Hace poco tiempo el control parental que usamos con los niños en casa nos envió el video que les comparto hoy. Se llama «Tenemos que hablar» y dice tanto en solo ¡un minuto! Les recomiendo que lo vean, es muy bueno y abre la posibilidad de tener un diálogo y reflexión entre los padres y entre educadores.

Nuestros niños han nacido en un mundo digital. Los padres somos la generación de transición, pero para ellos todo en el  mundo está a la distancia de un clic.

Desde edades muy tempranas están familiarizados con los touch screen, el scrolling y todo lo «smart». Pónganlos frente a un teléfono antiguo de disco o de teclas y verán que no tienen ni idea de cómo podrían funcionar. Ríanse con el asombro que les producirá el descubrir las «tecnologías con las que crecieron sus padres».

Para los niños de hoy, todo tiene que ser inmediato y asequible. Su edad e inexperiencia muchas veces los llevan a creer que todo lo que está detrás de una pantalla es verdad. Y que, en muchos sentidos, sus padres no saben nada de lo que sucede en el mundo digital.

Nada más alejado de la realidad. Conducta peligrosa además, si es que los papás nos creemos esto. Al ver la habilidad de nuestros hijos con las nuevas tecnologías nos hacemos a un lado. Los dejamos solos a merced de tantos peligros. ¡No lo hagas!

Las nuevas tecnologías no son malas por sí mismas

El peligro se presenta cuando hacemos un mal uso de ellas, o un uso irresponsable. Como padres somos los primeros educadores de nuestros hijos y los primeros responsables y, siendo católicos, los primeros responsables ante Dios.

Educar en el uso de las nuevas tecnologías es más que decir «no», es educar en virtudes. En paciencia para aprender a esperar el momento apropiado. En prudencia para saber escoger lo mejor en cada circunstancia. Y contención para aprender a manejar sus deseos. 

Sin miedo como padres, sumerjámonos en el mundo virtual de nuestros niños. Aquí les dejamos algunos consejos que pueden ayudar en esta labor y la mayoría de ellos no tiene que ver con el funcionamiento de los dispositivos de nuestros niños. Aunque siempre es bueno saber e interesarse por aprender sobre ellos.

1. Mejora la comunicación con tus hijos

Tener un control parental en los dispositivos de nuestros hijos menores e incluso adolescentes es una decisión inteligente y responsable.

Y aún así, por más controles parentales que tengamos siempre habrá la posibilidad de que nuestros hijos estén expuestos a contenidos inapropiados para su edad, para nuestra escala de valores como familia e incluso para nuestra fe. 

No es real pretender proteger a nuestros niños al 100%, además tarde o temprano se enfrentarán a la cultura del mundo. Como padres necesitamos construir la confianza necesaria y mantener siempre canales de diálogo abiertos con nuestros hijos para que sepan que pueden conversar con nosotros de lo que sea.

Que si ven algo que no comprenden, que es inapropiado o que los impresiona, se sientan libres de comentarlo contigo y aclarar sus dudas. Para esto tienes que prepararte, formarte como padre y estar listo para investigar cuando no tengas la respuesta y dársela con prontitud.

2. Apaga las pantallas. La tuya también

La regla dice que por una hora de pantallas los niños necesitan una hora de aire libre. Y sin bien en la práctica esto parece poco posible, lo cierto e importante aquí es enseñar a los niños a desconectarse de sus dispositivos y conectarse con lo humano.

Con el silencio de su mundo interior, con la naturaleza, con la compañía de los otros, con la comunicación de sus padres. Los niños aprenden con el ejemplo. Podemos poner horarios pero si nosotros no lideramos con el ejemplo, de nada servirán.

Sé que muchos de nosotros trabajamos frente a una pantalla y que el celular se ha convertido en una extensión de nuestras extremidades. Pero por tu bien y por el bien de tus hijos, apágalo.

Que no hayan pantallas de ninguna clase a la hora de las comidas, conversen. Jueguen  juntos algún juego de mesa, salgan a dar un paseo.

3. Cultiva un estilo de vida familiar activo

Los niños necesitan juego libre y actividad física. Cultiven como familia el deporte. No tienen que ser miembros del club o estar en mil academias extracurriculares.

Con que salgan a caminar, con que jueguen a la pelota y si pueden cultivar un deporte que fomente el vínculo familiar ya es un logro hermoso. Los niños dejarán la pantalla de lado si saben que el encuentro y el amor están presentes.

4. Sé modelo para tus hijos

De nada sirve que grites, que te preocupes porque todo el día están con el play si tú estás todo el día con el celular. Aprende tú también a hacer un uso responsable de la tecnología.

Cuida lo que compartes en redes, lo que hablas en tus chats. Lidera con el ejemplo. Que ellos aprendan que el mundo digital es un mundo para hacer el bien, para hablar del bien, con verdad y para encontrar el bien si lo buscas.

5. Recuerda que los productos de consumo tecnológicos son diseñados con intención

No creas que tu hijo por sí mismo va a ser capaz de autogestionarse, menos a edades tempranas. Entiende que estos juegos y productos de consumo digital están diseñados para generar apego. Ayúdalos mediante horarios, mediante propuestas interesantes y actividades con la familia. 

Es importante además que tus hijos comprendan esto, que no se dejen llevar por las modas o las masas, y que aprendan a discernir, a tener pensamiento propio.

Si los dejas a merced de los impulsos que estas tecnologías tienen sobre ellos, les estás cortando espacios de verdadera libertad.

6. Coloca las pantallas en un sitio visible para todos

Que los niños no tengan las pantallas en sus cuartos. En primer lugar porque no van a saber autogestionarse y su ciclo del sueño se verá afectado.

No van a poder ceder a la tentación de no prender la consola, la televisión o el ordenador en medio de la noche. Además en un lugar común familiar los turnos se van a hacer presentes y la tentación de visitar lugares nocivos y compartir información inadecuada, será mucho menor.

7. Enseña (y aprende) a descansar

El descanso no tiene que ver necesariamente con estar todo el día en el sofá, dormir o no hacer nada. El descanso tiene que ver también con la reflexión y la diversión de hacer algo que no es obligación, algo que no es trabajo. Despejar la mente, cuidarse para volver recargado y poderse entregar más y mejor a tu familia y a los demás.

«…debemos dejarnos interpelar como creyentes, para que la Palabra y la Tradición de la fe nos ayuden a interpretar los fenómenos de nuestro mundo, identificando caminos de humanización, y por tanto de amorosa evangelización». (Papa Francisco sobre las nuevas tecnologías).

Déjanos saber en los comentarios cuál es el reto más grande que enfrentas como padre respecto a este tema de la tecnología. ¿Hablas con tus hijos sobre esto?, ¿tienen horarios y reglas de uso en casa?, ¿sabes qué contenido consumen tus hijos?