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Hace pocos días en una clínica fue ordenado sacerdote Michal Los, un seminarista con cáncer terminal, gracias a que su superior pidió al Papa Francisco la dispensa respectiva. La nota completa la puedes leer aquí.

Como seminarista, esta noticia me ha alegrado muchísimo y a la vez me ha llevado a preguntarme sobre varios puntos que creo importantes en el camino de respuesta al llamado de Dios

Qué es el Responder al Señor 24/7

Durante el proceso de seminario, constantemente se habla de como el que siente el llamado debe dar una respuesta a Dios las 24 horas del día y los 7 días de la semana, siento que desde el momento en que se percibe el llamado, ese responder se convierte en un reto de cada día…

alguna vez escuchaba a un sacerdote decir a los novios próximos al matrimonio, que la clave para ser fieles y felices era hacer enamorar al otro todos los días de la vida y creo que esto aplica también para el vocacionado, la clave es dejarse enamorar por el Señor todos los días de la vida y responder a ese amor todos los días de la vida, para mi eso es responder 24/7.

No es algo fácil

Tengo que ser sincero, no va a ser nunca un camino sencillo, siempre van a existir momentos difíciles u obstáculos que se tornan imposibles, dudas gigantescas y, hay que reconocerlo, miedos que te hacen entrar en shock, también está la posibilidad como a Michal de pasar por una enfermedad grave… pero lo más bello del llamado es que quien te llama se queda al lado ayudando a responder, por tanto el vocacionado es alguien que nunca está solo aún en los momentos más complejos.

Siempre se presentarán las dudas

Como decía, hay momentos difíciles, obstáculos grandes, y al igual hay dudas y confusiones que ponen el corazón a temblar… las diversas posibilidades de vida que te ofrece diariamente la realidad, momentos en que aquello que te has proyectado se pone en tela de juicio, momentos en que una situación compleja, un problema, una enfermedad, una crisis familiar o personal o tantas cosas más te hacen preguntarte a gritos qué es lo que en realidad quieres, qué es aquello a lo que realmente quieres responder para ser feliz durante el resto de tu vida, aunque sea al final de tu vida.

Todo esto y más se va a presentar, pero al final Dios es el único que te podrá iluminar en dar verdadera respuesta a ese cúmulo de dudas o confusiones, y lo más hermoso es que al lograr despejar una confusión, se arraiga con muchísima más fuerza esa respuesta al llamado, a la vocación.

¿Ser sacerdote?

Es común que se nos haga esta pregunta o que nosotros mismos nos la hagamos, es algo que cada día como vocacionado te vas a tener que preguntar, aún cuando estés ordenado, y lo digo no porque la respuesta o la decisión libre y consciente previa a las órdenes no sea fundamental, sino porque siendo seminarista o siendo sacerdote, todos los días al levantarte tendrás que preguntarte si hoy quieres ser sacerdote y si lo quieres, debes también responderte qué tipo de sacerdote quieres ser… y esta respuesta se debe dar siempre aunque se este pasando por una tormenta de dudas o de temores, aún en el último aliento de la vida hay que decidirse y responderle al Señor si hoy quieres ser sacerdote.

¿Es importante ser sacerdote, aun en el último día de la vida?

El sacerdote está en todos los momentos de la vida de una persona, desde pequeños en el bautismo hasta cuando se avecina la muerte en la extremaunción, el sacerdocio es importante porque sin él no habría posibilidad de tener a Cristo presente en la Eucaristía, porque sin él sería muy difícil escuchar la asistencia del Espíritu Santo en medio de los momentos de dolor o de angustia o en que no se sabe que hacer, porque sin el sacerdote no sería posible sentir la misericordia de Dios que nos arranca de la tiniebla y nos regresa a la luz…

Ser sacerdote es importante porque serlo es poder preocuparte por la salvación de tu alma y la de todo un rebaño, ser sacerdote es fundamental por que por medio de ti Dios va a tocar las vidas de miles de personas, aunque solo se fuera sacerdote por un día.

Por tanto, con el testimonio del padre Michal, puedo reconocer hoy que, aunque las dudas, las confusiones, las dificultades y miles de posibilidades se presenten, el llamado que Dios hace al corazón del hombre siempre tiene un peso tan grande que le permite tomar decisiones o pasar por miles de pruebas y cada vez arraigar más ese Sí al llamado a la vocación.

Por último, no olvidemos orar por las vocaciones, en todas sus posibilidades y dimensiones, pidamos al Señor siempre que tienda la mano a aquellas vocaciones que peligran al caminar sobre las aguas, que sea Dios quien al llamar también otorgue las fuerzas para responder.

“Alabado sea Jesucristo, gracias a todos por sus oraciones y espero que lo sigan haciendo, los bendigo a todos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Padre Michal Los)


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