qué es un sacerdote

«¡Oh, qué grande es el sacerdote! Si se diese cuenta, moriría… Dios le obedece: pronuncia dos palabras y Nuestro Señor baja del cielo al oír su voz y se encierra en una pequeña hostia…» (santo Cura de Ars). 

El sacerdocio católico es un regalo que nuestro Señor Jesucristo le dio a su iglesia. Es un sacramento que se instituyó durante la Última Cena y que conmemoramos cada Jueves Santo. En las palabras de mi santo favorito, el Santo Cura de Ars, patrono de todos los sacerdotes: “El sacerdocio es el amor del corazón de Jesús”. Ciertamente, esta es una frase que repetía con frecuencia, pero ¿qué quiere decir?

El Papa Benedicto XVI lo interpretaba así:

«Esta conmovedora expresión nos da pie para reconocer con devoción y admiración el inmenso don que suponen los sacerdotes, no solo para la Iglesia, sino también para la humanidad misma. Tengo presente a todos los presbíteros que con humildad repiten cada día las palabras y los gestos de Cristo a los fieles cristianos y al mundo entero, identificándose con sus pensamientos, deseos y sentimientos, así como con su estilo de vida. ¿Cómo no destacar sus esfuerzos apostólicos, su servicio infatigable y oculto, su caridad que no excluye a nadie? Y ¿qué decir de la fidelidad entusiasta de tantos sacerdotes que, a pesar de las dificultades e incomprensiones, perseveran en su vocación de “amigos de Cristo”, llamados personalmente, elegidos y enviados por Él?».

Un año para redescubrir el don que cada sacerdote es para la Iglesia

El video que les traemos hoy es una iniciativa de la Asociación Católica de Propagandistas, ACdP, quienes en menos de 2 minutos logran rendir homenaje a todos aquellos sacerdotes entregados a su vocación y que son un verdadero don para la iglesia y la humanidad. El Papa Benedicto XVI reflexionó al respecto y escribió una carta a todos los sacerdotes del mundo, al comenzar el Año Sacerdotal en el aniversario 150 de la muerte de John Vianney, el Santo Cura de Ars

A continuación te comparto algunas frases de este santo patrono y otros elementos apostólicos con el fin de tomar conciencia – sacerdotes y laicos – de la inmensa importancia que tiene esta vocación en nuestras vidas:

Frases para entender quién es el sacerdote

«Un buen pastor, un pastor según el Corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder a una parroquia, y uno de los dones más preciosos de la misericordia divina.»

«Si desapareciese el sacramento del Orden, no tendríamos al Señor. ¿Quién lo ha puesto en el sagrario? El sacerdote. ¿Quién ha recibido vuestra alma apenas nacidos? El sacerdote. ¿Quién la nutre para que pueda terminar su peregrinación? El sacerdote. ¿Quién la preparará para comparecer ante Dios, lavándola por última vez en la sangre de Jesucristo? El sacerdote, siempre el sacerdote. Y si esta alma llegase a morir [a causa del pecado], ¿quién la resucitará y le dará el descanso y la paz? También el sacerdote… ¡Después de Dios, el sacerdote lo es todo!… Él mismo solo lo entenderá en el cielo.»

«Si comprendiéramos bien lo que representa un sacerdote sobre la tierra, moriríamos: no de pavor, sino de amor… Sin el sacerdote, la muerte y la pasión de Nuestro Señor no servirían de nada. El sacerdote continúa la obra de la redención sobre la tierra… ¿De qué nos serviría una casa llena de oro si no hubiera nadie que nos abriera la puerta? El sacerdote tiene la llave de los tesoros del cielo: él es quien abre la puerta; es el administrador del buen Dios; el administrador de sus bienes… Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote y adorarán a las bestias… El sacerdote no es sacerdote para sí mismo, sino para vosotros».

«No hay mucho amor de Dios en esa parroquia; usted (sacerdote) lo pondrá».

«Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida».

El sacerdote y la Eucaristía

«No hay necesidad de hablar mucho para orar bien. Sabemos que Jesús está allí, en el sagrario: abrámosle nuestro corazón, alegrémonos de su presencia. Esta es la mejor oración.»

