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¡Novena del día séptimo! Ojalá todos estos días de novena hayan sido aprovechados por el espíritu. Para nutrirlo del amor, la dulzura y la humildad de María Santísima y san José. Ofrezcamos esta novena con todo el amor que alberguemos en nuestro interior y pidámosle a Dios, que el Niño Dios nazca y se quede para siempre con cada uno de nosotros.

Oración inicial

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Señor Jesús, danos la gracia de hacer bien esta novena y preparar nuestras almas para recibirte el día de Navidad, con el cariño y devoción con que te recibieron la Virgen Santísima y San José. Amén.


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Valor a explorar:

Evitar que anide la envidia en nuestros corazones.

Para repasar:

Como en Belén nadie les dio alojamiento, san José no tuvo más remedio que acomodar a la Virgen María en el sitio menos pensado, el que nadie querría para pasar una noche. En un lugar donde se cuidaban los animales de un campesino.

Seguramente lo preparó lo mejor posible, barrería con unas ramas secas el suelo, pondría unas cobijas sobre la paja para que se acostara la Virgen, encendería un fuego y prepararía algo de comida. Así san José, con las pocas cosas que tenía, poniendo mucho cariño, consiguió para la Virgen María y para el Niño Dios un sitio pobre, pero limpio y lleno de amor.

Para pensar:

Es muy fácil caer en la trampa de pensar que con lo que tenemos no podemos hacer bien las cosas. Que si tuviésemos mejores juguetes, otros hermanitos, un par de padres más permisivos, o más dinero todo iría muy bien.

Cuando se cae en esta trampa, se vuelve uno envidioso, invade la desdicha y tristeza por lo que no se tiene y esto nos impide ver las bendiciones con las que sí contamos. Entonces se empieza a pensar que a los demás les tratan mejor, o que tienen las mejores cosas.

La envidia es muy mala, genera malestar en el que consiente estos tipos de pensamientos y muchas veces no solo es desear tener lo del otro, sino llegar a desear que a mi prójimo le vaya mal. Recordemos que la envidia es uno de los siete pecados capitales, pues es fuente de otros pecados, fue la que hizo que Caín matara a su inocente hermano Abel en la primera familia que hubo sobre la tierra. Y Dios maldijo al asesino.

El regalo:

En el séptimo día de la Novena, nuestro presente para el Niño Dios puede ser contentarnos con lo que nos dan y agradecer a Dios por las cosas que otros reciben y yo no, no tener envidia de nadie. Para esto te puede servir: agradecer. Ser agradecido te dará alegría y te permitirá gozar de la vida, porque eres capaz de aceptar cada experiencia como un regalo. Cuando Jesús vea que nos parecemos a san José nos dará lo mejor: su cariño.

Oración Final:

Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria. Después repiten todos juntos tres veces: «Jesús, José y María, les doy el corazón y el alma mía».

Villancico recomendado:

Blanca Navidad (Coro Católico Navideño Virgen María). Puedes escucharla en Spotify o en YouTube.

Novena día séptimo, Novena especial de Navidad: Día séptimo