«One small step» (Un pequeño paso) es un video de Igniter Media que trata de explicar, con un poco de sensatez, que la conversión no implica necesariamente que mañana debemos hacer un giro radical en nuestras vidas. Esto se logra un paso a la vez.

Es cierto que la conversión y la santidad implica muchas veces un cambio radical pero nadie dijo que ese cambio tenía que darse «mañana en la mañana». La conversión y la santidad son un camino, así como el de los discípulos de Emaús.

Un camino con Cristo un paso a la vez

Como con sus apostoles, Cristo nos invita a dar pequeños pasos de amor cada día. Tal vez estos pasos no sean grandísimos, tal vez no sean lo que orgullosamente quisieramos, pero sin duda contribuyen a que el próximo paso sea mayor y así sucesivamente. Un paso a la vez

Hoy por hoy, los grandes logros y en tiempo récord son grandemente celebrados. Echemos un vistazo a la cantidad de programas, influencers y emprendimientos que prometen el éxito y la fama en poco tiempo. Son tantos y tan «maquillados» que nos es difícil ver y encontrar el valor al esfuerzo cotidiano.

No nos parece lo suficientemente valioso las pequeñas acciones del día a día. El beso que damos a nuestros hijos por la mañana, la ayuda que brindamos a nuestro padres con los quehaceres del hogar, las buenas notas que sacamos en el colegio, incluso esa acción buena y desinteresada que hicimos y de la que nadie se enterará.

La santidad es el gran éxito personal

Y es que la santidad es un camino silencioso, que se va construyendo desde el calor de amor que lo entrega todo. No está lleno de bombos y platillos. La santidad empieza desde adentro. Así como en el video, paso a paso.

Todos estamos destinados a ser santos. Esa es la gran revolución del amor de Cristo en la Cruz. El nos ha abierto las puertas de par en par. El cielo está ahí esperándonos y ciertamente es una meta enorme, la más grande que haya existido.

Pero a esa meta se llega siendo el más pequeño y dando pequeños pasos, no buscando la admiración y aplauso de los demás sino simplemente aprendiendo a amar radicalmente. Es un amor que se va cosechando en los gestos pequeños de lo cotidiano. Es el camino de la virtud. Eso que para ti puede no tener importancia.

Sino hacemos lo pequeño que está a nuestro alcance hoy y esperamos ese «gran cambio radical» mañana, probablemente mañana serás el mismo y hoy te perdiste una gran oportunidad de empezar a ser santo… Tú decides!