película Tolkien

En el colegio, tenía a un amigo que anualmente releía la trilogía de El Señor de los Anillos. No lo entendía. Hasta que la leí. Y entendí. Me convertí en fan de J. R. R. Tolkien, de su obra y, en la medida en que leía sobre él, de su biografía. Por eso, saber que existía la película «Tolkien» fue una sorpresa muy grata.

Trata sobre un pasaje de la vida de este admirable autor. La vi una y dos veces. A la segunda, se me ocurrió que podría compartírtela, pues es un recurso valiosísimo no solo para dar a conocer a este autor… sino como un recurso para el apostolado.

La película Tolkien (2019) nos transporta a los orígenes del escritor J.R.R. Tolkien y su profundo vínculo con sus amigos del club Tea Club Barrovian Society (TCBS). Esta película no es un homenaje al talento literario de Tolkien, sino un testimonio de cómo la verdadera amistad puede moldear nuestras vidas y darnos fuerzas en los momentos más oscuros.

(También hace aparición el nacimiento del amor maduro, con la historia entre Tolkien y Edith, la que fue para él lo que «Luthien» fue para «Beren», pero eso podría ser tema para otro post)

A continuación, quiero compartirte tres ejemplos de amistad que aparecen en esta película y cómo pueden inspirar nuestro apostolado y vida cristiana.

1. Primera lección de la película «Tolkien»: no huir de las tormentas

En la película, Tolkien encuentra en sus amigos del TCBS un refugio seguro frente a las dificultades de su juventud: la pobreza, la pérdida de sus padres y la lucha por pertenecer a un mundo académico exigente.

Estos amigos no solo lo aceptan, sino que lo alientan a desarrollar su talento y a soñar con grandeza. Juntos comparten su amor por el arte, la literatura y la música, cultivando un ambiente donde todos pueden crecer.

En nuestras vidas, esta lección nos invita a preguntarnos: ¿Estamos siendo ese refugio para los demás? Como apóstoles, tenemos la oportunidad de construir comunidades donde las personas puedan encontrar apoyo y esperanza. Recuerda que Cristo mismo nos llama a ser un hogar para los demás, a ser «luz del mundo» y «sal de la tierra» (Mateo 5:13-14).

2. El sacrificio como expresión del amor fraterno

Cuando Tolkien enfrenta los horrores de la Primera Guerra Mundial, los recuerdos de su amistad con el TCBS le dan fuerzas para continuar. En especial, se destaca la disposición de sus amigos a apoyarlo incondicionalmente, incluso en los momentos más difíciles.

Uno de los momentos más conmovedores de la película es la fidelidad a Geoffrey Bache Smith. La enfermedad de Tolkien apenas lo retrasó para poner todo de sí para, a pesar de los riesgos, buscar (y salvar) a su amigo.

La verdadera amistad no busca solo lo cómodo, sino que está dispuesta a sacrificarse. Este ejemplo nos recuerda que en el apostolado, estamos llamados a amar con generosidad, incluso cuando eso implique renunciar a nuestro tiempo, nuestras comodidades o nuestros propios deseos. Como Jesús nos enseñó: «Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos» (Juan 15:13).

Por sus parte, Geoffrey, quien hubo de adolescente consolado el corazón roto de John, le dejó una carta (ten pañuelos a mano) que animó a Tolkien a ver más allá de la incertidumbre de las batallas.

«Que Dios te bendiga, querido Jhon Ronald, y que digas las cosas que yo intentaba decir cuando yo no esté para decirlas, si esa es mi suerte», finalizó esa carta. Es lindo saber que nuestros amigos son testigos de nuestras luchas, de nuestras victorias, de nuestro paso por esta tierra.

3. La amistad en la pelícucla «Tolkien» es una inspiración para la misión

El legado literario de Tolkien, desde El Señor de los Anillos hasta El Hobbit (los títulos más conocidos) está impregnado de la influencia de sus amigos.

En la película, vemos cómo las conversaciones y sueños compartidos con el TCBS inspiran muchas de las temáticas de sus obras: la importancia de la comunidad, el valor del sacrificio y la lucha entre el bien y el mal. Los amigos de Tolkien no solo lo apoyaron, sino que lo impulsaron a perseguir su vocación con determinación.

De manera similar, nuestras amistades pueden ser una fuente de inspiración para el apostolado. ¿Qué conversaciones con nuestros amigos nos mueven a profundizar en nuestra fe? ¿Cómo podemos trabajar juntos para llevar el Evangelio a más personas? La amistad, cuando está centrada en Cristo, se convierte en un motor para nuestra misión.

Te animo a utilizar la película «Tolkien» como una herramienta en tu apostolado. Podrías organizar una proyección de Tolkien para un grupo de jóvenes o catequistas, seguida de una reflexión sobre la importancia de la amistad en nuestras vidas y en nuestra fe.

Preguntas como «¿Qué significa ser un buen amigo?» o «¿Cómo podemos ser una comunidad que refleje el amor de Cristo?» pueden abrir un espacio de diálogo profundo y transformador.

¡Cuéntanos en los comentarios si lo has hecho y qué tal te ha ido!