presencia de dios

En un mundo donde la memoria a menudo se considera el pilar de la identidad y la conexión con el pasado, nos encontramos con historias conmovedoras que desafían esta noción.

Un video reciente que capturó la atención de muchos presenta el testimonio de una mujer que lucha contra la enfermedad de Alzheimer, una condición que ha borrado muchos recuerdos de su mente. Sin embargo, a pesar de la pérdida de tantos momentos y detalles de su vida, hay algo que permanece inquebrantable en su corazón: su amor por Jesús.

La imagen de esta mujer, que puede olvidar su propio nombre, pero no su devoción por Cristo, nos ofrece valiosas lecciones y consejos que trascienden las limitaciones de la memoria y nos llevan a lo más profundo de la fe humana.

¿Cómo conservar esa presencia de Dios, esa fe que no tambalea?

(Puedes ver aquí el reel con su traducción)

La fe es más que recuerdos

Esta historia nos recuerda que la fe no se limita a la memoria o al conocimiento intelectual. Aunque la mujer pueda olvidar los detalles de su vida y las experiencias pasadas, su conexión con Jesús va más allá de la memoria.

Su fe se arraiga en un amor profundo y una relación personal con Cristo, que trasciende cualquier barrera temporal o cognitiva.

A pesar de los desafíos y las dificultades de la enfermedad de Alzheimer, la mujer sigue aferrada a su fe en Jesús. Su testimonio es un recordatorio poderoso de que la fe puede ser una fuente de fortaleza y consuelo, incluso en medio de la adversidad y la confusión. Nos enseña que, aunque nuestra mente y nuestro cuerpo puedan debilitarse, nuestra fe puede permanecer firme y constante.

La presencia y el amor de Dios son inmutables

A través de la historia de esta mujer, vemos el amor inmutable de Dios en acción. Aunque su mente pueda olvidar, el amor de Jesús por ella nunca cambia.

Esta verdad nos ofrece consuelo y esperanza, recordándonos que somos amados incondicionalmente por Dios, independientemente de nuestras circunstancias o capacidades mentales.

En un mundo lleno de complejidades y preocupaciones, la mujer con Alzheimer nos muestra la belleza y la profundidad de una fe simple y pura en Jesús. Su devoción sin adornos nos invita a despojarnos de las distracciones y preocupaciones mundanas y a centrarnos en lo esencial: amar a Dios y amar a los demás.

La historia de esta mujer nos desafía a reflexionar sobre nuestra propia fe y relación con Dios. Nos insta a buscar una fe que trascienda las limitaciones humanas y a aferrarnos al amor inmutable de Jesús en medio de las pruebas y tribulaciones de la vida.

Pienso que su testimonio nos puede inspirar a cultivar una fe más profunda, más genuina y más arraigada en el amor eterno de nuestro Señor.

5 pasos prácticos para crecer en la fe

Siguiendo el ejemplo inspirador de esta mujer que mantiene su fe en Jesús, quisiera compartirte cinco pasos prácticos para fortalecer nuestra propia fe.

1. Cultivar una relación personal con Jesús

Dedica tiempo diario a orar y estar en comunión con Jesús. Ponte en presencia de Dios y habla con Él como lo harías con un amigo cercano. Cuando lo hagas, compártele tus alegrías, tus preocupaciones y tus necesidades.

¡Permítele que sea una parte activa de tu vida! No solo en momentos de dificultad, sino también en los momentos de gozo y gratitud.

2. Sumergirse en la Palabra de Dios

Lee la Biblia regularmente y medita en sus enseñanzas. Las Escrituras son una fuente inagotable de sabiduría y consuelo, y nos ayudan a conocer más profundamente el corazón de Dios y su plan para nuestras vidas.

Busca pasajes que te inspiren y te fortalezcan en tu fe, y reflexiona sobre cómo aplicar sus enseñanzas en tu vida diaria.

3. Perseverar en la oración

Mantén una vida de oración constante y perseverante. No te desanimes si no ves respuestas inmediatas a tus oraciones. ¡Al contrario! Confía en que Dios escucha cada una de tus palabras y conoce las necesidades más profundas de tu corazón.

Recuerda que la oración es un acto de fe en sí mismo. Cada momento de comunión con Dios fortalece tu relación con él y te ayudará a permanecer en su presencia.

4. Buscar la comunidad cristiana

Encuentra compañeros de fe que puedan apoyarte y animarte en tu caminar espiritual. Participa en la vida de tu comunidad cristiana. ¿Será que puedes asistir a la iglesia, grupos de oración, estudios bíblicos o actividades de servicio?

Recuerda que la comunión con otros creyentes te fortalecerá y te ayudará a crecer en tu fe.

5. Testimoniar el amor de Dios

Tener presencia de Dios te ayudará a vivir tu fe de manera auténtica y coherente en todas las áreas de tu vida. Sé una luz en medio de la oscuridad, mostrando el amor y la gracia de Dios a aquellos que te rodean.

Busca oportunidades para compartir tu testimonio y las obras maravillosas que Dios ha hecho en tu vida. ¡Inspira a otros a conocer y amar a Jesús!