Francesca Cabrini

En la época de San Ignacio de Loyola, lo que lo ayudó a él a dejar sus sueños mundanos de éxito, poder y gloria y cambiarlos por hacer todo ad maiorem Dei gloriam (para mayor gloria de Dios) fueron las vidas de santos, sobre todo la vida del mismo Cristo.

Hoy, poco más de 500 años después de su conversión, cambiaron un poco las cosas y Angel Studios supo verlo. Pocos son los que te preguntan «¿qué libro andas leyendo?», más son los que preguntan «¿has visto algo interesante últimamente?».

Es su conciencia de la importancia de producir contenido audiovisual lo que lleva a los productores Jonathan Sanger y Leo Severino a dar origen a esta poderosa historia de servicio, sacrificio y santidad. Sin embargo, como vamos a comentar, hay cosas del mundo contemporáneo que los llevaron a incluir cosas en la película que se alejan de lo que la Iglesia busca enseñar con el ejemplo de los santos.

Te propongo algunas cosas que vale la pena tener frescas a la hora de ver «Cabrini», la nueva película de Angel Studios sobre la vida de Francesca Cabrini, la primera santa italo-americana.

La importancia de nunca perder de vista a Mateo 25, 31

Recuerdo con emoción el encuentro del Papa Francisco con los jóvenes de Argentina en la catedral de Rio de Janeiro en la JMJ 2013. En su alocución, el Santo Padre dijo que una de las cosas que no se podían perder de vista para llegar a la santidad era la parábola escatológica de las ovejas y los cabritos.

En ella, Jesús establece una relación de igualdad entre Él y los más necesitados. «Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo» (Mt 25, 40).

Si algo se destaca de la santidad de Francesca Cabrini, es justamente su capacidad de ver a Cristo en los ojos de sus compatriotas marginados en la isla de Manhattan. A ella la mueve su amor por Jesús, oculto en aquellos niños que la sociedad rechazó.

Lo que la película no llega a mostrar sobre Francesca Cabrini

La película está un poco empañada de la cultura en la que nos encontramos. En pos de realzar la figura de la mujer que marcó una diferencia en la Manhattan del siglo XIX, se empaña en parte su solicitud para con Dios, su relación de sarmiento y vid con Jesús que le permitió dar fruto y fruto en abundancia.

Ese es un vicio que necesitaríamos atender, prestar atención a la hora de ver la película. El verdadero santo no es el que se lleva el mundo por delante y logra un nivel de heroísmo increíble.

El verdadero santo es el que se deja modelar por Dios, el que sabe que todo bien que de sí mismo pueda salir viene de Dios y es para los demás.

Con todo, si de algo sirve la película, diría que su virtud principal es justamente despertar la intriga por saber más sobre Santa Francesca Cabrini.

Y tú, ¿qué viste en la película? ¿Qué fue lo que más te gustó?