
Cuando hablamos de la vida espiritual, solemos escuchar mucho sobre el perdón y la reconciliación con Dios. Sin embargo, hay una dimensión que no siempre se menciona y que es profundamente transformadora: la reparación y el desagravio.
En mi caminar con Él, no era muy consciente de ello, pero todo empezó cuando un día, en un momento de oración entre amigos, me salió en una tarjetita un mensaje claro: REPARA.
En ese momento no entendí, así que empecé a indagar del tema con mis amigos en Dios, para así saber a qué me estaba llamando. Fue así, que a través de una amiga, me lo explicó:
¿Qué es la reparación y el desagravio?

Reparar es remediar el daño causado. Cuando pedimos perdón, la culpa es perdonada, pero la herida queda. Es como sacar una puntilla clavada en una pared: el clavo sale, pero permanece el agujero.
En el plano espiritual, la reconciliación saca “la puntilla” del pecado, pero queda ese “hueco” en el corazón de Dios y, muchas veces, en el corazón de los demás.
Por eso, el Señor nos invita también a reparar, a sanar esa herida que ha quedado. No porque Él necesite de nosotros para ser Dios, sino porque quiere que lo amemos de forma libre, voluntaria y concreta.
Reparar es consolar el Corazón de Jesús

Cuando reparamos, nos acercamos a Dios de una forma más íntima. Es como vendar, limpiar y curar la herida que le hemos hecho con nuestro pecado.
En ese acto de amor, restauramos la armonía con Él y fortalecemos nuestro vínculo. Y, mientras lo hacemos, descubrimos algo precioso: al reparar, también nosotros somos sanados.
Pero entonces, viene la pregunta del millón, ¿y cómo reparo y consuelo al Corazón de Jesús? Lo hermoso es que Él me ha enseñado que se puede vivir de muchas maneras:
- Con oraciones específicas
- Ofreciendo mortificaciones o pequeños sacrificios
- A través del ayuno
- Mediante obras de caridad
Pero mi forma favorita siempre será visitar a Jesús Sacramentado.
La reparación frente a Jesús Eucaristía

En esos momentos, sentado frente al Sagrario, uno puede dejar que los rayos de amor de Cristo atraviesen las durezas del corazón. El silencio ante Él apaga el ruido del mundo y abre la puerta a un diálogo profundo con nuestro Creador.
Es ahí cuando Jesús nos recuerda cuánto nos ama y, al mismo tiempo, cuánto le duele nuestra indiferencia y rechazo. Y es también ahí donde nos regala la fuerza para herirlo cada vez menos.
En la reparación descubrimos su generosidad y su bondad infinita: al mismo tiempo que consolamos Su Corazón, Él nos restaura, nos renueva y nos llena de su paz.
Una oración de desagravio breve y hermosa

La próxima vez que pases por una capilla donde Jesús Sacramentado te espera, detente unos minutos. Con la ayuda de un rosario, reza esta breve Coronilla de Reparación, revelada por san Miguel Arcángel a los pastorcitos de Fátima. Durante este acto de desagravio, permite que Él sane tu corazón mientras tú sanas el suyo:
En las cuentas grandes, en lugar del Padre Nuestro, di la siguiente oración:
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, de los sacrilegios y de las indiferencias con los que Él mismo es ofendido; Y por los méritos infinitos Su Santísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María te pido por la conversión de los pobres pecadores
En las cuentas pequeñas, en vez del Ave María, reza lo siguiente (10 veces):
V. Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo
R. Y te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman
Al final de cada decena y antes de comenzar la siguiente, reemplazando el Gloria, di:
Por siempre sea adorado, mi Jesús Sacramentado
Ya para finalizar, Cierra la coronilla repitiendo 3 veces:
V. Oh, Santísima Trinidad, yo te adoro
R. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento
Amén
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hoy es 13 de mayo del 2026
alabemos a Maria immaculada y mediadora. secretaria y asistente de Jesucristo en la redencion de las almas, almas ganadas para Dios y arrancadas de las garras de los demonios. AMEN, ASI ES!!!
¡Muchísimas gracias por explicar el significado y el valor de la reparación y por compartir las oraciones correspondientes! ¡Gracias por tan valioso apostolado!
Muchas gracias por esta información
DIOS LES BENDIGA