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Este es un video de «Casi Creativo» que se convierte en un buen recurso para hablar sobre la oración y lo que consideramos importante. ¿Qué te roba la paz?, ¿qué te atormenta o te alivia?, ¿qué es eso que te mantiene inquieto o te llena de angustia?

Al crecer nos sorprendemos a nosotros mismos deseando «ojalá pudiera volver a ser pequeño». Cuando todo era más fácil y el problema más grande que tenía era elegir a Pepito o a Pepita para ir a jugar. Pero este video también me hizo pensar en cómo se transforma nuestra oración con el pasar de los años. ¿Qué le pedíamos a Dios cuando teníamos 10 años y qué le pedimos ahora?


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¿Cómo me dirijo a Dios en la oración?

Evidentemente cada etapa de la vida suscita en nosotros algún tipo de preocupación. Y es en la oración donde nos damos cuenta que la lista es más larga de lo que imaginábamos. Le pedimos a Dios que nos ayude a pagar las deudas, que nos permita ascender en el trabajo, que Fulanito se alivie, que a los niños les vaya bien en la escuela, que Fulana deje de hacernos la vida imposible. Así la lista se vuelve interminable y en medio de las distracciones terminamos pidiéndole a Dios que nos saque del tráfico o que nos quite el dolor de cabeza.

Piensa en cómo es el dialogo con Él. ¿Le pides todos los días algo nuevo pero no le agradeces nada?, ¿oras solo cuando atraviesas un momento difícil?, ¿te cuesta orar o no sientes deseos de hacerlo?, ¿pides como si estuvieras exigiendo o con el corazón dispuesto a aceptar la voluntad de Dios?

Si has dejado la oración a un lado recuerda que puedes correr a los brazos de María. Basta con que le confieses a ella tus preocupaciones y le pidas la gracia de estar más cerca de su Hijo. Como tarea para hoy, esfuérzate por dedicarle un momento de calidad a la oración, sin nada de distracciones y no pidiendo sino agradeciendo.

Este pequeño fragmento de Santa Teresa de Jesús puede ayudarte: «Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: solo Dios basta».

oración, «Preocupaciones de la vida según tu edad». ¿Qué tendrá que ver la oración en todo esto?