Hoy damos inicio a la Cuaresma con el miércoles de ceniza y se me ocurrió: ¿Qué podemos hacer para vivir un poco más involucrados con la realidad del otro, de «mi prójimo»? «Mis tardes con Margarita», película francesa de 2010, me dio una gran idea.

Creo que en este tiempo, los apostolados (por lo menos en el entorno en el que me muevo) están recuperando cierto impulso. Cada vez son más los jóvenes de parroquias, movimientos y colegios que participan en actividades solidarias, van a misionar y se comprometen con la pastoral de sus grupos.

Y es increíblemente testimonial poder ver eso. Se nota la sed de Dios, la urgencia de la gente por ir al encuentro con el prójimo para contagiar la alegría de sabernos salvados por Cristo, misterio en el cual profundizaremos en cuarenta días durante Semana Santa.

¿Qué tiene que ver esta película con el apostolado y la Cuaresma?

Me llama la atención la carencia radical de apostolados con las personas mayores. Esos pertenecientes a la coloquialmente conocida por el nombre de «tercera edad». Les empezaré a contar qué tiene que ver todo esto con la película «Mis tardes con Margarita».

Germain es un hombre ya adulto, para nada religioso, que vive el día a día entre trabajitos de medio tiempo, amigos y palomas. Un día comienza a encontrarse con una ancianita del pueblo, Margueritte, quien lo interroga sobre diferentes cuestiones banales.

La película va desarrollándose en torno a la improbable amistad del bruto del pueblo y la inteligente ancianita. ¿Cómo puede terminar esta historia? Para eso, hay que ver la película. Te comparto el trailer para que te animes a verla y unas cuantas reflexiones.

¿Qué podemos hacer luego de ver la película?

Cuando terminé de verla, me vino a la cabeza el apostolado de visitar a los ancianos en un asilo, o los enfermos de un hospital. Creo yo (pues soy el primero en vivirlo) que muchas veces los apostolados que nos quedan cómodos, que nos resultan «fáciles y divertidos» pueden ser en cierto sentido incompletos.

¿Por qué? Porque la entrega, si bien es honesta, no es total y absoluta. Antes de seguir, aclarar que no estoy menospreciando el trabajo apostólico de nadie. Como aclaro en el párrafo anterior, debo encabezar la lista de personas que realizan apostolados incompletos. Por no entregarme del todo, al quedarme únicamente en lo que me gusta o me resulta fácil.

Propósito para esta Cuaresma 

En este tiempo de conversión del alma, de metanoia, propongo que renunciemos a lo que nos queda cómodo y vayamos a nuevos horizontes en el camino de nuestro amor al prójimo (y a Dios, claro está).

Busquemos un apostolado que no nos resulte tan cómodo, pero que sepamos que es muy necesario. Así estaremos renunciando a nosotros mismos por amor a Dios y a los demás. Mi propuesta es que, al igual que Germain, comencemos a acompañar a esas personas que vemos solas.

No hace falta ir tan lejos. Puedes incluso pensar si estás acompañando con amor a tus abuelos, ¿le sirves a los adultos mayores de tu familia? Si en tu círculo cercano no tienes abuelitos o vecinos de avanzada edad, ve a un hospital o a un asilo.

Puedes hacer una búsqueda sencilla en Internet de aquellos asilos que están cerca del lugar donde vives. Anímate a hacer algo diferente esta Cuaresma e invita a tus amigos o allegados a servir. Que la historia de «Mis tardes con Margarita», te impulsen a querer servir, acompañar y cuidar. 🙌🏻