que es la maternidad

María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho». Y el Ángel se alejó (Lc 1, 38). A partir de esta escena, el relato evangélico de la Encarnación nos da muchas luces para comprender qué es la maternidad. Descubrámoslo, junto a nuestra Madre.

¿Qué es la maternidad?

¿Qué significa para ustedes? ¿Qué alcances tiene? Ser mamá es una de las pocas cosas que son para toda la vida. Recibir a un pequeño en nuestras vidas provoca cambios permanentes, es lo que todo mundo dice. Incluso finalizan con la frase «nunca vuelves a dormir igual».

Y, si bien es cierto, también es cierto que los primeros meses de vidas de cada uno de nosotros pueden marcar una gran diferencia en el desarrollo fuera del útero, por lo que podemos decir que lo que cada bebé viva en el útero tendrá también efectos que podrían ser permanentes.

Por eso, como papás es importante saber que nosotros también podemos marcar positiva o negativamente a nuestro bebe desde el inicio de su vida.

Maternidad implica en un principio el reconocer a la unión de gametos humanos como una nueva persona, una identidad única e irrepetible, pues esto lleva a cada madre a respetar y tomar decisiones a favor de sus hijos desde el inicio.

Niños que llegan al mundo de esta manera lo amaran y respetaran, al igual que ellos han sido amados y respetados. Ser madre engloba no solo el aspecto fisiológico, también toda una disposición hacia la crianza y los matices que de acuerdo con la cultura se le den al fenómeno de la maternidad. Maternidad es un concepto que hace referencia a un fenómeno familiar.

Implica tener mujeres y hombres comprometidos con la familia, detrás tías, hermanas, abuelas, mamás, amigas, con quien crear una maravillosa red de apoyo en la que una nueva mamá debería de refugiarse, para escuchar consejos, contar historias, reírse y secar lágrimas, recibir apoyo, además de heredar ropa, cunas, rebozos, canciones y juguetes.

Lo que nos enseña María con su ejemplo

que es la maternidad

La Semana Santa de este año me puso a pensar en cómo María vivió su maternidad. Imagino las grandes alegrías, como el nacimiento de Jesús, pero como mamá duele imaginar los momentos oscuros. Aquellos en los que María en su humanidad padeció.

Ratzinger en su libro sobre la infancia de Jesús nos ayuda a reflexionar «Cuantas veces habrá escuchado y meditado aquel saludo: “alégrate, llena de gracia”, y sobre la palabra tranquilizadora, “No temas”, María le dice sí a la misión que permanece y madura por la cercanía a Dios».

Imagina lo que significa esperar al Hijo de Dios. «Y el ángel la dejo» (Lc 1, 38), María le dice que sí a una misión que la supera.

Esta Navidad, me propongo acompañar a María, y a la vez pedirle que me inspire y fortalezca para cumplir como Ella mi misión de mamá.

En concreto, ¿qué podemos aprender de María?

1. El silencio: sin duda es una de las virtudes que hace falta en esta época, María guardaba lo que le sucedía en su corazón, María reflexionaba sobre su misión y trataba de entenderlo, y cuando no podía, ella amaba, esperaba y creía.

2. A tener paciencia y esperar con alegría, cómo ella lo hizo al acompañar a su prima o al buscar un espacio seguro para el nacimiento de su hijo.

3. No temer y confiar como cuando tienen que huir a Egipto o Jesús se pierde en el templo o inicia su vida pública.

Aunque la misión sea muy grande, María nos enseña que Dios no nos deja solos.