
Imagina que el matrimonio es como un viaje en carro, y por la ventana, vemos un paisaje cambiante. A veces transitamos caminos soleados y abiertos; otras veces, atravesamos tormentas y carreteras empinadas. Varias veces llegamos rápido, y en otros momentos, el camino nos toma más tiempo o se presentan infortunios en la carretera.
¡Justamente así es el matrimonio! Muchas personas creen que el matrimonio es un contrato, un papel que solo implica cumplir deberes y esperar algo a cambio. Pero el matrimonio es mucho más profundo: es una alianza, una vocación, un don de Dios (en este artículo te explicamos la diferencia entre el matrimonio como alianza y un contrato)
Es un compromiso que no desaparece con las dificultades, sino que es una invitación constante a permanecer juntos, a mirar por la ventana y caminar lado a lado, incluso cuando el paisaje parece nublado y gris.
En esos momentos de crisis y retrocesos, cuando los sueños se desdibujan o se postergan, no estamos ante el final del viaje, sino frente a la invitación de Dios para redescubrir el amor y escribir nuevos comienzos. Historias llenas de esperanza y sanación.
Palabras sencillas y también llenas de espinas

«Nuevos comienzos» son dos palabras que parecen sencillas y suaves; sin embargo, si nos detenemos a observar, estas palabras están envueltas en lágrimas, luchas y decisiones arduas. Especialmente en el matrimonio, donde a veces lo que comenzó con ilusión se ve golpeado por el paso del tiempo, las heridas y los sueños que no se dieron.
En el camino matrimonial, no siempre todo sale según lo planeado. Hay momentos en que podemos sentir que hemos fallado, que todo se ha arruinado y que la relación se ha deteriorado tanto que creemos que la única salida es terminar.
Sin embargo, si dejamos que sea el Señor quien guíe nuestra vida, esas «paradas» no serán fracasos definitivos, sino oportunidades para que nuestra alma sea moldeada, haciendo parte de nuestra propia historia de sanación y salvación. Jesús, que hace nuevas todas las cosas, nunca deja de escribir sobre nuestra historia personal y matrimonial; Él siempre tiene un plan con nosotros.
Ahora dice el Señor a su pueblo: «Ya no recuerdes el ayer, no pienses más en cosas del pasado. Yo voy a hacer algo nuevo, y verás que ahora mismo va a aparecer» (Isaías 43:18-19).
Amor en orden y desbordado

Jesús nos espera con verdadero amor y paciencia. Nos ofrece un amor en orden; Él se nos acerca con cautela, nos consulta, no se impone y, después de vivir una emoción tan intensa como el fracaso, nos hace recorrer con calma un nuevo comienzo.
Jesús nos enamora y nos propone su plan, que no se basa en cumplir con un contrato, sino en entregarnos al don mutuo y en abrir el corazón a la transformación. Y espera que nosotros aceptemos libremente, porque así es su amor: vivo y fecundo.
Recordemos la historia de José, quien, vendido por sus propios hermanos, pasó un sinnúmero de dificultades lejos de su hogar. Sumergiéndonos en su historia de vida, podríamos decir que toda su «existencia» parecía un total fracaso. Sin embargo, Dios usó esa difícil etapa para prepararlo para un rol vital en la salvación de su pueblo, y ahí José se mantuvo fiel.
Génesis 50:20: «Ustedes intentaron hacerme daño, pero Dios lo encaminó para bien, para lograr lo que hoy se cumple: salvar la vida a mucha gente».
Así también, en el matrimonio, las pruebas y desvíos pueden ser parte de la trama que Dios escribe con fidelidad y amor desbordado, en busca de nuestra salvación.
Nuevos comienzos: cuando el matrimonio atraviesa el silencio

A pesar del silencio y la tensión, el Señor nos quiere valientes, decididos, haciendo lo correcto en toda circunstancia, confiando en Él en medio de las situaciones dolorosas para no llenar nuestro corazón de amargura. Él desea que emprendamos con rectitud todo lo que se nos plantee para que las decisiones y caminos que tomemos nos salgan bien, en su santa voluntad y por el bien de nuestras almas.
Y es que pocas cosas confrontan tanto el corazón humano como ver que aquello que se anhelaba profundamente no llega. Pienso, por ejemplo, en las parejas que he atendido en consulta y me manifiestan el deseo profundo de tener hijos y, con el paso del tiempo, estos no llegan.
Aparece el dolor, la frustración; la pareja se siente humillada, devastada y hasta con vergüenza. Incluso, aparece la rabia y el silencio frente a Dios. Y en medio de la incertidumbre nos cuestionamos: ¿Somos suficientes? ¿Vale la pena seguir juntos como matrimonio? ¿Dónde depositamos los sueños compartidos que ya nunca serán? ¿Dónde puede encontrar consuelo mi alma cuando se siente vacía?
Es allí donde volvemos a mirar con otros ojos al que tengo al lado. Porque mi matrimonio no puede ser un intercambio de condiciones, no es un simple contrato donde uno da algo esperando que el otro lo regrese de vuelta.
¡Y sí! Es claro que esperamos que el amor sea recíproco, pero también hay momentos en que uno ama cuando el otro no puede y en que uno sostiene cuando el otro se desmorona. ¡Amar así es abrazar la cruz!
Es acompañar en la noche oscura del alma, que duele, donde el clima es espeso y el corazón se aturde. Amar así es hacerse uno en la fragilidad del otro. Solo recorriendo este camino, podremos ver un nuevo comienzo en medio del dolor.
Dios se hace presente en medio de la entrega sigilosa

Dios está presente. Aunque parezca que no hay respuesta inmediata, Él no se olvida. «Dios no es injusto como para olvidar nuestras buenas obras y los servicios que hemos hecho por amor a su nombre» (Hebreos 6:10).
Cuando el amor matrimonial se ofrece como don, incluso en medio de la espera, del duelo o la frustración, se convierte en un terreno fértil donde el Señor trabaja de forma misteriosa y posibilita los nuevos comienzos.
Por eso, aunque el camino se vuelva cuesta arriba, aunque los planes se desvanezcan o los silencios parezcan largos, no estás a la deriva. Estás en manos del Autor.
Y en manos de nuestro Padre, siempre habrá un lugar para nuevos comienzos. «El Señor mismo traerá la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto» (Salmo 85:12).
📨 ¿Te gustaría ser parte de nuestra más selecta comunidad? Si quieres recibir contenido exclusivo, recomendaciones geniales y alguna que otra sorpresa más… suscríbete gratis a nuestra nueva newsletter y recibe en tu correo novedades que no encontrarás en otra parte.
Haz clic aquí para suscribirte gratis.

0 comentarios