oración a los difuntos

El video de la nueva canción de Loren Allred, «I Hear Your Voice», comienza con algo que muchos jóvenes quizás no conozcan: una máquina de mensajes.

Era lo que existía antes de los teléfonos móviles y del WhatsApp. Una máquina que grababa los mensajes de las personas que llamaban y a las que no se les contestaba. Es como un voicemail, pero quedaban grabados en un cassette, que después se borraba para que se pudiera volver a grabar encima de la misma cinta.

De verdad, es algo muy ochentero y como tuvimos uno en casa, me hizo recordar muchas anécdotas. Como las veces en que sabías que habían dejado un mensaje que no querías que tus papás escucharan —del colegio, claramente— o cuando no querías borrar uno, pero no había forma de guardarlos.

Pero realmente, más allá de lo vintage de la máquina, te puedo decir que lo que estaba haciendo la mujer: escuchando la voz de una persona que dejó un mensaje a un ser querido. Lo he hecho muchísimas veces con mensajes que me dejó mi mamá.

Cuando mi mamá murió, todas sus fotos, sus mensajes, sus audios, se convirtieron en pequeños tesoros que sigo guardando con un inmenso cariño. Hay días en los que escucho su voz y sinceramente te digo que la extraño todos los días.

Aquí te comparto el video:

El anhelo del pasado

Cuando muere una persona que queremos, podemos quedarnos, como lo he hecho, con los recuerdos, con las imágenes y anhelar el tiempo compartido. Pensar en él y si hubiera hecho esto o lo otro, si le hubiera dicho que sí, si no le hubiera respondido de tal manera…

Claro que podemos recordar y muchas veces recordar con tristeza y con dolor. Creo que es normal. Lo que puede llegar a ser un poco enfermizo es centrarnos en el pasado, en lo que hubiéramos hecho diferente.

Como mi mamá decía, el «hubiera» es la conjugación más tonta del haber. Es imposible olvidar, o hacer como si no hubiera pasado. Es verdad, mi mamá ya no está aquí, en este mundo, pero tener fe, creer en las promesas de Dios, me da la esperanza de un anhelado reencuentro.

La oración a los difuntos: ¡es un «hasta luego», no un adiós!

Claro, recordar en este mundo genera dolor, porque la persona que se ha ido no va a regresar. Quedan los recuerdos y, obviamente, no todos son buenos, pero lo maravilloso de creer en Dios y en sus promesas es tener claro que nos volveremos a encontrar.

Volveré a ver a mi mamá y será más bonita de lo que era aquí en la tierra, porque la veré, al final de los tiempos, con su cuerpo glorioso y compartiremos toda la eternidad en presencia del Amor de los amores.

Mientras, podemos tener presente la oración que dedicamos por nuestros seres difuntos.

Nostalgia del tiempo que pasa

En la canción escuchamos el dolor del adiós, dice «escucho tu voz y caigo de rodillas» y sí, sí me ha pasado. Sí he sentido ese dolor desgarrador y gritar «Mamá». Pero pronto pienso en lo maravilloso que debe estar en el Cielo. Y doy gracias a Dios por haberme permitido amar a mi mamá como la amo y de recordar cada momento.

Doy gracias por el tiempo compartido y, aunque ella ya no esté aquí conmigo, sé que sigue estando cerca. De una manera nueva, pero que nunca me ha abandonado.

Tenemos dos opciones: aceptar con amor la voluntad de Dios y saber que nada pasa que Él no permita en el amor que nos tiene, o quedarnos como vemos en el video, como colgando, congelados en el paso del tiempo, en una nostalgia y tristeza paralizante.

Claramente, no siempre estaremos igual. Tendremos días más difíciles que otros, pero la confianza en su misericordia y en la promesa de la eternidad me saca una sonrisa.

Me da ganas de seguir hasta ese día en el que Él me llame a compartir la verdadera vida junto a Él y todos los que nos han precedido.

¿Has dedicado alguna vez una oración a seres queridos difuntos? Cuéntanos por quiénes rezar, en los comentarios.