Ha llegado el gran día, el Niño Jesús nacerá esta noche. Que el ruido, el apuro, la cena o los regalos, no nos roben el momento más especial de hoy. Estas cuatro oraciones son perfectas para compartir en familia, a los pies del pesebre, meditar y ofrecerle un momento de oración al Niño Jesús, el mismo que quiso hacerse hombre y que entregó su vida por nosotros.

Puedes orar a solas o en grupo, compartirlas con aquellos amigos o seres queridos que se encuentran lejos u ofrecerlas por todas las personas que viven alejadas de Dios. También puedes elegir la que más te guste y ofrecerla junto a un Ave María, un Padre Nuestro y un Gloria:



1. Oración de agradecimiento

Esta noche Señor, me postro de rodillas y te contemplo en el pesebre. Has querido llegar a este mundo de la manera más humilde, has querido mostrarnos a todos que el mejor lugar para alojarte es un corazón sencillo. Esta noche quiero agradecerte, por todos aquellos favores que me has concedido desde el momento en que nací.



Gracias por llamarme tu hijo, por mirarme con bondad cuando solo soy miseria. Gracias por todas las veces que me has levantado, por todas las veces que me has escuchado en las frías noches en que mi corazón se hallaba roto. Gracias por el consuelo inmerecido, por las heridas y los fracasos que me hicieron más fuerte.

Gracias por cada miembro de mi familia, por las sonrisas y carcajadas, por los abrazos y las caricias. Por darme la oportunidad de recibirte una vez más en mi corazón. Ahí estás, hecho hombre, un bebé envuelto en pañales, la más dulce escena jamás antes vista. Tus manitas se extienden en esta fría noche, tu corazón palpita la Vida Eterna, tus ojos se posan sobre María, extasiada de amor, y sobre José, desbordante de alegría.

¡He aquí al Salvador, al Rey del Universo! He aquí a mi Jesús, mi dulce Jesús. Gracias por llegar aquella noche a los brazos de María, por hacerte pequeño y frágil. Esta noche solo te pido que nazcas aquí, en este corazón herido, y me permitas tenerte en brazos, tal como tu Madre lo hizo esa noche estrellada, iluminada por la bondad y el amor del Padre.

¡Aquí te espero mi Jesús, aquí te espero!

2. Oración de San francisco de Asís

Gritad de gozo a Dios, nuestra ayuda; aclamad al Señor Dios vivo y verdadero con gritos de júbilo. Porque el Señor es excelso, terrible, Rey grande sobre toda la tierra.

Porque el santísimo Padre del cielo, Rey nuestro antes de los siglos envió a su amado Hijo de lo alto, y nació de la bienaventurada Virgen santa María. Él me invocó: Tú eres mi Padre; y yo lo constituiré mi primogénito, excelso sobre los reyes de la tierra.

En aquel día envió el Señor su misericordia, y de noche su cántico. Este es el día que hizo el Señor, exultemos y alegrémonos en Él. Porque un Santísimo Niño amado se nos ha dado, y nació por nosotros de camino y fue puesto en un pesebre, porque no tenía lugar en la posada.

Gloria al Señor Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombre de buena voluntad. Alégrense los cielos y exulte la tierra, conmuévase el mar y cuanto lo llena; se alegrarán los campos y todo lo que hay en ellos.

Cantadle un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra. Porque grande es el Señor y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.

Familias de los pueblos, ofreced al Señor, ofreced al Señor gloria y honor, ofreced al Señor gloria para su nombre. Ofreced vuestros cuerpos y llevad a cuestas su santa cruz, y seguid hasta el fin sus santísimos preceptos.

Amén.

3. Oración de San Juan XXIII

Dulce Niño de Belén,  haz que penetremos con toda el alma en este profundo misterio de la Navidad. Pon en el corazón de los hombres esa paz que buscan, a veces con tanta violencia, y que solo tú puedes dar.

Ayúdales a conocerse mejor y a vivir fraternalmente como hijos del mismo Padre. Descúbreles también tu hermosura, tu santidad y tu pureza. Despierta en su corazón el amor y la gratitud a tu infinita bondad. Únelos en tu caridad. Y danos a todos tu celeste paz.

Amén.

4. Mi corazón es un pesebre

Mi corazón es como el pesebre, oscuro y lleno de estiercol, en donde todos los días Jesús, el Niño, quiere nacer y llenarme de luz, por eso San José, limpia mi corazón, prepáralo con las humildes pajas, para que María Santísima recueste su cabeza, y así nazca la Vida Eterna. El Verbo Encarnado, la esperanza de la felicidad en mi Padre Celestial.

Amén.

Recuerda compartir este post y escribirnos en los comentarios qué otras oraciones se pueden hacer esta noche. ¡Feliz Navidad para todos!