«Amigos que se quejan por todo», este es el nombre del video que compartimos hoy. Seguro todos conocemos a alguien que se queja todo el tiempo, a toda hora, en todo momento. O seguro también nosotros hemos sido así, inconformes y desagradecidos con lo que tenemos. Este es un recurso excelente para reflexionar sobre lo inconformes que podemos estar con nuestras vidas y lo poco consideramos que algunas veces somos con los demás.

«Casi Creativo» nos ofrece varios ejemplos de la vida cotidiana en los que solo nos miramos a nosotros mismos. Como si el mundo entero girara a nuestro al rededor. Y es que a veces parece que viviéramos con los ojos vendados, creyéndonos dueños y víctimas de cuanta cosa sucede. ¿Será que nos hace falta recordar qué tan necesitado vive el otro para sentirnos agradecidos por lo que tenemos?



La importancia de ser agradecidos

No importa si lo que tenemos es poco o mucho. Ser agradecidos con lo que se nos ha dado es primordial. Cuando decidimos encerrarnos en nuestra burbuja y hacer de todo un drama, nos convertimos en personas envidiosas e indiferentes frente al dolor o necesidad de otros. Sucede que en la medida en que recibimos más, más inconformes nos sentimos.



Lo mismo pasa cuando estamos acostumbrados a que nos den todo. A que todo lo obtengamos de la manera más fácil o a que otros se encarguen de lo que no nos gusta hacer. Cuando nos piden salir de nuestra zona de confort nos sentimos indignados y hasta insultados. Cada vez que tengamos que realizar alguna tarea, antes de quejarnos, pensemos que hay otras personas que preferirían estar en nuestro lugar; haciendo lo que nosotros consideramos un «castigo».

Ser considerados y estar abiertos a servir 

La próxima vez que decidamos regalar la ropa que ya no usamos, pensemos en regalar algo que verdaderamente nos guste y no algo que ya nos hace estorbo. Cuando sintamos que caminar una larga distancia es lo peor que nos puede pasar, pensemos en que algunos darían todo por poder caminar.

El día que sientas sed o hambre y te enfurezcas porque la fila no avanza o porque el mesero no llega, piensa en que en ese mismo instante hay muchos muriendo de hambre. Cuando te quejes por no tener lo «suficiente» para satisfacer tus necesidades, recuerda que algunos lo han perdido todo.

Este ejercicio me ha ayudado mucho y espero que a ti también te sirva. Antes de quejarme y empezar con el sermón, pienso por instante en que mi problema debe ser diminuto frente al de otras personas. Aquellas que no tienen hogar, vestido, comida, salud, familia o alguien que se preocupe por ellos.

Ser considerados y agradecidos con todo lo que tenemos, nos permite ser más sensibles. Qué importante es tener un corazón dispuesto a ayudar siempre. Algunas veces solo somos consientes de nuestra pobreza interior cuando vemos lo felices y agradecidos que son otros con lo poco que tienen.

Te invito a dar gracias por todo lo que has logrado hoy. Por tus éxitos y tus fracasos, por los abrazos y los insultos, por las lágrimas y las sonrisas. Por la comida que disfrutaste durante el día, por las personas que te esperan en casa o por el trabajo o el estudio.