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«El Agente Topo», es una película documental de Chile nominada al Oscar, es una verdadera obra de arte. Y como buena obra de arte apela a la belleza, al corazón y convoca lo más humano que tenemos.

Es dirigida por Maite Alberdi, quien dice sin temor a equivocarse que «la realidad está llena de historias insólitas».

Mucho más insólitas de lo ella podría llegar a escribir, porque nos sorprende con las más tiernas y a la vez cuestionables historias de personas de la tercera edad.


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Filmada enteramente en un hogar de ancianos, esta producción nos envuelve en una historia de detectives que es más que emocionante.

Llena de detalles y planos de luz, «El Agente Topo» nos transporta a una realidad que no solo podemos ver, diría que casi podemos tocar, oler y por supuesto sentir. ¡Sentirla en el corazón!

La aceptación de la vejez

Aceptar que el tiempo pasa y nuestro cuerpo se deteriora es un paso importante que cada uno de nosotros debe hacer en la vida. Paso que no es tan sencillo dar. 

La película, nos enfrenta directamente a los dilemas de la tercera edad. A la sorpresa de poder seguir siendo «útiles», de poder seguir trabajando y no solo aportar, sino sentirse orgullosamente autovalentes.

Creo que esta es una primera realidad dura de la vejez, el volverse dependiente. Y yo diría que es un miedo fundado. Depender, entregarle una vida que es tuya, que sabes que es valiosa, que ha entregado tanto y tener ese miedo a quedar olvidado, hecho a un lado. 

Ciertamente la oportunidad que se le abre a Don Sergio (el agente topo, protagonista del documental), es una oportunidad bella.

Seguir siendo él, a pesar de todas las dificultades que la edad le ha traído, a pesar del dolor aún vivo de la pérdida de su esposa.

A pesar aún de tener una familia preocupada por él. Sentir que aún puede, que aún es útil, trae para Don Sergio una trabajo que se convierte casi en la misión de su vida. 

Una sociedad que se olvida de ellos

Don Sergio ha sido contratado como «agente topo» (agente encubierto) para investigar el trato a los residentes dentro un hogar de ancianos. Al detective a cargo lo contrata la hija de una de las ancianas residentes.

Yo no sé si alguno haya visitado o incluso hecho voluntariado en un hogar de ancianos. Creo que es una labor que todos deberíamos hacer por lo menos una vez en la vida.

Mirar directamente hacia dónde vamos. Mirar cómo el cuerpo se deteriora, cómo a veces ya no se puede recordar nada.

O cuando los únicos recuerdos que se tienen te llevan a un pasado que crees vivir pero que ya no existe. La desesperación te toma por asalto hasta el final de tus días.

La vejez puede ser muy dura, enfrentarse a ella aún más. Y sin embargo qué fuente tan grande de sabiduría, de humanidad. Qué lugar tan hermoso para encontrarse con la ternura y el agradecimiento.

Don Sergio, nos abre esa puerta delicadamente. En cada imagen, cada paso que da a lo largo de los pasillos y habitaciones del asilo, nos presenta la historia de abuelos y abuelas que se quedaron solos.

Que recuerdan, que extrañan, que no entienden el por qué de su soledad.

La sabiduría que despierta esperanza

Poco a poco se despierta en Don Sergio un asombro grande. La experiencia de una vida bien vivida llena de amor, se transforma en sabiduría. Don Sergio se convierte en un maestro para cada uno de nosotros.

Alguien que nos enseña a mirar al otro a los ojos, a escuchar lo que el otro tiene que decir, a empatizar con el sufrimiento. A consolar al que sufre, a acompañar al que está solo y a permanecer al lado aunque sea en silencio.

«El Agente Topo» nos enseña a hablar con verdad, y con mucha caridad. Sabe cómo decir las verdades sin herir al otro, cómo pedir favores justos y cómo enfrentar sus propios sentimientos con valentía.

Valdría la pena ver más de una vez esta película solo para detenerse en la manera de obrar de Don Sergio.

¡Cuánto tiene para enseñarnos! Y cuánto más tendrán aquellos que nos aman. No debería ser necesario mirar una película para valorar lo que tenemos al lado. Y a la vez qué bueno que tengamos al cine para ayudarnos a ver la realidad de una manera tan positiva.

Date un tiempo esta semana, siéntate a ver esta película, y luego anda y abraza a tus abuelos. No los dejes solos frente a un televisor, habla con ellos, acompáñalos, escúchalos, aprende de ellos.

No es sencillo, pero ya sabemos que los caminos para que el corazón se agrande y ame cada vez más y mejor, son duros y la recompensa grande.

¡Qué grande la labor que podríamos hacer para que otros se sientan amados! Comparte con nosotros tus reflexiones luego de ver esta película.

¿Has aceptado que algún día serás así de viejo?, ¿cómo se sentirá saberse olvidado?, ¿qué fue lo que más te gustó de «El Agente Topo»?

«El Agente Topo»: las mejores lecciones de la película