promesas del sagrado corazón de jesús

¿Conocías las promesas del Sagrado Corazón de Jesús? Hoy quiero hablarte de cada una de ella, presentándote también una oración y un compromiso que puedes hacer tras meditar en cada una.

Les daré las gracias necesarias

promesas del sagrado corazón de jesús

Reflexión: La primera de las promesas del Sagrado Corazón de Jesús es que Él concederá las gracias necesarias según su estado de vida: sacerdotes, religiosas consagradas, casados, solteros. Esto nos anima en la esperanza de que Dios está de nuestro lado, no podemos desconfiar en la acción bondadosa de Dios.

Oración: Señor, confío en tu acción amorosa en mi vida. Gracias por el don de mi vocación, porque sé que pensaste para mí un lugar en la Iglesia donde sabías que sería feliz. Te pido me fortalezcas y me des la fuerza interior para llevar adelante mi vocación.

Compromiso: Pediré a Dios la gracia que más necesito para mi estado de vida. Confiaré en su acción.

Seré su amparo y refugio seguro durante la vida y la muerte

Reflexión: Lo que más anhela todo cristiano es la comunión con Dios, la vida de la gracia. El corazón de Jesús se convierte entonces en un refugio seguro contra nuestras propias inclinaciones pecaminosas, contra las tentaciones, los males del mundo, y la acción del demonio.

Oración: Señor, Tú conoces el barro del cual soy hecho, y la fragilidad en mi vida. Te quiero entregar mis fragilidades, pecados y pasiones desordenadas para que tú lo ordenes en tu amor.

Compromiso: Identificaré cuáles pasiones son más difíciles para mí llevar y las ofreceré al Señor, haciendo un compromiso para avanzar.

Las almas tibias se harán fervorosas

Reflexión: “Tibio” es aquel que anda “a medias”. La tibieza no es en sí una debilidad, sino una falta de preocupación y cuidado personal por la gracia y el pecado. Se dice incluso que lo opuesto al amor no es el odio, sino la indiferencia. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús enciende en las almas el deseo de Su Amor.

Oración: Amado Señor, tú quieres encender el fuego que has venido a traer al mundo en mi interior. Haz, Señor, que arda en amor a Ti, por el Evangelio y por mis hermanos y hermanas.

Compromiso: Tomaré una acción en mi vida espiritual que aumente mi piedad y me permita experimentar más fervor hacia Dios.

Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones endurecidos

Reflexión: Los sacerdotes son nuestros pastores, aquellos que están llamados a ser ministros de los misterios sagrados de Cristo. Ellos, no solamente están llamados a transmitir un mensaje, sino a actuar en nombre del propio Cristo. Jesús les promete la gracia de tocar los corazones duros, con su santidad de vida, su amor a la Sagrada Eucaristía y a la Santa Misa, la fidelidad en la escucha de los pecados en el Sacramento de la Reconciliación, en la oración de la Liturgia de las Horas, en la Devoción a Santa María, a través de las obras de caridad.

Oración: Señor, mira a los ministros de tu Iglesia con bondad, te rogamos les concedas las gracias necesarias para llevar adelante su ministerio con la debida piedad. Enciende en ellos la pasión por el Evangelio e inspira en ellos los mismos sentimientos que tú tienes por nosotros.

Compromiso: Oraré por los sacerdotes conocidos siempre.

Daré la paz a las familias

Reflexión: La paz es la consecuencia del orden, de la comunión. Nuestro Dios es un Dios de orden, y Jesús nos promete tener ese orden en nuestros hogares. Cuando Jesús se presenta a los apóstoles en el cenáculo saluda dos veces diciendo “la paz sea con vosotros” (Jn. 20, 19-23) y posteriormente instituyó el Sacramento de la Penitencia.

Oración: Señor, trae la paz en mi vida. Ayúdame a ordenar mi corazón para que todo vaya teniendo el lugar que tú has querido que tenga en mi vida. Enséñame a llevar tu paz a tantos corazones que esperan por ti.

Compromiso: Seré instrumento de paz y reconciliación en mi familia.

Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas

Reflexión: Jesús promete bendecir las empresas, es decir, los lugares de sustento para las familias. El Señor entonces promete su auxilio con bendiciones espirituales y temporales. Lo anterior no ha de confundirse con llegar a tener la fama del mundo o la riqueza del mundo, sino que Dios nos bendecirá a nosotros por nuestra fidelidad a Él.