«Venid a comulgar, hijos míos, venid donde Jesús. Venid a vivir de Él para poder vivir con Él… Es verdad que no sois dignos, pero lo necesitáis.»

«Todas las buenas obras juntas no son comparables al Sacrificio de la Misa, porque son obras de hombres, mientras la Santa Misa es obra de Dios.»

«La causa de la relajación del sacerdote es que descuida la Misa. Dios mío, ¡qué pena el sacerdote que celebra como si estuviese haciendo algo ordinario!»

«¡Cómo aprovecha a un sacerdote ofrecerse a Dios en sacrificio todas las mañanas!»

El sacerdote y la confesión

«No es el pecador el que vuelve a Dios para pedirle perdón, sino Dios mismo quien va tras el pecador y lo hace volver a Él. Este buen Salvador está tan lleno de amor que nos busca por todas partes.»

«(Jesús dice) encargaré a mis ministros que anuncien a los pecadores que estoy siempre dispuesto a recibirlos, que mi misericordia es infinita.»

«El buen Dios lo sabe todo. Antes incluso de que se lo confeséis, sabe ya que pecaréis nuevamente y, sin embargo, os perdona. ¡Qué grande es el amor de nuestro Dios que le lleva incluso a olvidar voluntariamente el futuro, con tal de perdonarnos!»

«Lloro porque vosotros no lloráis. Si el Señor no fuese tan bueno… pero lo es. Hay que ser un bárbaro para comportarse de esta manera ante un Padre tan bueno.»

Amar a Dios

«Todo bajo los ojos de Dios, todo con Dios, todo para agradar a Dios… ¡Qué maravilla!»

«Dios mío, concédeme la gracia de amarte tanto cuanto yo sea capaz.»

«La mayor desgracia para nosotros, los párrocos, es que el alma se endurezca.»

«Le diré cuál es mi receta: doy a los pecadores una penitencia pequeña y el resto lo hago yo por ellos.»

Gratitud

«Miren que nadie devuelva a otro mal por mal, antes bien, procuren siempre el bien mutuo y el de todos. Estén siempre alegres. Oren constantemente. En todo den gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de ustedes» (1 Tes 5, 15-18).

«La gratitud, la capacidad de dar gracias, nos hace apreciar la presencia en nuestra vida del Dios que es amor y reconocer la importancia de los demás, superando la insatisfacción y la indiferencia que desfiguran nuestro corazón. Es fundamental saber decir ‘gracias’. Por favor, no olvidemos esta palabra clave» (Papa Francisco, Homilía 09/10/2022).

«La mayor oración de gratitud en el mundo es la Misa. En la primera Misa, cuando Jesús celebraba la Última Cena con sus apóstoles, “dio gracias” con el pan y el vino (Lc 22:7-20). En ese texto bíblico, el verbo griego para dar gracias es eucharistein. De ahí proviene la palabra “Eucaristía”. Literalmente significa “acción de gracias”. La Misa es una gran oración de gratitud. Individual y colectivamente damos alabanzas y gracias a Dios Padre por su acción salvadora a través de Jesucristo» (Obispo Michael J.Sis). 

Como dice el Obispo Michael J. Sis:

«La Misa tiene además varios momentos donde expresamos gracias a Dios. Después de la proclamación de las lecturas de las Escrituras, respondemos: “Te alabamos, Señor”. Al comienzo de la Plegaria Eucarística, en el Diálogo del Prefacio, decimos: “Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario”.

Después de recibir la Comunión, nos arrodillamos y damos gracias a Dios por lo que hemos recibido. Al final de la Misa decimos: “Demos gracias a Dios”. No estamos agradeciendo que la Misa haya terminado, sino que damos gracias por lo que Dios ha hecho por nosotros. Después del canto final, y antes de salir de la iglesia, es una buena práctica arrodillarnos para una pequeña oración personal de acción de gracias». 

Como vemos, la Misa, el sacerdocio, la gratitud y el Amor que Dios tiene por nosotros están íntimamente ligados a nuestra fe. Tomemos un momento para interiorizar el gran don que son los sacerdotes en nuestra vida, apreciémoslos y trabajemos en nuestra vida espiritual para que de nuestras propias familias salgan también verdaderos y santos sacerdotes que representen el amor del corazón de Jesús. Así sea.