planificación

Los nuevos inicios nos hacen bien a todos. La planificación de un nuevo año, un nuevo mes, una nueva semana nos trae la necesidad de cortar con actitudes, lugares, personas, replantearnos sueños, sanar heridas, entre tantas otras cosas que pueden ocurrir cuando empezamos algo nuevo en nuestras vidas.

Aunque ya llevamos semanas estrenadas de este año, a continuación quiero darte unas reflexiones importantes a considerar para que lo que vayas planeando – para los días, las semanas o los meses venideros – lo vayas contemplando de la mano de Dios.

1. El orden y la belleza están unidos

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Algo que me parece importante para empezar, es que todo cuanto hagamos necesita desarrollarse con un orden y todo cuanto existe debe expresar una belleza particular. Si soñamos con hacer un viaje, construir una casa, casarnos, entre tantas otras cosas, necesitamos saber que todo tendrá siempre un debido proceso, un orden, porque nuestro Dios es un Dios de orden. 

Cuando Dios interviene en nuestra realidad y andamos en verdad, entonces podemos expresar mejor la naturaleza de lo que vivimos. Por ejemplo, hoy día hablamos mucho de relaciones tóxicas. Son aquellas donde en ocasiones prima el control, el ghosting, el uso, el sexo desordenado, la desconfianza, etc.

Esta realidad no expresa puntualmente la belleza y el orden del amor. Cuando pensamos en una relación con Dios pensamos en un amor pleno, libre, ordenado y en esas relaciones puede haber más gozo.

Por eso es importante que sea cual sea la realidad que vives, que te carga y te confronta, pienses como Dios me pide ordenar esta realidad, que puede ser financiera, laboral, afectiva, familiar, etc. Para que así lo que vivamos pueda llegar a ser lo que está llamado a ser.

Tal vez esa podría ser la macro meta del plan de este 2024: Acercarme aquello que estoy llamado a ser y expresar con mi vida.

2. La belleza nos lleva al amor

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Cuando se contempla la belleza de las cosas, es decir, la verdad y bondad que hay en todo cuanto existe, entonces yo puedo decir que amo esa realidad: esa persona, ese lugar, ese trabajo, etc. Porque finalmente estoy relacionándome con la verdad de las cosas.

Muchas veces no podemos relacionarnos bien con los demás o con otras realidades de nuestra vida porque no asumimos la verdad de las cosas.

Muchas veces tenemos idolatrías hacia algo en particular que nos hace abrazar cierta realidad como si fuera Dios mismo, y eso nos hace sufrir. Podemos idolatrar el dinero, el trabajo, el cuerpo, los estudios, etc. Y esto poco a poco hace que nos alejemos del fin de las cosas. Así, termino dándole otro rol a las cosas.

3. La planificación nos recuerda que el orden es la belleza del amor a Dios

El orden real que me va a permitir ver las cosas en su justa medida y vivir una sana relación con las cosas es el amor a Dios. Cuando amamos a Dios, Él nos enseña a dar un orden a todo cuanto nos rodea y a destinarlo para su verdadero fin.

En ese sentido, cuando la planificación se hace de cara a Dios y para Dios, entonces podemos entender mejor el modo como Dios me pide vivir esa realidad que busco.

4. Otro recordatorio de la planificación: ¡El tiempo es un bien que no recuperamos!

Una experiencia que muchos santos hablan es de su momento de conversión, ese momento en el que dijeron «Dios me llama, voy a entregarle mi vida», en sus diferentes estados de vida, los santos reflejan esa fiel entrega a Dios en todo. En ese sentido, todos estamos permanentemente convirtiéndonos, y es que cuando estamos enamorados de Dios, queremos que Él esté en todo cuanto hacemos.

Por eso, no tengamos miedo de dejar que Dios transforme todas las dimensiones de nuestra vida desde la raíz. El tiempo que entregamos en cosas de Dios, es un tiempo que Él mismo nos devuelve de muchas maneras, que son bendiciones de su Amor para nosotros. No tengamos miedo entonces de amar a Dios en todo

Por último, deja que sea Dios en tu oración quien ilumine el horizonte de este 2024, que apenas está arrancando. No permitamos que las presiones que vienen por ver los planes de otros nos haga olvidar que Dios tiene un plan para nosotros.

Recuerda: cuando seguimos a Jesús no vivimos para nosotros mismos, sino para que otros se puedan encontrar con su Amor.

Si este tema te interesa y quieres saber más sobre cómo llevar a cabo una planificación que te ayude a tener muy presente a Dios mientras alcanzas todas tus metas, te presentamos nuestro curso: «¡Imparable! Alcanza tus metas conquistando tus hábitos».