Oración: Señor, te pido por mi trabajo. Tú me lo has dado como un medio de sustento para llevar el pan a mi familia. Te ruego, Señor, me bendigas, que tu Providencia nunca me desampare ni a mí ni a mi familia.

Compromiso: Ofreceré mi trabajo a Dios, haciéndolo con amor y diligencia.

Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección

Reflexión: El camino de la perfección cristiana se compara muchas veces con la subida a una montaña. El camino a esa montaña no es otro que Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. Y la perfección cristiana consiste en vivir los dos grandes Mandamientos: El amor a Dios y al prójimo.

Oración: Señor, aumenta en mí el deseo de las cosas celestiales. Purifica mis intenciones que tantas veces no logran ir más allá de lo material, para que pueda, en la tierra, gozar un pedacito del cielo.

Compromiso: Purificaré mis intenciones, metas, buscando más el cielo y las virtudes cristianas.

Quienes propaguen esta devoción, tendrán escrito su nombre en mi corazón

Reflexión: Esta es la promesa de tener una verdadera amistad con Jesús para quien propague esta devoción. Es una invitación a promover la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Oración: Jesús, confío en las promesas de tu Sagrado Corazón. Señor, permíteme ser siempre contado entre tus amigos. Que todo lo que haga sea para mayor gloria tuya y de tu Santísima Madre.

Compromiso: Propagaré la devoción al Sagrado Corazón.

Las consolaré en todas sus aflicciones

Reflexión: Todos tenemos aflicciones. Como lo decimos en la oración de la Salve, vamos a Nuestra Madre, y por ella a Dios, “gimiendo y llorando en este valle de lágrimas”. Podemos encontrar el consuelo en Nuestro Señor, particularmente en la Sagrada Eucaristía. Es importante la visita al Santísimo Sacramento, y el Rezo del Santo Rosario.

Oración: Señor, Tú que consuelas a los afligidos que acuden a ti, te pido me des tu consuelo en esta intención personal que tengo. Confío en tu amor que es más grande que mis pecados y caídas.

Compromiso: En el dolor, buscaré confiar en Dios.

Los pecadores hallarán en mi corazón misericordia

Reflexión: Todos somos pecadores, y por tanto nos podemos ver identificados con esta promesa. Pero recordemos que Jesús se acerca con particular Misericordia con aquellos que se encuentran y viven en pecado mortal. Para que haya pecado mortal, se requieren 3 condiciones: Debe haber materia grave, tener pleno conocimiento y tener pleno consentimiento sobre el acto.

Oración: Señor, cuánta misericordia hace falta en mi corazón, para amarme y amar a mis hermanos. Te ruego, Buen Dios, me permitas saberme muy amado y me des la gracia de recibir tu amor para poder acercar a otros a ti, fuente de Misericordia.

Compromiso: Hablaré a quienes estén lejos de la Iglesia y de Dios, de su Misericordia.

Bendeciré las casas en las que la imagen de mi Sagrado Corazón sea expuesta y honrada

promesas del Sagrado Corazón de Jesús

Reflexión: Somos personas de carne y espíritu, por tanto, también necesitamos de elementos visibles que nos ayuden a entrar en el Misterio de Dios. Todo en la Iglesia adquiere una materia particular para ser asumido. Por tanto, tener una imagen del Sagrado Corazón, si bien no es indispensable para poderle venerar, sí que nos ayuda a entrar en el misterio de Su Amor.

Oración: Señor, no amo una imagen tuya, sino lo que ella me recuerda de ti: Tu bondad y tu misericordia. Te pido, Señor, me ayudes a ver con piedad todo aquello que venga de ti, para reconocerte como Dios y Señor mío.

Compromiso: Buscaré una imagen del Sagrado Corazón, y la expondré en mi hogar.

Concederé la perseverancia final a todos los que comulguen el primer viernes de cada mes, por nueve meses consecutivos

promesas del Sagrado Corazón de Jesús

Reflexión: El mayor anhelo de todo cristiano es el cielo, por eso Jesús promete darnos lo que más anhelamos. Jesús nos promete una muerte en estado de gracia, que es lo que principalmente anhelamos todos para poder compartir la eternidad con el Señor.

Oración: Señor, ayúdame a perseverar en mi propósito de Santidad, que todos los anhelos buenos y santos que se han depositado en mi corazón puedan ser plenos en mí, con tu gracia y mi cooperación.

Compromiso: Comulgaré el primer viernes de cada mes con amor y devoción, en estado de gracia.

Ahora que conoces las promesas del Sagrado Corazón de Jesús, ¡dalas a conocer a tus seres queridos!