
¿Alguna vez te ha pasado que te sientes en una situación en dónde no encuentras ninguna salida? Es un sentimiento complicado de expresar. A veces cuesta tanto ver un horizonte claro en un momento lleno de sombras y penumbras. El discernimiento se presenta como algo difícil de encarar…
Entramos en un torbellino de preguntas y respuestas sin sentido, muchas veces sin considerar ninguna solución. Aunque creamos que esto solo nos pasa a nosotros, déjame contarte de un joven, al igual que tú y yo, hace muchos años.
Estaba en su habitación con una herida en la pierna, haciéndose las mismas preguntas, tratando de descubrir una manera de la cual pudiera él vivir y experimentar una vida plena y feliz. Este joven era San Ignacio de Loyola.
San Ignacio, en su inmensa sabiduría, durante la mayor parte de su vida, se dedicó a escribir lo que sentía, lo que pensaba, lo que meditaba.
Siempre, claro, invocando al Espíritu Santo para que fuera su guía, su respuesta y su consuelo. De todos estos escritos nacieron enseñanzas maravillosas que, hasta hoy en día, siguen inspirando a muchas personas a vivir una vida que los lleve a la santidad. Hoy quiero contarte un poco de eso.
¿Qué es el discernimiento?

El discernimiento ha sido algo fundamental y del cual San Ignacio insistió mucho. Es una ayuda para reconocer las señales con las cuales el Señor se hace encontrar en las situaciones más imprevistas, incluso hasta desagradables.
De estas situaciones puede nacer un encuentro que nos llegue a cambiar la vida para siempre, como en el caso de San Ignacio. Debemos estar atentos, confiados en Dios, fortalecidos por la oración y la fe para discernir cada situación inesperada que se nos pueda presentar en la vida.
Así, a pesar de que este mundo nos trate de confundir, podamos nosotros diferenciar y sentir en nuestro corazón cuándo es que actúa Dios para dejarnos guiar por su Espíritu Santo.
El buen espíritu y el mal espíritu ¿A quién escuchas tú?

De los numerosos movimientos que se tienen en el corazón, hay algunos que cuentan con un significado especial para nuestra vida de fe y, por supuesto, para la voluntad de Dios en la misma. Poder guiarnos por medio de un discernimiento de espíritus y reconocer todos esos movimientos espirituales nos ayuda a dejar que el Espíritu Santo cambie y moldee nuestra vida.
Por esta razón, hay que mirar con objetividad. Desde luego, con espíritu de fe, todo lo que aparece en nuestra vida espiritual. Sobre todo, en nuestra relación con Dios, para poder entender si estos sentimientos, movimientos o pensamientos provienen del «buen espíritu» o del «mal espíritu».
No hablando en el sentido moral aplicado en norma general, sino en el saber reconocer si estos buenos o malos pensamientos proceden de Dios, si nos llevan o nos apartan de Él.
A veces queremos solo taparnos los ojos ante la realidad, más cuando esta se ve oscura. Eso es cerrarnos a la posibilidad de un discernimiento y un progreso para nuestra vida espiritual.
Recuerda, todo depende de Él

Por último, quisiera subrayar que la vida de discernimiento implica ser una persona dispuesta a actuar. Ser valientes en la firme aceptación de lo que es Dios. Con igual firmeza, rechazar todo lo que se nos contrapone o nos aleja del amor maravilloso de Él.
Todo lo malo nos lleva por caminos opuestos a lo que estamos destinados a hacer o para lo que fuimos creados, que es vivir una vida plena, feliz y así alcanzar la santidad.
Yo te invito a que desde hoy puedas empezar a realizar tu propio discernimiento de espíritus. Ora y reflexiona sobre las decisiones a tomar. Haz un examen de conciencia y busca acompañamiento espiritual.
Recuerda, como dijo San Ignacio: «Poner todos los medios como si todo dependiese de uno, pero confiando totalmente en Dios, porque todo depende de Él».
No dejemos de buscar a Dios. Por medio de un discernimiento, escuchamos la voz del Espíritu Santo que nos guía a una vida con Él y para Él.

En mis crisis me ha autado mucho la espiritualidad Ignasiana.Estuve un mes en la cueva de Manresa y ahora que leo nuevamente sobre el discernimiento, me encuentro en una nueva etapa de mi vida,interesante,siempre hay que discernir para estar en paz con uno ,con los demás y sobretodo con Dios.
Muchas Gracias, Es Cierto Tenemos Qué Estar Más Atentos A Escuchar Al Espíritu Santo, Para Qué Nos Guíe Y Hacer Mejor Posible Todo.
Excelente. Saludos!!!
Gracias por compartir sobre San Ignacio de Loyola y sobre el discernimiento para comprender mejor Bendiciones 🙏