El mundo vive momentos turbulentos. La paz se encuentra amenazada. Regiones en el mundo se encuentran en constante conflicto y nuevos conflictos aparecen a pesar de los esfuerzos que hacen muchos por evitarlos.

El desánimo gana, el enojo, la tristeza y el miedo aparecen. «¿Por qué permites esto, Señor?» es la pregunta constante. Tanta gente que sufre, que muere injustamente, refugiados que abandonan sus hogares para siempre.

Vivir en paz no solo no significa vivir en ausencia de guerra. Aunque nos encontremos lejos de los conflictos armados ellos afectan a todos. Pareciera que desde donde estamos no podemos hacer nada por ellos. Podemos hacer mucho.

La paz la construimos cada uno de nosotros

Nuestras acciones de cada día repercutirán en tener un mundo mejor… o no. La guerra no comienza en el campo de batalla, cuando uno a otro se apuntan con armas de fuego. La guerra empieza cuando dos hermanos se enfrentan y se olvidan de que son hermanos, la guerra empieza mucho antes de que lo sospechemos. A veces, la guerra empieza en casa.

Es por eso que hoy, Señor queremos elevarte esta oración. No solo por las regiones que hoy se enfrentan y amenazan la paz del mundo, sino también porque nos ayudes a cada uno, desde donde nos encontremos, a que seamos verdaderos instrumentos de Tu paz en todo momento. Líbranos de la locura de la guerra, Señor.

* Oración escrita por Flavia Carpio

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