sentido del humor

Hace unos días, el Papa Francisco se reunió con un centenar de humoristas, incluyendo figuras tan destacadas como Whoopi Goldberg, Jimmy Fallon y las españolas Cristina Castaño, Sara Escudero y Victoria Martín. En esta ocasión, resaltó la importancia del sentido del humor en nuestra sociedad, especialmente en tiempos de crisis y desesperanza.

El humor y la alegría son caminos que nos acercan a Dios. Piensa en los momentos más felices de tu vida: ¿a que no alzaste los ojos para agradecer a Dios?

Y en los más tristes, ¿notaste que conservar la alegría también ayuda a no desviar la mirada de las cosas divinas?

El buen humor en los tiempos difíciles nos ayuda a sobrellevar las penas

En medio de crisis, penas y tribulaciones, el buen humor nos permite mirar las adversidades con perspectiva y no perder la esperanza. A veces, no son tan grandes los problemas como los percibimos.

Y, cuando seriamente lo son, ¡el Dios de la Alegría es aún más grande! Pidiéndole que nos convide esa alegría honda, serena, compatible con la Cruz, tenemos la capacidad de no sumirnos en el pecado de la desesperación.

Podemos mirar con optimismo sobrenatural, no ingenuo, pero cierto y firme. En ciertas oportunidades, incluso será una oportunidad de reírnos de nosotros mismos, de lo que nos aqueja, creciendo en humildad y en santo abandono a lo que Dios quiera de nosotros.

Ser capaz de hacer reír a las personas es invaluable

Los humoristas tienen una habilidad especial para ver el mundo desde un ángulo único y compartir esa visión con los demás de una manera que nos hace reír.

La risa es contagiosa, y en su contagio, encontramos comunidad y consuelo. Cuando ríes con otros, se crea un vínculo, una conexión que puede ser tanto momentánea como duradera.

Además, en tiempos de guerra, pobreza y sufrimiento, el humor no solo alivia el dolor, sino que también puede ser un acto de resistencia y de denuncia. Hacer reír a las personas en medio de la oscuridad es un regalo precioso que todos debemos valorar y apoyar.

El sentido del humor, anclado en la alegría… ¡camino de santidad!

¿Por qué es tan importante la alegría y el buen humor? La tristeza es una aliada del enemigo. Primero nos hace quejosos, luego nos lleva a pensar en lo que no tenemos o nos desanima en la lucha espiritual. Nos hace perder la confianza, la esperanza y nos vuelve ensimismados en nosotros mismos.

No es de extrañarse, entonces, que muchos santos hayan hablado de la importancia de la alegría. Santa Teresa de Ávila expresaba claramente su rechazo a la tristeza diciendo: «Tristeza y melancolía, no las quiero en casa mía».

San Juan Bosco fundó la «Sociedad de la alegría» para animar su oratorio, donde se leían buenos libros, se organizaban juegos y se promovía todo aquello que produjera alegría. Su alumno, Domingo Savio, explicaba que la santidad consistía en estar muy alegres.

San Felipe Neri resumía su plan espiritual en «alegría, oración, actividad», demostrando que el gozo puede literalmente hinchar el corazón.

¡No hay santos tristes! Hubo santos que supieron estar «alegremente tristes», convirtiendo penas en motivos de unión con el Señor, aceptando pequeñas astillas o grandes maderos para aliviar un poco la Cruz del Señor.

«Un cristiano, siempre alegre, que un santo triste es un triste santo», aconsejó san Alberto Hurtado, parafraseando lo que muchos otros santos dijeron. Lo resumió en su conocida jaculatoria: «Contento, Señor, contento».

Oración de Santo Tomás Moro para pedir por el sentido del humor

Para concluir, quiero compartir contigo una oración de Santo Tomás Moro, pidiendo por el don del sentido del humor. Esta oración, sencilla, pero profunda, es un recordatorio de la importancia de mantener la alegría y la ligereza en nuestro corazón:

«Dame, Señor, una buena digestión, y también algo que digerir.
Dame la salud del cuerpo, con el buen humor necesario para mantenerla.
Dame un alma sencilla, que sepa atesorar todo lo que es bueno y no se asuste fácilmente ante el mal, sino que encuentre la manera de poner las cosas de nuevo en su lugar.
Dame un alma que no conozca el aburrimiento, los suspiros, los lamentos y las quejas, y no permitas que sufra excesivamente por ese ser tan dominante que se llama ‘Yo’.
Dame, Señor, el sentido del humor. Dame la gracia de comprender una broma, para que conozca en la vida algo de alegría y pueda comunicársela a los demás. Amén.»

¿Qué mejor manera de enfrentar la vida que con sentido del humor, una sonrisa y una risa compartida? :)