Uno esperaría que en sitios como Catholic Link se nos relaten historias de grandes santos o al menos de personajes reconocidos que con su testimonio nos motiven a aspirar a cosas grandes, a alcanzar esos planes que Dios tiene para cada uno de nosotros. Pero esas historias a veces nos suenan un poco lejanas, parecidas a leyendas de súper héroes, como si ellos tuvieran un “gen de santidad” que les ayuda a poder acercarse al querer de Dios y en algún momento de sus vidas dar el paso radical de conversión para volverse plenamente hacia el Señor y correr a sus brazos.

Cuando tenemos todas esas historias y las sentimos así de distantes nos agarra la desmotivación y dejamos todo a medias. Ya sea por la frustración de no poder cumplir lo que nosotros mismos nos propusimos hacer, por la voluntad debilucha y flaca que no alcanza ni para ayunar un vaso de agua o porque estamos metidos en ambientes laborales, académicos y familiares que nos hacen todo cuesta arriba.


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Hoy les comparto mi propio camino, un camino que es de tres pasos para adelante y dos para atrás. Avanzo, pero no a la velocidad que quisiera y cada vez que logro avanzar, sé que voy a retroceder un poco.  No es un anti-testimonio, sino un compartir desde la sencillez y fragilidad de un cristiano de a pie, que no tiene su foto en una estampita sobre los altares.

Acá te dejamos 10 tips que debes poner en práctica para que la Cuaresma para ti no sea un camino tortuoso, lleno de privaciones y sacrificios imposibles de alcanzar 😉


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