qué es la prudencia

Se suele decir que la soltería es una gran oportunidad para conocerse a uno mismo, crecer como persona y descubrir qué queremos realmente en la vida. Sin embargo, no siempre es tan sencilla como parece.

La soledad puede pesar, y si no sabemos gestionarla, incluso puede afectar nuestra autoestima y nuestra identidad. Por eso, la búsqueda de las virtudes no es solo importante para todos en general, sino que, en la etapa de soltería, tiene un valor añadido: te permite avanzar hacia una futura relación con una base más sólida.

Hoy quiero hablarte de una virtud que, aunque a veces olvidada, es esencial para esta etapa: la prudencia.

¿Qué es la prudencia y por qué es tan importante?

La prudencia es la virtud que nos ayuda a elegir bien. No se trata solo de hacer lo que nos apetece en el momento, sino de actuar con acierto, con rectitud y buscando el verdadero bien.

Su práctica nos conduce a una vida más ordenada y evita muchos conflictos innecesarios. Vamos a verlo con ejemplos muy actuales.

Ejemplo 1: cuando los novios discuten

Imagina que una pareja tiene una discusión. Lo primero que muchos piensan es en desahogarse con un amigo.

  • La persona prudente primero ordena la situación en su propia mente, busca a alguien de buen criterio y, si es necesario, pide consejo más que desahogarse.
  • La persona imprudente actúa movida por la queja, sin ordenar sus pensamientos, buscando quién le dé la razón. Esto suele generar «bandos» y aumentar el conflicto.

Si quieres vivir tu soltería con propósito, empieza por cultivar la prudencia. No es una virtud pasiva, sino una fuerza interior que te ayuda a tomar mejores decisiones, proteger tus relaciones y avanzar con firmeza hacia el amor verdadero.

Ejemplo 2: discusiones frente a los hijos

qué es la prudencia

No cultivar la prudencia en el noviazgo, puede llevar a arrastrar este vicio hasta el matrimonio. Un ejemplo de esto y uno de los recuerdos más dolorosos para un hijo es ver a sus padres discutir acaloradamente. Incluso en los matrimonios más sólidos, estas situaciones pueden ocurrir.

En un matrimonio sin prudencia, es más probable que las discusiones incluyan frases como:

  • «Tu papá es un necio».
  • «Tu mamá se pone como una bruja».

Estas palabras, fruto de actuar sin filtrar y sin pensar en las consecuencias, dañan no solo la relación de pareja, sino también el respeto y la confianza entre padres e hijos.

La prudencia nos invita a detenernos, reflexionar y elegir la forma de actuar que cause menos daño y proteja el vínculo familiar.

Cómo ejercitar la prudencia durante la soltería

Las virtudes son como un músculo: necesitan entrenamiento constante. Si dejamos de practicarlas, se debilitan. Pero, igual que un músculo tiene «memoria», si las trabajamos desde jóvenes, será más fácil fortalecerlas después.

La soltería es un terreno ideal para ejercitar la prudencia porque suele coincidir con una etapa de juventud, tenemos más tiempo para la introspección y podemos aprender mediante el ensayo y error.

Al igual que se le perdona a un niño que está aprendiendo a comer con cubiertos el desorden que provoca, a un joven se le perdonan ciertos errores de imprudencia… especialmente cuando hay una intención genuina de poner orden y actuar con rectitud.

¿Qué nos dice el Evangelio sobre todo esto?

No sé tú, pero cuando pienso en algún personaje del Evangelio para ejemplificar esto, el primero que viene a mi mente es San Pedro, que siempre se caracterizó por ser muy intempestivo, actuaba más rápido de lo que pensaba y eso le trajo muchas correcciones de Jesús.

Pienso que justamente, lo muchas veces intentó transmitir fue justamente la virtud de la prudencia, porque era una de las debilidades de San Pedro. Así que si también es la tuya, mucho ánimo, porque hasta los santos viven estas luchas (hermosas luchas).

¿Quieres luchar tú también? 2 consejos prácticos para comenzar

qué es la prudencia
  1. Baja el ritmo

Puede sonar raro, pero el primer consejo que te daré es bajar el ritmo de tu smartphone. Claro, porque si eres de los que ha nacido en esta era de la tecnología, es inevitable que estés inmerso en un ritmo que no es natural para la persona.

Nos hemos malacostumbrado a que nos respondan rápido los mensajes, a que estemos siempre conectados y esto no ayuda. La prudencia necesita de dos elementos: la paciencia y la pausa

  1. Usa el criterio

Cuando tengas que responder a una acción que no requiere inmediatez, usa estas preguntas:

  • ¿Es mi opinión relevante en este asunto?
  • ¿Cuál es mejor momento y lugar para tratar este asunto?

¿Qué consejos añadirías? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!

✍️ La autora de este artículo, Inna Muñoz, es creadora de contenido sobre educación afectiva para solteros y parejas. Puedes conocer más sobre su contenido y proyectos en @elamorenteoria