«Encanto» es la última película animada de Disney. Es realmente una producción muy hermosa. No en vano ya está nominada a los Globos de Oro y  a los premios Oscar 2022.

Hace poco la vimos en familia. Debo decir que el diálogo que se abrió con los niños, luego de ver la película, fue maravilloso. Hoy quiero compartir algunas reflexiones con ustedes.

«Encanto» nos muestra el valor de nuestros orígenes

La historia se desarrolla en un pequeño pueblito colombiano, lleno de sus símbolos y cultura. A cualquier latinoamericano, ese paisaje le resulta familiar. Una cultura que vive en nosotros, llena de amor por la familia, por la naturaleza y la vida simple «al aire libre».

Parece sencillo pero «Encanto» nos habla de reconocer quiénes somos y de dónde venimos. Nuestro origen no es un dato menor, nos habla de identidad. La historia abre ventanas, puertas y ganas a conocer más de la familia Madrigal; ¿De dónde venían? ¿De quién huían? ¿Quién les entregó esa vela? ¿Qué significa?

Todas estas preguntas de pronto retornan a nuestra propia historia personal. Es imposible no pensar en nuestros padres, en nuestros abuelos, bisabuelos y todos los que estuvieron antes que nosotros. Cómo fue que cada una de esas personas, que parecen lejanas, se encuentran aún presentes en nosotros. Su legado perdura.

La luz y los dones que a cada uno tiene

Siendo cristianos católicos es imposible no relacionar la luz de esa vela con la luz de Cristo. Una luz que fue entregada luego de un sacrificio de amor por los demás. Esa luz que ilumina al mundo, que derrama su Gracia de manera personal en cada uno de sus hijos. A cada uno da, lo que a cada uno le toca.

En la familia Madrigal cada uno tiene un don especial. A ese don le acompaña una misión especial que tiene que ver con el servicio al prójimo. Los dones especiales que tiene la familia no son para vanagloria propia son para ayudar a su comunidad, para hacerla mejor.

Qué importante mensaje. La misión de cada uno, los talentos que cada uno tiene no son para esconderlos. No son para hacerse más poderoso, ni más bello, ni más popular. Los talentos que la luz (de Dios) nos entrega es para amar cada vez más, hasta el extremo.

Tú eres especial. Único, irrepetible, insustituible

Incluso cuando pensamos que no tenemos talentos y que no sabemos cuál es nuestro lugar en el mundo.

Así como Mirabel, muchas veces sentimos que somos distintos. Que todo el mundo brilla menos nosotros. Todos parecen tener un lugar.

Esos momentos de la vida son duros. Así estemos rodeados de gente, la soledad se siente porque no encontramos nuestro lugar. La búsqueda de uno mismo, es un proceso largo. Para unos más que para otros, tal vez. Pero es una búsqueda que hecha con y por amor, siempre valdrá la pena.

Mirabel nos enseña a no centrarse en el don, a pesar que lo desea y que le duele «no tenerlo», pero mira más allá. Mira a la misión familiar que tiene; velar por el bien de los otros. Y ella lo hace, desde quién es y con todo lo que tiene. Cuando San Agustín decía «Ama y haz lo que quieras» creo que se refería a esto.

El amor te hace grande a pesar de lo pequeño que eres.

La familia, el gran don

El tema central de «Encanto» gira alrededor de una familia peculiar, la familia Madrigal. Ya desde el nombre de la familia me conmueve. Un madrigal es un poema, casi siempre de tema amoroso. Qué simpática analogía.

No es la primera vez que Disney (con todos sus errores y desaciertos) apunta hacia la familia como un valor de peso incalculable para el bien del ser humano. Y es que de otra manera no puede ser. La familia es el gran don.

Uno empieza a comprender el amor desde que se comprende hijo, amado por el simple hecho de ser familia, de existir. No importan los talentos, ni la belleza, ni el poder. En la familia se nos ama por quién somos. «Con talento o sin talento soy igual de especial que el resto de mi familia» (Mirabel)

Y aunque hay presiones, hay expectativas, la familia no abandona. El amor de la familia es el que nos permite ir descubriéndonos. Un gran aprendizaje de esta película es ese. Dejar de lado las presiones o las expectativas que se tiene sobre los hijos (los nietos) y mirarlos por quienes realmente son.

Nuestra misión (como padres) es acompañarlos y educarlos en el proceso de descubrimiento y maduración personal.

Podría quedarme horas hablando de esta película y su simbología. Me encantaría hablar sobre «el tiempo», que tiene un peso importante en la película, o sobre las «misiones ocultas»,  o sobre «Bruno» (lo que ocultamos y nos hace sufrir), pero ya saben, no se habla de Bruno😅. Si seguimos, este post no tendría fin.

Estoy segura que cuando la vean encontrarán muchos más elementos para ahondar y dialogar. ¿Los compartes con nosotros?