¿Sabías que las flores de loto se caracterizan por crecer aún en los lugares más inhóspitos, en las condiciones más difíciles? Y fue esa flor en la que pensé cuando vi a Zlata, una niña refugiada ucraniana que se presenta en el concurso de talentos Got Talent en España y se lleva un pase de oro para el show.

Como muchos otros, esa pequeña niña de apenas 8 años, ha tenido que huir de su casa y de su país; lejos de su familia y sus amigos. Ha llegado a un país nuevo junto a su madre y ahora debe adaptarse. Su presentación en este show me deja algunas reflexiones y quisiera compartirlas contigo.

Hay belleza en medio del dolor

Zlata es una niña artista, es una bailarina maravillosa que deja con la boca abierta al jurado y al público que la miran. 

En un contexto tan duro como el de la guerra y la destrucción, así como lo difícil que es estar en la condición de refugiado en un país ajeno, Zlata nos demuestra que aún en medio del dolor, hay esperanza. Gracias a su talento, es capaz de navegar en medio del dolor, dejando florecer la belleza de su arte. 

En los ojos de Zlata, tú y yo podemos ver el reflejo de Dios. Ese Dios que es la Verdad, la Bondad y la Belleza, que creó las maravillas del mundo y a la humanidad entera. Este performance nos enseña que el arte y la música son capaces de transformar nuestro corazón y elevar nuestra alma hasta ver la esencia de Dios en ello. 

La humanidad no está perdida   

A pesar de que Zlata y su madre se han visto obligadas a dejar su vida para buscar una nueva, han encontrado acogida y cariño en un nuevo lugar. 

Lo más común es escuchar malas noticias y tener una percepción negativa del mundo en el que vivimos. Pero también existen historias como esta que nos devuelven la esperanza en la humanidad.

El primer ejemplo es el profesor de baile que ha becado a esta niña y le ha dado un espacio para cultivar su talento. Y está también una de las miembros del jurado de Got Talent que se conmueve hasta las lágrimas de la historia de Zlata y le regala un pase de oro en el show. Esa mujer que la ve por primera vez, pero que de alguna manera quiere hacerle sentir querida y bien recibida en su país y así ejerce su maternidad espiritual con esta pequeña.  

Ver la realidad con los ojos de una niña

La resiliencia es la capacidad que tenemos las personas para adaptarnos a las situaciones más difíciles, así como la flor de loto y la pequeña Zlata.

Ella, a su corta edad, es capaz de adaptarse a esta situación retadora que le ha tocado vivir y trata de hacerlo de la mejor manera posible.

Entre lágrimas, con emoción y tristeza a la vez, dedica su presentación a los niños de Ucrania y nos invita a los espectadores a cumplir nuestros sueños. Pero también abre su corazón y pide que la ayuden para que la guerra termine. 

Muchas veces tú y yo somos como Zlata, le pedimos a Dios que por favor pare la situación que nos hace sufrir. Dios es nuestro Padre que nos ama y nos consuela en esas duras situaciones que vivimos en nuestra condición humana. 

Él sabe que muchas veces ese dolor nos traerá un bien mayor. Y así como su hijo Jesús sufrió hasta el extremo, también nos trajo la esperanza de la resurrección y el consuelo eterno de esos sufrimientos que quizás ahora no entendemos.