Somos seres necesitados. Los seres humanos nacemos desvalidos, y al principio de nuestra vida necesitamos de mucha ayuda para convertirnos en miembros productivos y útiles a la sociedad. Nadie pone en duda que los niños necesitan ayuda para convertirse en miembros productivos y útiles de la sociedad. El problema surge cuando esos miembros productivos y útiles de la sociedad dejan de serlo.

Los ancianos están abandonados

La ancianidad es una etapa de la vida que culturalmente ha pasado a ser una desgracia. La tecnología y las medicinas han prolongado la vida. O mejor dicho: han prolongado la vejez hasta límites insospechados. Nuestros «viejitos» viven 20, 30 o 40 años más que lo que vivían hace dos generaciones, y no nos hemos sentado nunca a conversar qué vamos a hacer con ellos y con todo el tiempo disponible que tienen para vivir.



El video que me toca comentarte hoy fue creado por la asociación «Grandes Amigos» y es una hermosura de campaña promocional. Te cito la descripción del video porque me parece muy importante: «Paquita tiene 85 años. Y tiene a toda una familia hinchable a su alrededor, pero no deja de preguntarse si habrá una familia de carne y hueso ahí afuera para ella. Que la visite, la acompañe y le dé vidilla. Especialmente los domingos por la tarde y las navidades en general, que es cuando al recuerdo le da por aparecer sin avisar.

Como Paquita, en España hay casi 2 millones de personas mayores que viven solas. Muchas de ellas se sienten solas, un sentimiento que puede afectar su calidad de vida, su salud y su dignidad. Se han desvivido por nosotros, pero ahora envejecen en soledad. Tras 15 años acompañando a las personas mayores solas, en la ONG «Grandes Amigos» hemos comprobado que sí existe una buena solución: la amistad auténtica, de carne y hueso. Y de eso a ti te sobra. Demuéstralo entrando en www.familiashinchables.com y colabora».



Una campaña muy necesaria

Lo que presenta el video es a una mujer mayor que ha querido resolver su problema de soledad mediante una familia «inflable», una especie de sustituto de plástico de la compañía real. Y lo que propone la ONG es un reemplazo, mediante la amistad de esa familia de plástico. ¿No te parece una excelente opción?

En Europa, el problema de la ancianidad está disparado: por un lado, los viejitos viven cada vez más, y por otro, los europeos tienen cada vez menos hijos, por lo que cada vez menos gente tiene que cuidar a cada vez más personas mayores. Por esta razón, el problema de la ancianidad es un problema mayúsculo que nadie sabe exactamente cómo resolver. En Suecia hay una epidemia de ancianos que se encuentran muertos en sus casas mucho después de varios meses de producirse el fallecimiento, porque no hay parientes que los visiten.

Otras soluciones

En Seattle, USA. crearon un jardín de infantes dentro de un geriátrico, y la combinación resulta ser muy práctica, y al mismo tiempo muy tierna: los niños necesitan mucho cariño, y los abuelos tienen cariño a raudales para darles. El programa Convive, también de España, busca dar alojamiento gratis a jóvenes estudiantes que acepten convivir y ayudar a un anciano durante el tiempo que dure su carrera. Soluciones creativas, muy divertidas algunas y muy tiernas otras, pero digámoslo como es: solamente paliativos a un problema de una sociedad que está enferma de egoísmo y de hedonismo. Tal vez te parezca un poco duro esto que te digo, pero esos queridos viejitos están solos, muchísimas veces, por su propio egoísmo, al no haber tenido más hijos, o también por el egoísmo de sus hijos, que los abandonan para que queden en la situación de Paquita, la del video.

La única solución es la familia

Los viejitos que participan de estos programas y campañas están solos y tristes, y un poco de compañía no les viene nada mal, por supuesto. Pero lo que realmente necesitan es recuperar a su propia familia, y que su familia los recupere a ellos. Para ello, se requiere de una conversión sincera del corazón de cada uno de los involucrados. No podemos esperar que porque los mayores tengan un poco de compañía vayan a recuperar su estándar de vida anterior. La única solución posible es la familia, y por supuesto, la familia numerosa, que permite tener muchas opciones de tiempo y disponibilidad para estar acompañando a los papás mayores. Y los papás mayores tienen muchos nietos a los que consentir y cuidar. Y todos se benefician.

¿Cómo romper el círculo del egoísmo?

Solo el amor puede romper el círculo del egoísmo. Cuando los ancianos dejan de considerarse unilateralmente «una carga» para sus familias, y los jóvenes tienen que comprender que no se pueden «desentender» de los mayores, como si ellos hubieran llegado a esta vida totalmente funcionales, productivos y sin necesidad de ayuda. Como dice la descripción del anuncio, les debemos todo a nuestros viejitos, y no los podemos dejar a la deriva porque tengamos ganas de «hacer nuestra vida»: nuestra vida debe incluirlos, pero no como una obligación, sino como una prioridad, porque amor, con amor se paga.

El papa Francisco dijo en su catequesis del 4 de marzo de 2015:

«¡Es feo ver a los ancianos descartados, es una cosa fea, es pecado! ¡No nos atrevemos a decirlo abiertamente, pero se hace! Hay algo vil en este acostumbrarse a la cultura del descarte. Pero nosotros estamos acostumbrados a descartar a la gente».

Para evaluar personalmente y en familia. ¿Cómo están nuestros papás y abuelos?, ¿nos hacemos cargo de ellos?, ¿los visitamos con frecuencia?, ¿rezamos por ellos?, ¿nos ocupamos de sus necesidades como ellos se ocuparon de las nuestras cuando éramos pequeños?