que es el pecado

Tengo que confesarles que, a la hora de hablar de distracciones, soy el primero que se suele distraer, ya sea en el trabajo, en actividades del hogar, incluso en momentos de recogimiento; me cuesta mucho concentrarme en aquello que estoy haciendo. Pensamientos, personas que pasan, a veces el teléfono suelen ser factores de distracción.

Creo que todos, en algún momento, nos dejamos distraer, y qué fácil es distraernos hoy en un mundo que vive acelerado, que huye al silencio. Es preciso que reconozcamos esta verdad.

Es fácil distraerse y desviar la mirada de lo importante

Considero que es el primer paso para poder mejorar y poder ponerle corazón a todo lo que hagamos. Si bien a veces nos distraemos en pequeñas cosas, debemos poner atención.

Debemos cuidar que esas pequeñas distracciones no nos estén desviando la mirada de las cosas que realmente son importantes. Tu trabajo es importante, tu familia es importante, tus amistades son importantes. Pero, ante todo, tu relación con Dios es importante.

Ciertamente, estas cosas trascendentes suelen perder espacio debido a la forma como nos distraemos, nos deslumbramos y desviamos nuestro corazón.Hemos de decirlo también: el pecado es el mal más grande que atraviesa la humanidad.

Y es que el pecado nos aleja de Dios, rompe nuestra amistad con él, rompe nuestra amistad con nuestro prójimo. Y debemos afirmar que el pecado nos distrae de nuestro entorno y nos desvía de nuestra relación con aquel que por amor nos ha creado y nos ha amado.

Pecar es distraerse de cuanto debemos hacer para agradar a Dios y dejarnos deslumbrar por una sensación de felicidad momentánea, por una comodidad que se irá, por una alegría que se disipará. Esa es la triste realidad del pecado: nos ofrece algo pasajero, dejando de lado aquello que ciertamente es más importante, mi amistad con Dios ante todo y la relación con mi prójimo.

India Barnardo nos presenta un divertido video llamado «The Cat and the Moth», un corto ganador de un reconocimiento como mejor animación corta.

Este video nos presenta a Ditto, un simpático gatito que busca incansablemente un lugar cómodo donde dormir. Es muy cómico, la cantidad de lugares que busca, hasta que finalmente, después de una incesante exploración, halla en un mueble el sitio ideal para poder dormir.

Su paz de pronto se ve perturbada por la presencia de una polilla, una polilla que no tenía afán de molestar a Ditto. De pronto nos encontramos con un gato que olvidó todo y se fue contra la polilla sin importarle los estragos que causase a su alrededor. Incluso el video termina con el pequeño gato perturbándose ante la presencia de la polilla.

Este video me planteó muchas inquietudes; quiero invitarte a que descubramos lo que este gatito y esta polilla nos pueden enseñar.

Ciertamente, el pecado destruye todo a nuestro alrededor

Vemos a este peludo personaje perturbar totalmente su sueño e ir a toda costa contra la pequeña polilla. Llego incluso al punto de olvidar su objetivo primario que era descansar. En esta «aventura» de destruir a la polilla, este gatito destruye todo a su paso.

¿En qué momento dejó de ser prioridad del gato descansar? ¿Cuándo su objetivo principal se volvió librarse de una inofensiva polilla? Es exactamente lo mismo que el pecado hace con cada uno de nosotros. Logra que olvidemos nuestro horizonte, logra que por algo efímero y pasajero desviemos nuestra mirada de lo que es realmente importante.

Uno desvía su mirada sutilmente; el pecado ataca muy lentamente al alma, de manera que uno no se da cuenta en un principio de que se está dejando distraer de lo importante. Y es que cuando uno peca es porque en lo sutil es tentado, y es difícil percibir que nuestro corazón, nuestra mente, nuestros afectos se están desviando de la mirada de Dios y del corazón de nuestro prójimo.

Y como en el caso de Ditto, que, por destruir a la polilla, destruye todo a su paso, no nos dejemos engañar; el pecado también destruye todo a su paso. No solo destruye tu relación con Dios, sino que con tu prójimo también se ve afectada la relación.

Es por esto por lo que el pecado es de las tragedias más grandes que puede sufrir el ser humano. Qué importante es que nuestra mirada y nuestro corazón nunca dejen de mirar al Señor.

No olvidemos nunca que lo primero es el amor, que la medida del amor es amar sin medida, que amar es la manera más intensa de vivir. Y que no importa si fallamos; la Misericordia de Dios excede nuestros errores. Siempre animados, queridos amigos, de la mano del Señor todo lo podremos lograr; solo debemos ser valientes y volver nuestra mirada al amor.

Porque allí donde está tu tesoro, está tu corazón

Tu familia, tus amigos, tus relaciones afectivas, tus padres, tu trabajo, tus estudios son tesoros que Dios te ha dado porque te ama. En todos estos escenarios siempre habrá dificultades, molestias, pruebas, obstáculos, pero hemos de tener por cierto que el amor de Dios se manifiesta en cada instancia de nuestras vidas.  

El ajetreo del mundo nos puede distraer; la tentación, los afanes nos pueden hacer daño a nosotros y a nuestra relación con nuestro prójimo.

Cuidemos nuestro tesoro; pongamos siempre nuestro corazón en aquello que debemos cuidar. Ante todo, el amor a Dios, y también en el amor a aquellos seres que el Señor ha puesto a caminar a nuestro lado.

Hay una alegría inmensa y que perdura en amar. Todo lo pasajero y lo efímero se irá y te lastimará. No dejemos que nuestro corazón se afane en aquello que perece.

Más bien cada latido de nuestro corazón sea un latido de amor a Dios y a quienes amamos.