practicar deportes

Practicar deportes es realmente una maravilla. Desde épocas antiguas, la práctica de distintas disciplinas deportivas ha estado siempre presente. Los griegos, los primeros en darle al deporte un sentido de competición, celebrando las Olimpiadas. A principios del Siglo XX, el mundo del deporte presenció el nacimiento de los Mundiales de fútbol.

Ciertamente, el deporte mueve masas, conmueve y logra captar la atención de quienes lo practican, e incluso de quienes son espectadores. Me considero muy fanático del deporte. Mientras escribo esto, vienen a mi mente momentos especiales, gestas deportivas únicas e irrepetibles.

Recuerdo cuando un atleta ecuatoriano ganó por primera vez una medalla olímpica en Atlanta 1996. Viene a mi mente la primera vez que Ecuador jugó un Mundial o que mi equipo de fútbol preferido ganó su primer torneo internacional. Recuerdo con mucha emoción cuando Michael Phelps conquistó Río 2016. Son muchos momentos felices y tristes, pero que evidentemente marcaron mi vida y me han hecho emocionar de muchas maneras.

Practicar deportes… ¿tiene algo que ver con la santidad?

En medio de la agitación y la vorágine en la que vivimos, debemos tomarnos un respiro y analizar cómo estamos viviendo, qué estamos procurando hacer y cómo podemos mejorar cada día. En este sentido, la vida del cristiano, que tiene luchas, alegrías y conmociones, es muy parecida a la vida de un deportista. Se asemeja mucho el peregrinar del cristiano a la preparación que un deportista tiene para una competición de alto nivel.

Este pequeño video que te comparto a continuación nos muestra lo importante que es practicar deportes, especialmente en niños y jóvenes. Ya sea el sentido de pertenecer a algo, ya sea que a través del deporte es muy fácil hallarse, encontrar una afición, ya sea que practicando un deporte se pueden conocer personas con tus mismos gustos y aficiones.

Practicar deporte es algo muy gratificante para el cuerpo y para el alma. Principalmente, practicar deportes va a contribuir a una buena salud; el bienestar del alma también mejorará. Es por esto que te quiero invitar a que descubramos juntos cómo se asemeja la práctica del deporte en la vida del cristiano. «Es poca cosa llegar al Cielo solos»; qué necesario es tener a nuestro lado alguien que camine en nuestro mismo horizonte.

¡Qué importante es pertenecer a un equipo!

Uno de los principales valores que el deporte promueve es el compañerismo, el trabajo en equipo. Uno, como deportista, se involucra con más personas. Junto a un grupo de compañeros, persiguen un objetivo: ganar una competencia, conquistar objetivos. Puede que me digas que hay deportes individuales, donde no hay trabajo en equipo, pero incluso en estas prácticas como la natación o el atletismo, si bien la competencia y el logro son individuales, detrás de este logro y de ese resultado hay un equipo de entrenadores, incluso de compañeros apoyando tu desempeño.

Santa Teresa exclamó: «Es poca cosa llegar al Cielo solos», y uno de los valores de la práctica del deporte es el compañerismo. Imagina en tu vida cristiana la importancia de tener a tu lado quien camine contigo al Cielo . Qué importante contar con alguien al lado que anhele lo que yo anhelo, que busque lo que yo busco. Y que en caso de que caiga o desfallezca, estará a mi lado siempre para ayudarme a levantar.

Esto nos enseña el deporte: que no estamos solos, que tenemos un equipo, que en medio de la dificultad tendremos a quién acudir, y que ante las alegrías tendremos con quién celebrarlas. Imagina la meta, imagina el Cielo , nuestro anhelo, el anhelo de todo cristiano. No estamos solos en nuestro camino al Cielo , y esto es importantísimo para poder avanzar hacia la tan anhelada meta.

Qué importante es la disciplina y la perseverancia; el camino al Cielo es como una maratón. Usain Bolt, un atleta jamaiquino que conquistó por más de 12 años las pistas de atletismo, siendo el hombre más veloz del mundo, con su récord mundial en 100 metros planos, dijo esto: «Me preparé más de dos años para correr 10 segundos; hay quienes, si no ven resultados en dos meses, desisten».

Esta frase es tan profunda, tan impactante y tan cierta. Cuantas veces el gimnasio se vuelve un hábito abandonado porque no se ven resultados, cuantas veces ante la primera adversidad en la vida desistimos. Qué importante es escuchar y recordar estas palabras de este gran deportista.

El camino al Cielo

El camino del cristiano es un camino largo, es un camino extenso. No es un camino de un mes o una semana; es el camino de nuestra vida y los resultados se verán si sabemos perseverar. Una maratón tiene 42 kilómetros de carrera; tu vida y mi vida, nuestro caminar al Cielo, es un camino largo, un camino que merece la pena recorrer y cuya meta es el Cielo, es llegar a la presencia de Dios.

Así que ánimo, que al Cielo llegaremos si perseveramos. Perseverando alcanzaremos cuanto nos propongamos. Con disciplina, nuestro trabajo mejorará, incluso tu vida familiar puede mejorar y crecer con perseverancia, siempre de la mano de Dios. Piensa en un equipo de fútbol que gana un torneo importante.

Este equipo, ante la primera derrota, no desiste; de sus errores aprende, y el siguiente partido sale a conquistar la victoria.

Que tu vida y mi vida sean siempre así, una lucha de día a día, un aprender de nuestros errores y luchar por ser cada día mejores.