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«— No es una broma hijo.

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Tuve  que hacer un esfuerzo para creer lo que estaba escuchando decir a mi papá al otro lado del teléfono.

— Tiene la clavícula derecha fracturada, y llegó a la clínica con una hemorragia en el cuello. Lo están operando en este momento.

Pero, ¿Qué fue lo que pasó papa?

Le pregunté preocupado. Mientras recordaba que hace menos de un mes yo le había escrito a mi primo y se encontraba en perfecto estado de salud.

— Al parecer estaba conduciendo su carro y recibió una llamada por WhatsApp. En el momento que vio el celular para contestarlo, otra persona se pasó un semáforo en rojo, cuando tu primo se percató, ya no tuvo tiempo de reaccionar».

En medio de la angustia le pedía a Dios que todo saliera bien en la cirugía. Esta fue una conversación que tuve con mi papá  hace tan solo dos meses. Menos de un minuto fue necesario para que la vida de mi primo diera un giro inesperado, al menos por un par de meses. Gracias a Dios su recuperación ha avanzado exitosamente luego de varias intervenciones.

No sé qué le hubiese sucedido de no haber contestado su celular en ese momento. Quizás no hubiera evitado la imprudencia del otro conductor, pero tal vez habría podido reaccionar de otra manera.

Según datos del Departamento de Transporte de los Estados Unidos, 3,450 personas perdieron la vida solo durante el año 2016 por conducir distraídas. 391,000 resultaron heridas en accidentes de tránsito por esta misma causa en el 2015. Dicho de otra manera, cada día casi 10 personas mueren y otras 45 resultan heridas por estar distraídas mientras manejan algún vehículo.

¿Sabes cuál es la causa más frecuente de distracción al volante?

¡Correcto! Enviar o recibir mensajes por el celular. ¿Sabes en quienes es más frecuente esta conducta? ¡Correcto otra vez! En adolescentes y adultos jóvenes.

El video que comparto a continuación, pertenece a una campaña de Movistar para la prevención de accidentes. Creo que tú también habrás escuchado muchas veces el mismo mensaje: «No vea el bendito celular mientras maneja», o alguna frase parecida.

Quizás hayas visto videos o te hayan mencionado estadísticas aburridas (como las que acabo de compartir) sobre las consecuencias de hacerlo. Hoy no quiero repetir lo que otros han dicho, ni tampoco quiero decirte que solo hasta que te pase a ti o a alguien cercano (como le sucedió a mi primo) empezarás a entender que es una realidad que se puede prevenir.

Podemos disfrutar de la vida de una forma inteligente

Quiero invitarte a pensar en todos los sueños que tienes y todos los momentos que te gustaría tener la oportunidad de vivir. Cuando se es joven a veces se puede caer en la idea de que uno tiene toda la vida por delante, asumimos que todo se nos es dado.

Constantemente uno escucha a otros decir que la vida es un ratico, que hay que tomar toda clase de riesgos porque para eso se es joven. Sin embargo, se puede ser joven y al mismo tiempo tomar decisiones inteligentes en la vida, apostándole a lo que en verdad vale la pena (1 Timoteo 4, 12).

Cuando manejas cualquier tipo de vehículo, no solo eres responsable de tu vida, sino de actuar con precaución para cuidar la vida de otros. Puede que seas el mejor piloto del mundo, o que tengas mejores reflejos que el hombre araña, pero cuando estás distraído, tus sentidos no responden igual.

La vida de todos vale, sin excepción 

No importa la edad que tengas, tu vida es muy valiosa, así como la de los demás. Dios te creo con un propósito y no se cansa de demostrarte cada día cuánto te ama. Estamos hechos para algo más que un momento, valemos mucho más que un teléfono celular, que el afán de contestar un mensaje de texto o el deseo de ver o compartir un meme, una foto o una noticia relevante.

Tu vida importa más que las ganas de no perderte los mensajes graciosos que están mandando por los grupos en el chat, o que el contestar esa llamada tan «importante» mientras vas conduciendo.

Si en verdad tienes mucho afán por contestar, ¿Qué tal si detienes el carro un par de minutos, contestas y luego continúas sin distracciones? Ya bien lo decía mi abuela: prefiero perder un minuto en la vida y no la vida en un minuto.

Es una frase que constantemente tengo que recordar cuando me veo tentado a situaciones como estas. Cuando preferimos contestar el teléfono mientras estamos al volante, en realidad no «ahorramos tiempo», solo ponemos en peligro nuestra vida y la de otras personas.

Anímate a compartir este post con tus amigos y familiares, a todos nos hace falta recordar de vez en cuando, cuánto vale nuestra vida.😉

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