El mes pasado emprendí una de las experiencias que más me ha alimentado como persona. Una peregrinación que me ayudó a reflexionar sobre muchas cosas de mi vida y de la sociedad en la que vivimos. ¡Y quiero compartir contigo estos aprendizajes!

La canción del video es el himno oficial de la Peregrinación Europea de Jóvenes (PEJ). Esta canción compuesta por el artista Gallego Rubén de Lis y es una invitación a los jóvenes a peregrinar a Santiago de Compostela y hacer parte de un encuentro de jóvenes que les abrirá el corazón.

La canción habla del camino, de la belleza, de lo que encontrarían en él, de los sueños y de la valentía que implica hacer el Camino de Santiago con una perspectiva de fe y de buscar a Dios. El lema de la peregrinación es «Joven, levántate y sé testigo» y verdaderamente los jóvenes se levantaron y dieron testimonio de valentía y amor. 

La Belleza 

En el Camino de Santiago nos encontramos con unos paisajes hermosos, con caminos llenos de la magnificencia de la creación de Dios. Con personas que, de una u otra manera, desean encontrarse con Dios.

Pero, específicamente en esta peregrinación, nos encontramos con una Iglesia que muchos de nosotros ansiaba encontrar. Fue hermoso ver la acción de Dios en los jóvenes que emprendieron el camino de encuentro con el Apóstol.

Algunos con experiencias de fe fortalecidas por una comunidad. Otros no sabían muy bien a lo que iban y poco a poco fueron descubriendo, entre las dificultades, los momentos de silencio y las canciones que llenaban sus corazones, un Dios cercano. Un Padre que los ama con locura y que los abraza en cada uno de los Sacramentos. 

Las dificultades

Aunque lo bueno fue mucho más que lo malo y creo que será lo que la mayoría de los que participamos en la peregrinación recordaremos, hubo varias situaciones adversas que cada caminante tuvo que afrontar.

La falta de preparación física de los peregrinos fue una realidad a la que muchos se afrontaron. Pienso que muchos no logramos dimensionar lo que significa caminar durante varios días seguidos, durmiendo en condiciones adversas y esto sumado al peso de las mochilas.

El peso de las mochilas fue una de las grandes limitaciones para muchos de los peregrinos que, aunque estaban avisados desde antes de partir, llevaron cosas que no eran verdaderamente necesarias y esto no solo les dificultó el caminar, sino que conllevo a varias lesiones tanto de rodillas como de tobillos. Esta dificultad nos llevó a la relación con el pecado y el peso del mismo sobre la vida. Nos obligó a reflexionar sobre lo que es verdaderamente necesario y la importancia de vaciar la mochila de las cosas que no nos permiten caminar.

Las ampollas y heridas en los pies fueron numerosas y los jóvenes las llevaron con heroísmo. Ver los pies de los peregrinos y su perseverancia fue para mí un hermoso recuerdo del valor del sufrimiento ofrecido a Dios por un bien mayor. 

Lo invaluable de caminar sobre las huellas del Apóstol

El Camino de Santiago es un regalo de Dios para los creyentes. Haciendo el Camino nos unimos a Dios dándonos cuenta de los sacrificios que muchos hicieron para traer la Buena Noticia a todos los rincones de la tierra.

El impulso apostólico es palpable en el Camino de Santiago, en la historia de cada una de las Iglesias, monasterios y conventos y del arte que rodea el Camino. Cada paso es una catequesis de la grandeza de Dios y de lo que un corazón enamorado es capaz de hacer por Aquel que le ha dado la vida. 

El Camino de Santiago me abrió los ojos a lo que es verdaderamente esencial y a como «el mundo» nos convence de necesitar cosas que nos pesan, que no nos permiten caminar hacia el encuentro con Dios.

La sencillez del peregrino y el encontrarme con que no necesito la mayoría de cosas que tengo ha hecho que me inunde un sentimiento de gratitud hacia la presencia de Dios en lo pequeño, en lo sencillo. Y a confiar en que Él está conmigo siempre. 

¿Y ahora qué?

Pues, después de llegar a nuestras casas, tras el largo camino, el agotamiento, el mal dormir y comer, solo nos queda dar gracias a Dios por su presencia. Por cada una de las personas, las palabras y los gestos que nos han fortalecido en el camino y repetir con seguridad que es Dios quien nos ha llamado, quien nos fortalece y quien ha movido los corazones de más de 11,000 jóvenes. Debemos pedir a Dios que la semilla que se ha plantado de los frutos que Él desea.

Para finalizar te dejo con unos tips para ayudarte si estás pensando en hacer el Camino de Santiago.

1. Antes de una peregrinación

Piensa muy bien en lo que vas a llevar, el peso de la mochila es fundamental.

Organiza bien tu viaje, busca los albergues donde te puedes quedar y piensa bien en la cantidad de kilómetros que puedes caminar

Si puedes ir con un grupo es una buena idea reunirse antes y tener un plan organizado en el que prevean dónde de asistir a las celebraciones litúrgicas y los momentos de silencio en el Camino. 

2. Durante una peregrinación

Busca tener tiempos de silencio, de reflexión, lleva un diario en el que puedas tomar nota de lo que Dios va haciendo en tu corazón (apaga tu móvil, no lo necesitarás).

Ponte vaselina en los pies para caminar, esto te ayudará a que no te salgan ampollas (yo no lo creía, pero la verdad me funciono de maravilla). 

Ofrece a Dios tus sufrimientos y dolores físicos por alguna causa en concreto. No dejes que el sufrimiento pase en vano, únelo a la Cruz de Cristo por tu conversión o la de alguien que lleves en el corazón, recuerda ¡Dios te escucha, camina contigo y recibe todo lo que le entregas!

3. Y después de una peregrinación

Reza, reza y reza. Pídele a Dios por los frutos de tu peregrinaje y recibe todos los regalos que Él te ha dado, de los que ya te has dado cuenta y de los que notarás con el paso de los días.