El clamor de miles de personas que viven diariamente las consecuencias de la violencia y la injusticia, los millones de niños y ancianos enfermos que no tienen acceso a condiciones de salud dignas, los migrantes que no ven un futuro claro para sus vidas y la de sus familiares. Son solo algunos ejemplos de las voces que diariamente claman por la paz.

El tema del desarrollo integral que ha planteado el Papa Pablo VI – y que este año nos recordaba el Papa Francisco – solo se podrá alcanzar si caminamos juntos en la construcción de la paz, no dejándola como una tarea de quienes tienen en sus manos el gobierno de las naciones, sino considerándola como un trabajo común. 

Juan Manuel Cotelo, en su canal de YouTube «Infinito más uno», nos ha compartido un video que te invito a ver hasta el final. En él nos recuerda que la paz, así como muchos objetivos más, no son tarea de otros sino nuestra. 

Al ver este video, recordaba las recomendaciones dadas por el Papa Francisco en la jornada mundial por la paz en el 2022. El santo padre nos recordaba que para construir la paz es necesario «el diálogo entre las generaciones, la educación y el trabajo». Tres elementos constitutivos de nuestra sociedad.

Caminar juntos

En nuestras listas de propósitos de año nuevo es frecuente encontrarse con objetivos que nos lleven a la felicidad: un empleo con buenos ingresos, hacer deporte, pasear con mis amigos o familiares, vivir en paz y tranquilidad.

Cotelo nos recuerda que estos objetivos no se cumplen solos, que no es simplemente planteárselos y ya, es necesario poner diariamente el granito de arena que nos lleve a alcanzarlos. 

Para hablar seriamente de paz es importante sembrar las bases desde el propio hogar, solo así la paz permeará la familia, vecinos, amigos, compañeros de estudio o trabajo, comunidades parroquiales, el mundo.

Por esto es imprescindible aprender a caminar unidos. Cuando vamos juntos en el camino, no caemos tan fácil y al tropezarnos habrá quien nos tienda la mano para continuar.

Debemos recordar que nadie puede solo, y mucho menos se salva solo, como diría el filósofo Martín Buber, «el que haya un otro permite que exista un yo».

Dar la paz

El mandato que Jesús hace a sus apóstoles incluye el dar la paz a los lugares a los que llegan. Es crucial no olvidar esto, como cristianos somos dadores de paz. Jesús quiere que vivamos una paz mundial, que seamos hermanos.

Qué bueno no olvidarlo nunca, especialmente en nuestras comunidades parroquiales y grupos de apostolado en los que algunas veces se inmiscuye el bicho de la discordia. 

En nuestra vida cristiana todo debe llevar al camino que Jesús nos presentó, la vivencia del amor en la construcción del Reino de Dios. Un propósito no de año nuevo, sino de vida, es construir caminos de comunión fraterna lo que nos permitirá alcanzar la paz mundial tan anhelada. 

Vivamos nuestra fe

Dentro de la vivencia de la fe está el compromiso de amar. Sé que en ocasiones es bastante retador, pero no es imposible. Como hombres de fe y más cuando hacemos parte de las comunidades y grupos pastorales, es imperativo ser portadores de comunión, vigilantes ante todo signo o indicio de división. 

Solo la fe nos permitirá superar las diferencias y por medio del Evangelio construir lazos ciertos de unidad.

Que este año nuevo sea también un nuevo impulso misionero, que nuestros pasos caminen con seguridad siguiendo al Maestro, porque únicamente así podremos hacer nuestras las palabras del profeta Isaías (52,7) «¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del mensajero que proclama la paz!»

¡Nos vemos en la oración!, caminemos juntos en la construcción de la paz mundial, del Reino. 🙂

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