qué es el matrimonio

¿Tienes novio?, ¿y la novia para cuando? Alguna vez todos hemos pasado por esa pregunta y tal vez nos hemos reído, como tal vez nos hemos incomodado también. Muchas veces en la vida pareciera que otro quiere interrogarnos y pedirnos cuentas de «como estamos» haciendo las cosas. Cuando pensamos en el matrimonio y nuestra vocación, todos tenemos interiorizado unas «condiciones» previas que quisiéramos «tener listas» para poderme casar. 

La mala comprensión del matrimonio y el egoísmo, como podemos interpretar en la música que te comparto a continuación.

1. La idealización del amor, ¿nos aleja del amor?

«Que levante la mano to el que está haciendo dinero
Que venga el Año Nuevo y yo voy a josearlo entero
Un día de estos llega mi amor verdadero
Pero, quiero hacerme rico primero»

¿Te resuena algo de esta frase en tu experiencia amorosa? Cada vez encontramos más arraigada la necesidad de tener aseguradas ciertas cuestiones económicas y materiales para poder dar pasos en la vocación al matrimonio. Todo esto, ¿por qué? Porque existe un miedo al sufrimiento y el mundo de hoy nos educa para la inmediatez.

Pareciera que la vida funciona mejor cuando tienes todo asegurado y no cuando luchas por alcanzar aquello que quieres. En consecuencia, siempre será mejor tener todo asegurado antes de dar ciertos pasos en nuestra vocación.

Hemos idealizado tanto el amor, que vemos todas las condiciones económicas que queremos que nos rodeen para poder dar el paso. Sin embargo, nos cerramos a construir un amor que va más allá de las comodidades.

2. ¿Qué es el matrimonio?

El mundo actual cada vez limita más la comprensión de la vocación matrimonial. Se le olvida a la persona que el matrimonio es un camino de santificación mutua de los esposos buscando el rostro de Dios, y que todo lo demás vendrá por añadidura. Dice la canción:

«La vida es bonita, la voy a gozar, a mí nada me va a atrasar», «Una vez me iba a casar, gracias a Dios que no», «Yo no me quiero casar».

Sobre estas frases queda mucho por pensar, ¿Será que casarse significa atrasarme en mis planes personales?; ¿cómo dar gracias a Dios finalmente por no asumir mi vocación?  Pareciera, según esto, que la vida cuando es vivida «a mi estilo» y «a mi manera» y «sin compromiso» es mejor que cuando la comparto junto a alguien más. 

Es importante replantearse, finalmente, que tan cristiana es mi comprensión del matrimonio, hasta qué punto la secularización del mundo actual ha terminado por eliminar del todo el llamado de comunión y santidad que hay por parte de Dios a través del Santo Sacramento del Matrimonio. Y lo más importante, hasta que punto esas ideas han terminado por permear mi experiencia personal y mi visión del matrimonio.

Quisiera además resaltar estas frases: «me gusta el vino tinto, la risa de mis amigos, la mirada de la mujer, que tú quieres estar conmigo, tú no sabes lo que quieres» y «Yo por nadie voy a cambiar».

¿Qué pensar? Que finalmente se nos invita, según esto, a vivir en primera persona siempre. Como si fuéramos el centro de las cosas, buscando a como de lugar el placer.

¿Acaso no es un camino de gozo, también el sacrificio que hago, en las pequeñas y grandes cosas, por quienes amo? ¿No es esto lo que hizo Nuestro Señor por su Iglesia?

3. ¿Qué es lo más importante en nuestra vida?

Valdría la pena hacer una pausa, como personas de fe e hijos de Dios y preguntarnos ¿Dónde tengo puesto mi corazón? (Mt 6: 21), no podemos olvidarnos que la vida como cristianos es un combate permanente, y que conviene «Velar y orar para no caer en tentación» (Mt. 26:41), por tanto, nunca será tarde para replantearnos cómo estamos viviendo, y en qué lugar de nuestro amor está el Señor Jesús.

 Es importante poder hacer un examen de conciencia sincero y darnos cuenta de cómo se va anidando en nuestros corazones diferentes ídolos que sin darnos cuenta abrazamos y buscamos con todo nuestro ser, como si fueran Dios. Pero solo terminamos más sedientos de la verdad que antes.

4. ¿Qué debemos saber sobre el matrimonio cristiano?

«Ten cuidado con tu vida, quizás sea el único evangelio que muchos vayan a leer» (San Francisco de Asís), esta frase del famoso santo de Asís, nos recuerda que nuestra vida todo el tiempo está siendo vista, por Dios y por los hombres. Por Dios que nos invita a vivir su evangelio, y por nuestros hermanos que tienen la misma sed de nosotros por el evangelio.

Es importante empezar a madurar la vocación como cristianos, entender el misterio del santo sacramento del Matrimonio y saber que, finalmente, nuestra vocación viene del Señor y se hace plena en Él. Así que no temamos las luchas y necesidades tanto materiales como espirituales, pues el Señor es quien nos provee siempre.