«Belleza Inesperada» es una película protagoniza por Will Smith, actorazo. Acompañado de otros grandes como Edwar Norton, Kate Winslet, Helen Mirren y Keira Knightley, la cinta fue estrenada en 2016 y narra la conmovedora historia de un hombre que pierde a su hija, y con ella toda esperanza de vida. La primera vez que vi la película lloré como bebé, la segunda… también, típico de mi, lloro hasta con un comercial de Colgate.

La película se centra en tres elementos que conectan a todo ser humano: amor, tiempo y muerte. Howard, nuestro protagonista, decide escribirle cartas a cada uno de estos «elementos», para así desahogar de alguna manera toda su furia. Pero lo que no esperó nunca, fue que en realidad amor, tiempo y muerte se presentarían ante él como personas de carne y hueso.



Verla nos puede ayudar a reflexionar sobre el valor que estos tres elementos tienen en nuestra vida. ¿Busco amor, doy amor, necesito amor?, ¿quiero tiempo, quisiera devolverlo, desearía detenerlo?, ¿le temo a la muerte, me siento cerca de ella, me ha arrebatado la felicidad?



Amor, todos necesitamos amor

El amor está básicamente conectado con todo lo que hacemos. Aunque no seamos conscientes de ello, vivimos gracias a él y sin amor, rápidamente la existencia se transforma en algo casi insoportable. Sin amor, nos sentimos inconformes e incompletos todo el tiempo, es por esta razón que muchas veces nos convertimos en personas frías y distantes, crueles o desconsideradas.

Cuando no tenemos amor, se nos endurece el corazón. Y esto es precisamente lo que le sucede al protagonista de la película, el dolor por la pérdida de su hija, la frustración y la rabia lo hacen ciego e insensible. Piensa: ¿tu corazón está endurecido?, ¿qué situaciones han ocasionado este sentimiento de ira o rencor en tu interior?

Tiempo, preciado tesoro

¿Devolverlo o pausarlo? Alguna vez escuché una frase que decía «Echar de menos el pasado, es como correr detrás del viento». Pero que difícil es aceptar que no podemos volver atrás, hace unos días en medio de una discusión alguien me dijo: «Lo siento, lo siento mucho, pero no podemos devolver el tiempo y hacer las cosas diferente. Esto es lo que tenemos, el presente». Y aunque parezca obvio, lo olvidamos a cada instante.

Olvidamos que el tiempo avanza sin piedad, sin importarle si hoy te rompen el corazón, si tu hija muere o si te despiden del trabajo. En «Belleza Inesperada» el tiempo es interpretado por Jacob Latimore, quien le reclama con ira a Howard: «Les encanta lloriquear, no hay suficiente tiempo, la vida es corta… pero un día es bastante largo, soy abundante, yo soy el tiempo, soy un don y me estás desperdiciando». ¿Será eso lo que estamos haciendo nosotros, quejarnos en lugar de aprovecharlo?

Muerte, inevitable suceso

Temerle a la muerte es natural. Tal vez solo algunos santos han hablado de ella como un anhelo divino por gracia de Dios, o porque han comprendido el misterio del cielo que nos cuesta tanto asimilar a todos. Hablar de la muerte nos incomoda, remueve recuerdos dolorosos o nos llena de angustia. Algunos por el contrario son muy abiertos a este tema y a la idea de aceptarla.

En la película la muerte es la causa del profundo dolor de Howard, su rabia y tristeza están plantadas en ella y en lo absurda que parece la vida después de que su hija se ha ido. Esta historia me permitió recordar por un instante el inmenso dolor de María al ver clavado a Jesús en la cruz. Ella nos dejó saber a todos que ante la muerte es natural el llanto, el profundo sufrimiento, el sentimiento de impotencia y abandono pero también de esperanza en un Dios que se entregó por nosotros con la única intención de amarnos hasta el extremo.

«La tierra no tiene ninguna tristeza que el cielo no pueda curar» (Santo Tomás Moro). Y si hoy te duele la partida de un ser querido o necesitas perdonarte a ti mismo, te recomiendo ver esta película.

«Belleza Inesperada» es un excelente recurso con el que podemos hablar no solo sobre el amor, el tiempo y la muerte, sino sobre el duelo, el perdón, la amistad y la inmensa necesidad que todos tenemos de volver a esos lugares donde hemos sido amados.