
No estamos hablando de una figura mítica: san Miguel arcángel es el gran defensor que Dios ha puesto a nuestro lado y podemos estar seguros de que no desoirá nuestra oración.
La Escritura lo presenta como el guerrero central que combate el mal, y la Iglesia lo ha reconocido como el «Príncipe de la milicia celeste». En pocas palabras, es tu principal protector celestial.
Sobre su devoción

Si hay una figura que ha sostenido la fe de la Iglesia, es esta. Los Papas y los grandes santos siempre han recurrido a él. El Papa Pío V formalizó su culto, y hoy, si abres el Misal Romano, encuentras en la colecta del 29 de septiembre la invocación a su protección.
Por su parte, el Papa Benedicto XVI, estableció que la oración a San Miguel se recite siempre después de la Comunión, con el objetivo de dar gracias por el Cuerpo y la Sangre de Cristo, solicitar la protección del arcángel contra el mal.
Piensa también en los mártires: ellos invocaron a San Miguel en su hora más oscura. O en la liturgia de difuntos, que le pedía que guiara esas almas a la «luz santa».
Su misión es tan relevante hoy como en el pasado, y es muy clara. La tradición le asigna cuatro oficios que te impactan directamente: luchar contra Satanás por tu bien; rescatar las almas —la tuya, la de tus seres queridos— en la hora de la muerte; ser el campeón del Pueblo de Dios, es decir, el defensor de la Iglesia y de todos los que creemos; y, finalmente, acompañarte ante el juicio de Dios.
¿Por qué necesitas a san Miguel hoy?

San Miguel arcángel es nuestro aliado. Nos acompaña desde el campo de batalla de la vida hasta el umbral de la eternidad. Te cuento algunos motivos por los cuales hoy seguimos rezándole.
Un escudo contra el mal
La Iglesia enseña que los ángeles «contrarrestan la necedad y las trampas del diablo». El Catecismo lo afirma: ellos son tus guardianes. No es misticismo; es la certeza de que no estás solo en la lucha diaria contra la tentación o la desesperanza.
Nos defiende en la lucha espiritual
La vida de fe es una batalla constante. Por eso, las oraciones contemporáneas que se usan en la Iglesia siguen pidiéndole a Miguel que defienda en la batalla y que reprenda al maligno. Es una llamada directa para que intervenga cuando te sientas atacado.
Es la autoridad contra el demonio
Los textos de exorcismo lo invocan directamente como el «Príncipe de la milicia celestial» para expulsar al demonio. ¡Esto nos muestra la magnitud de su poder!
Un ejemplo de confianza
Papas y santos han confiado ciegamente en él. Al imitar esa confianza, tú encuentras la fuerza necesaria para afrontar los desafíos de hoy, ya sean espirituales, o esas luchas internas que a veces te abruman.
Tu arma diaria: la oración a san Miguel arcángel

Si buscas una forma concreta de invocar esa ayuda, la Iglesia te da la oración más directa y poderosa. Es un acto de fe y de guerra espiritual que puedes hacer todos los días:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la maldad y las asechanzas del demonio.
Que Dios lo reprenda, te suplicamos humildemente; y tú, Príncipe de la milicia celestial, por el poder de Dios, arroja al infierno a Satanás y a todos los espíritus malignos que vagan por el mundo buscando la ruina de las almas.
¿Qué mejor acto de fe que encomendarte a tu más valiente protector?
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Muy bonito contenido de la pagina y todo esta bien organizado suban mas oracion