Película Elemental

Hace unos días tuve la oportunidad de ver la película «Elemental», y me habló directamente al corazón. No solo por situaciones vitales que estoy afrontando, sino por el hecho de que pensaba que los contrarios muchas veces no funcionan o que es mejor tener en tu vida a una persona que se parezca a ti, que tenga tus mismos gustos e inquietudes. 

Muchas veces en la vida llegan personas con las que crees que nunca tendrías afinidad, personas que parecen que son tan diferentes a ti, que no te puedes imaginar que pueden generar tantos cambios en tu vida. 

Agua y fuego no se mezclan

La película trata de la vida de una chica de fuego que tiene una vida normal, vive con sus padres, trabaja en la tienda de su padre y quiere hacer que él se sienta orgulloso de ella.

La verdad es que es una historia de familia muy bonita en la que todos los miembros se ayudan, se escuchan y se quieren. El problema es que debajo de una fachada ideal, hay una serie de heridas familiares que generan una presión muy grande en la joven, que tiene un temperamento explosivo que constantemente la hace meterse en problemas. 

En una de sus explosiones entra en su vida un chico de agua, suave, tranquilo, sencillo, que la descoloca. Al principio siente rechazo debido a lo que le han dicho durante toda su vida «agua y fuego no se mezclan», pero con el paso del tiempo, ella se va dando cuenta que ese chico la ayuda a ser cada vez mejor.

La complementariedad

En la película vemos como el fuego, explosivo y pasional, se encuentra con la suavidad y la tranquilidad del agua. Estos dos elementos van encontrando la manera de tener una relación en la que cada uno va sacando lo mejor del otro.

Los dos se ven enfrentados a situaciones retadoras, pero por medio del ingenio y sobre todo de una necesidad de trabajar en equipo —que poco a poco va dejando de ser una necesidad y pasa a ser un deseo— se dan cuenta de la riqueza de sus diferencias. 

Hay momentos en la película —que no te voy a contar para no hacerte spoiler ¡de verdad te recomiendo verla!— en los que sus diferencias puestas en común alcanzan cosas que ninguno de los dos se podían imaginar. Él saca de ella lo mejor y viceversa, se apoyan y creen el uno en el otro. 

Una de las mayores enseñanzas que me dejó la película «Elemental»

No importa lo diferentes que seamos, lo valioso es aprender a ver en el otro el gran regalo que es para mí. Muchas veces decidimos quedarnos con las cosas malas, con lo que no me gusta o lo que rechazo del otro.

Pero si nos esforzamos por ver las cosas favorables, si hacemos el ejercicio de resaltar lo que las personas tienen de bueno y ayudamos a que todos, poco a poco, seamos mejores, el mundo se enriquecería con los dones puestos al servicio y resaltados por el amor. 

Y esta palabra es esencial: el amor. Muchas veces decimos «el amor todo lo puede», y es verdad. Lo que pasa es que muchas veces no queremos amar.

Amar implica abrirnos al otro, es dejar de lado mi individualidad para aprender a caminar con el otro. Es aceptar, es perdonar, es acompañar, es ayudar y no dejar al otro de la misma manera como lo encontraste. Amar también es siempre dar de sí, dar el tiempo y el esfuerzo para que los demás sean engrandecidos y esto no es fácil. 

¡De verdad te recomiendo ver la película «Elemental»! Luego, piensa en las formas en las que podemos acoger las diferencias y la riqueza que hay en las diferencias. Dios nos ha creado a todos con una tarea y con dones específicos.

Vale la pena que nos conozcamos y que sepamos que podemos aportar. Sepamos que nunca seremos perfectos (solo cuando lleguemos al Cielo) y que siempre habrá mucho por mejorar.

¿Estamos dispuestos a amar en la diferencia y a sacar lo mejor de las personas que nos rodean? Pregúntate esto y luchemos por cada día ser mejores en amar, ¡para eso hemos sido creados!