Bendecir los alimentos debería ser una linda costumbre que nos acompañe desde que somos pequeños. El acto de sentarnos a la mesa para comer guarda un hermoso significado de unión y amor que a veces olvidamos. Recordemos que fue en la Última Cena donde Jesús se reunió con los apóstoles para compartir el pan y el vino, su cuerpo y su sangre.

Cuando nos reunimos a comer con nuestra familia, nuestros amigos, seres queridos o compañeros de trabajo, qué lindo es invitar a Jesús a la mesa. Recordar que ese momento de unión se da solo gracias a Él, y que cada alimento que hace parte de nuestro plato ha llegado a nosotros gracias a la tierra y el esfuerzo de muchas otras personas.

Oración para bendecir los alimentos

«Bendice Señor estos alimentos que por tu infinita misericordia tenemos hoy en esta mesa, dale Señor pan a los que no tienen y danos hambre de ti a los que tenemos pan.

Te damos gracias Señor por la tierra fecunda, el rocío de la mañana y la brisa que permitió hacer crecer estos alimentos. Bendice Señor las manos de los campesinos, que trabajan a diario bajo el sol inclemente para recoger tus frutos.

Por todas aquellas personas que seleccionaron, transportaron, y empacaron cada alimento. Por el sustento de este hogar, por la persona que preparó esta comida con amor y por todos nosotros que nos reunimos hoy en esta mesa, tu mesa Señor. Que nuestros cuerpos se nutran hoy de tu amor, tu misericordia y tu bondad. Amén».

También es una muy buena idea (propia de algunos de nuestro abuelos), bendecir el plato de comida. No con palabras, sino con la señal de la cruz. Esta oración puedes hacerla en cualquier ocasión, antes del desayuno, la comida o la cena. Si estás junto a tu familia sería bueno que alguno la pronunciara en voz alta, si estás solo puedes hacerla mentalmente.

La fortuna de sentarnos a la mesa

Comer es una necesidad, todos lo sabemos. Sin embargo damos por hecho que tendremos alimentos a diario. Pero lo que no se nos pasa por la cabeza, es que hay millones de personas que se despiertan sin saber si ese día probarán bocado.

Cada vez que te sientes a la mesa o que tengas oportunidad de comer, agradece. Lo importante es recordar que somos muy afortunados al tener esta posibilidad. No solemos pensar en el que pasa hambre. En todas aquellas personas que en el mismo momento en que tú te sientas a disfrutar de un manjar, están sufriendo o mendigando en la calle por un pedazo de pan.

Por extraño que te pueda sonar, tener tres comidas al día ¡es una bendición! Alimentar nuestro espíritu es fundamental, pero también hay que saber nutrir nuestro cuerpo. Sé moderado al comer, comparte si alguien no tiene lo suficiente (eso incluye el postre) y preocúpate por alimentarte sanamente.

Si el tema de la alimentación te llama la atención, te recomiendo el curso online «Bendita Nutrición». No pienses que perdimos la cabeza, es nuestra responsabilidad también cuidar del cuerpo que Dios nos ha dado. Y este curso te da claves científicas y espirituales para una alimentación sana. 😉

Déjanos saber en los comentarios qué otras oraciones haces o conoces para bendecir los alimentos.