silencioso, hacen de sus entornos (laborales, familiares, sociales) llevaderos y llenos de amor. El valor de la mujer está en enfrentarse al mundo y conquistarlo, en luchar por sus familias, por sus metas. La grandeza de la mujer está en cómo ellas aman en todo cuanto hacen. En sobresalir, en conquistar con su amor y su valentía este mundo.

La mujer es el corazón de la sociedad

qué es una mujer

Su delicadeza y su firmeza, su observación y su capacidad de escuchar, su pasión y su vida interior, su entrega en el trabajo y su búsqueda de la excelencia, hacen de la mujer un ser extraordinario a quien admirar. Qué erróneo pensar que el hombre esté por encima o por debajo de la mujer. Ambos iguales en dignidad, estamos llamados a dar gloria a Dios con nuestras virtudes y aquellas características que nos distinguen y nos hacen especiales.

Sin embargo, el corazón de la sociedad es la mujer, el corazón no para de amar, el corazón no para de dar vida a toda la sociedad. La mujer ama de una manera tal, que si faltara en la sociedad, el mundo estaría incompleto, gravemente herido. La valentía y la entrega de la mujer hacen que cada día este mundo sea un lugar distinto. Un lugar que viva de la novedad del amor.

El papel de la mujer en el trabajo, en las universidades, en las academias, en el hogar, en la Iglesia, es esencial. Como en la historia su papel no queda desapercibido, el mundo es mejor porque Dios creó a la mujer.

Nuestro deber es amarlas, admirarlas, reconocerlas, pero no quedarnos en la palabra. Amemos intensamente, reconozcamos siendo auténtico soporte, pues es nuestra misión, ser ayuda idónea y complemento para la mujer.

Que el ejemplo de la mujer sea la Virgen María

Quien si no María para ser ejemplo, mujer valiente, apasionada, recogida, siempre presta a servir. Ella en todo veía a Dios, y por ende en todo momento debía buscar la excelencia. Mujer, eres el reflejo de un Dios que te ha amado hasta el extremo. Damos gracias a Dios por tan bello don que eres para el mundo.

Hombres, amemos. Seamos guía, soporte, ayuda, consuelo, fortaleza, para que el corazón de la sociedad lata cada día con más intensidad. Para que este mundo sea un mejor lugar para amar.

Que el auténtico genio femenino, el aroma del corazón de la mujer, sea siempre alegría para el mundo, esperanza para la humanidad y regocijo para el corazón de Dios.

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