que es expresión artística

¿Qué tan artista eres? Muchas veces se ha pasado frente a un monumento, una obra de arte, hemos escuchado canciones o visto bailes y se nos olvida que el arte es un lenguaje. La expresión artística permite que, por medio de los sentidos, transmitamos los que vivimos anteriormente en nuestra experiencia humana diaria.

El baile, como forma de expresión artística, encierra una belleza particular. Nos ayuda muchas veces a entender las realidades que vivimos, y nos invita tantas veces a un diálogo en torno a esas realidades.

Realidades de las que puede ser difícil hablar, como vemos en el video que te compartimos:

El baile como expresión artística y humana

El caso del video grabado en el programa Factor X, busca expresar por la danza la realidad que muchas veces se vive en el interior de las relaciones de pareja. Se trata de las diferentes formas de violencia en ellas.

Tantas veces se puede ver como indiferencia, otras como lucha contra el otro. Otras veces como un intento de escapar, o como un dolor por las acciones del otro. Tantas veces estas realidades y muchas más no son visibles ante los ojos de otros, incluso ante los propios ojos de quienes lo viven.

Más allá del maltrato, hay en el corazón del hombre muchas situaciones o circunstancias que nos cuesta poner en palabras. Realidades que nos cuesta asumir y entender. La realidad del interior del corazón del hombre es en sí un misterio, que solo a la luz de Dios se puede palpar y entender.

La persona, desde su nacimiento, está comunicando algo al entorno. Podría decirse que un valor fundamental de la persona es su capacidad y necesidad de entrar en diálogo con Dios, consigo mismo, con los demás y lo creado.

Sin embargo, vemos cómo a medida que va avanzando su desarrollo personal, esa comunicación se corta. Por diversos motivos, invalidamos emociones, roles sociales, rupturas familiares, heridas, etc.

Por eso, una enseñanza que podemos obtener del arte es que siempre estamos en permanente comunicación, pero no siempre estamos en atenta escucha y apertura para comprender al otro.

El cuerpo expresa quienes somos

Algo que es importante a lo largo de la historia del Cristianismo, y que el mismo Papa San Juan Pablo II va a resaltar, es que el cuerpo también es partícipe de la Redención. Si Dios pensó en reflejar su amor en alguien con un cuerpo sexuado, con unas características físicas, psicológicas y espirituales, es porque en esos rasgos también quiere decirnos algo. 

 Muchas veces no entendemos lo que pasa en nuestro corazón. Nuestros anhelos de felicidad, amor, comunión se ven truncados porque no sabemos entender qué es lo que estamos buscando. Sobre esto nos va a hablar mucho el Papa San Juan en su Teología del Cuerpo.

Nadie podría descifrar el sentido de su masculinidad y de su feminidad, si en ese proceso no mira su propio cuerpo, por tanto, no podrá comprender su propia identidad tampoco.

Necesitamos volver una y otra vez a la fuente de nuestra propia identidad, que es Dios mismo. Entonces, podremos preguntarle por el sentido de quienes somos y así poder vivir plenamente nuestros anhelos interiores.

El arte educa y lleva a Dios

El arte de cada tiempo de la historia nos habla también de lo que se vive en el corazón del hombre en ese tiempo. Si miramos los grandes periodos de la humanidad reflejados en el arte, podemos ver cómo la conciencia del hombre y el pensamiento del momento se refleja concretamente en el arte.

Este, a su vez, nos permite conocer cómo el hombre se ha ido pensando y repensando a sí mismo a lo largo del tiempo. 

Si nos abrimos a entender lo que el arte en sí mismo quiere expresarnos, podremos encontrar en él una fuente de enseñanza. Si nos dejamos interpelar por las preguntas que hay en nuestro propio corazón que se refleja en las diferentes obras, podremos encontrar en el arte un camino para ir hacia Dios nuevamente.

Por último, es importante resaltar, que nuestro corazón siempre requerirá de los sentidos para comprender la creación, para comprenderse a sí mismo. Y en el fondo sabemos que todo esto tiene una fuente de origen y una causa, que siempre conducirá a Dios.