«Se puede hallar la vocación de muchas formas, pero toda vocación, ya sea al matrimonio, al sacerdocio o a la vida consagrada, comienza con un encuentro personal con Jesús, que nos llena de inmensa alegría». — Papa Francisco

Pueden preguntarse ¿cómo empezó todo esto?, ¿cuál fue la génesis del proyecto? En una reunión con algunos amigos, jóvenes profesionales católicos de distintos lugares: Schoenstatt, Lazos de Amor Mariano, Opus Dei, etc. Hablamos de la posibilidad de hacer un evento para transmitir un mensaje positivo cristiano, acompañado por una experiencia memorable de integración entre los chicos líderes de opinión e influyentes dentro de espacios apostólicos actuales. Uniéndolos, quitando barreras, facilitando que se conozcan. 



El año pasado la Iglesia Universal celebró en Roma el Sínodo por las vocaciones y los jóvenes. Pareció que sería atractivo para muchos chicos ayudarles a entender mejor el fenómeno vocacional poniéndoles en contacto con el testimonio de otros jóvenes que hubieran pasado por esa misma experiencia. Y esto fue lo que quisimos hacer con «KANA», ayudar a los jóvenes a encontrar su vocación, motivados por el testimonio de otros.



Así inició todo

Son las 10 de la mañana, chicos de 16 a 22 años empiezan a llenar la sala de cine en un centro comercial en la zona norte de la ciudad de Quito. Se trata de unos 100 chicos que están acostumbrados a ir al cine para ver otras cosas. La mayoría no se conocen, aunque existe un factor común entre ellos: participan en las actividades de distintos movimientos eclesiales. La mayor parte de ellos son líderes.

Todos se sientan, se apagan las luces y empieza el evento. Santiago, el animador, comienza saludando a los presentes y les cuenta que van a escuchar los testimonios de siete jóvenes que han encontrado a Dios en sus vidas y han respondido con un «sí». Así contado puede sonar algo un poco aburrido, pero apenas Santiago se retira empieza a sonar una canción de Coldplay bastante pegadiza y desde el público se levantan varias personas cantando a pleno pulmón. Se suben al escenario que está adornado con las letras «KANA». Todos aplauden y se unen al coro. Se nota que esto es algo distinto.

Empezamos con los testimonios

Sube Samantha al escenariotiene 19 años y relata que ha sentido una llamada desde temprana edad para servir a Dios. No tiene papeles en sus manos y su única arma es un pequeño micrófono inalámbrico en diadema. Comenta que cuando era muy pequeña le preguntaron qué le gustaría comer si supiera que iba a morir, y sin pestañear respondió que le gustaría comulgar. — — Seguramente no entiendes la pregunta —, le pinchaban sus primos, pero ella estaba segura, si iba a morir pronto, lo mejor era estar con Jesús desde antes.

Luego relata sus experiencias de búsqueda: ha estado en dos monasterios de monjas y también de misionera. Nos deja con las ganas de saber cómo termina, ya que sigue escrutando cuál es la voluntad de Dios para ella. La charla de Samantha dura 15 minutos, las anécdotas se suceden una tras otra. No se trata de dar una clase sino de contar lo vivido. 

Nos sorprende en el escenario Fray Jesús, que narra cómo se decidió a ser franciscano. Sigue siendo aspirante, tiene apenas 20 años. Ha titulado a su charla: «Solo con un sí, llegarás lejos»Nos asombra con las decisiones que elige tomar en su camino, la incertidumbre al optar por una forma de vida que no tenía idea que sería para él, y finalmente, cómo se ve ahora. Su testimonio ha durado 12 minutos y los asistentes le regalan un gran aplauso al final. La tónica es la misma, centrar la atención en una historia bien contada.

Llega el turno de Dominique, quien se acaba de casar hace pocos meses y habla de su hermano Oscar Ernestoque murió a los 22 años en olor de santidad. Impacta la cercanía de un chico tan normal que hizo de todo para agradar a Dios en su vida. Escucharlo desde la perspectiva de su hermana, es verdaderamente impresionante. 

Es el turno de Sor Angélica, cuenta cómo su vocación despertó una oleada de entregas completas a Dios en su familia, son cinco consagrados. Ella trabaja en la Amazonía ecuatoriana, nos deslumbra la influencia de su trabajo con el cual ayuda a salir adelante a personas desfavorecidas, es tan feliz que no se cambiaría por nadie. Todo comenzó por acompañar a una hermana suya a unos ejercicios espirituales.

Fray Ismael fue el que causó más impresión. Pese a su juventud llaman la atención su barba larga y su hábito de fraile. No se centró en cómo descubrió lo que Dios quería de él, habló sobre cómo la vocación le ha exigido respuestas continuas. Su testimonio partió comentando sobre los chicos que comenzaron junto a él su camino de discernimiento vocacional, pero que se habían retirado. Fray Isamel le preguntaba a Dios en el banco de la Iglesia, ¿por qué yo? Cómo le daba gracias a la Virgen maría por acompañarle en este camino que ahora se da cuenta, es lo único que le ha hecho feliz. Al final de su testimonio varios chicos se levantaron para aplaudir.

Finalmente, Sebas, un chico universitario tituló su charla: «Heroísmo cristiano en jeans». Hizo reír contando varias anécdotas de cómo evadía hacer tareas o asistir a clases y afirmó que se convirtió durante los últimos años de colegio por un viaje inesperado.

Han pasado dos horas, finalmente los chicos salen a tomar un refrigerio junto con los expositores. Se escuchan varios comentarios de agradecimiento y alegría. Varios se acercan para hacer preguntas a los que más les han impresionado. 

¿Qué pasos seguimos para lograr esto?

El primer paso fue buscar a los candidatos. Jóvenes que hayan descubierto la llamada de Dios para que den a conocer su experiencia. Contactamos a varias personas y se hicieron docenas de entrevistas, finalmente encontramos siete chicos con las características necesarias. Siguiendo la formación de los expositores de TEDx, que son charlas motivacionales de 12 a 15 minutos que tienen mucha aceptación en la red. Se intentó que entre los expositores existieran personas de distintas realidades: religiosos, misioneros y laicos.

La preparación duró seis meses. Se comenzaba haciendo junto con el candidato un esquema y luego trabajándolo con expertos en comunicación, psicólogos y un guionista. Una vez conseguido el esbozo inicial, los candidatos se preparaban solos hasta las pruebas, intentamos tener cada mes una prueba. Las primeras veces delante del equipo del proyecto. Las tres últimas con público externo. 

Algunos testimonios de asistentes

1. «Confirmé aún mejor que Dios se hace valer de maneras muy inesperadas pero descifrables para volver a llevar por buen camino a sus ovejas. Por lo que solo creyendo en Él y abriéndole las puertas de nuestra vida y corazón, podrá obrar cuanto quiera». 

2. «Pude darme cuenta de que los planes de Dios son perfectos. Con Dios se negocia y siempre se gana».

3. «Me ayudó a comprender que hay otros que han tenido también sus luchas fuertes en el discernimiento vocacional pero han sabido escuchar a Dios y decidir lo mejor».

4. «Pude entender que efectivamente existo por una razón con la ayuda de Dios iniciar la búsqueda, empezar a formarme para poder encontrar mi propósito en la tierra».

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Artículo elaborado por el Padre Juan Carlos Vasconez.