Lo primero que nos preguntaríamos hoy es en qué consiste el tema de la Presentación de María, ¿qué es y qué significa?

Me he encontrado con un canto llamado «A la flor más bella del Señor», interpretado por Bienaventurados, te invito a escucharla y luego a que hagamos un breve reflexión de este bello misterio mariano.

¿Qué celebramos?

Una tradición antigua que surge en torno al protoevangelio de Santiago, texto apócrifo, da pie a la celebración de la Presentación de María. En ella conmemoramos el momento en que la Virgen es llevada al templo de Jerusalén, para ser allí instruida en la religión y en las tareas frente a Dios.

El comienzo de esta memoria se da en la dedicación del templo de santa María la Nueva Jerusalén. Pero ¿por qué es tan importante una celebración mariana para los cristianos?

María, modelo de elección

La Presentación de María y toda celebración mariana deben llevarnos a comprender cada vez más los misterios contenidos en la historia de la salvación y cómo Dios se ha servido de sus creaturas para llevar a cabo su obra.

María es modelo de la elección que Dios hace de sus hijos. Él se complace en llamar y enviar a misiones específicas que contribuyen al bien de toda la humanidad.

Es por esto que en la Virgen descubrimos la inmensidad del don vocacional. ¿Has pensado todo el bien que puede hacer tu sí al llamado del Señor?

Testimonio de fe y perseverancia

En la mujer elegida para ser Madre del Señor tenemos una fuente de testimonio creyente, una joven de la época que se abandona en la providencia, en la voluntad del Padre y que con total valentía afronta todo lo que esto le puede acarrear.

El «sí» de María, que teológicamente conocemos como el Fiat, no es un sí que se dio y concluyo en un minuto de tiempo. Es un «sí» que aún hoy se sigue dando en cada hijo, que en el Hijo goza de la maternidad de aquella mujer llena de gracia. ¿Qué tan perseverante es tu «sí» al Señor?

Ejemplo de alegría

A pesar de las diferentes dificultades del tiempo, de los obstáculos, de los retos diarios que tuvo que afrontar, la Sagrada Escritura solo nos dice que María acostumbraba a guardar todo en su corazón. Esto es hermoso, pues nos demuestra a una mujer que sabe estar inmersa en la intimidad de la oración.

Su alegre corazón no pierde la paz, pues se sabe navegante de la providencia divina. Solo se confía, solo dialoga y se dispone a la voluntad de Dios. ¡Qué diferente sería nuestra cotidianidad si logramos alcanzar esta paz, este abandono, esta confianza!

¿Qué tan alegre es nuestra respuesta diaria?

Llamado a la entrega total

Finalmente, la Madre del Señor es una mujer que se da sin reservas. Simplemente, se dona por completo, se entrega… es maravillosa la manera en que ella es capaz de no dejar nada para sí y darlo todo a su Padre.

La entrega total y abnegada implica una fe totalmente madura, es la confianza de quien sabe que está en las manos de quien solo quiere el bien para ella. ¡Cuánto bien nos haría aplicar esto en nuestro diario vivir, en el que el cansancio, la premura, el estrés nos roba la paz en todo momento!

Entregarse, donarse, es la clave, ser fuente de vida para los demás y saber beber de la fuente eterna que es Dios. ¿Qué tanto me estoy donando diariamente?