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¡Falta solo un día para el Nacimiento del Niño Dios! La alegría y la esperanza se apoderan de nuestros corazones en esta novena del día octavo. Ofrezcámosla por todas aquellas personas que aún no conocen a Nuestro Señor, por los que tienen dudas o simplemente le han dado la espada. Para que esta Navidad toque sus corazones y logren convertirse.

Oración inicial 

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Señor Jesús, danos la gracia de hacer bien esta novena y preparar nuestras almas para recibirte el día de Navidad, con el cariño y devoción con que te recibieron la Virgen Santísima y san José. Amén.


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Valor a explorar:

Evaluar nuestro día por la noche, traer a la memoria aquellas cosas que no hice bien o el bien que deje de hacer, con el objetivo de proponernos un punto de mejora.

Para repasar:

En el establo mientras la Virgen parecía dormir sobre aquellas pajas, san José se sentó junto al fuego con la intención de pasar la noche en vela. Contemplando la llama, meditó sobre cómo se encontraría el Niño Dios cuando naciera en aquel sitio.

Pensó el modo en que había transcurrido el día y lo poco que le parecía para el Hijo de Dios. Además, se puso a preparar su corazón para recibirle. Mientras esperaba junto al fuego, repitió muchas veces que le amaba, le daba gracias y le decía que su anhelo era corresponder con todo su amor sirviéndole. Pero pudo más el cansancio y se quedó dormido.

Para pensar:

Es muy bueno que todas las noches, antes de acostarnos, examinemos nuestras acciones y omisiones durante el día. Para ello hemos de ser valientes y no tener miedo a descubrir nuestras fallas, no para afligirnos por lo malo que suelen ser a veces nuestros actos, sino para ver cómo podemos llegar a ser mejores. Te recomiendo hacer un buen examen de conciencia.

Si evitamos repetir aquellas actitudes que nos alejan de Dios, debemos decirnos la verdad aunque nos cueste. Siendo sinceros con nosotros mismos, podremos expresar mejor nuestro arrepentimiento al Niño Jesús y hacer propósitos de mejora.

Los que dicen siempre la verdad son los que más agradan a Jesús, quien se hizo hombre para enseñar a todos el camino, la verdad y la vida. Si por el contrario, nuestra actitud es de cubrir nuestras obras con mentiras y engaños, aunque sean pequeñas, nos iremos alejando cada vez más de Jesús.

El regalo:

En el octavo día de la novena, el regalo para el Niño Dios puede ser proponernos decir siempre la verdad, aunque a veces eso nos acarree pasarla mal.

Oración final:

Se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria. Después repiten todos juntos tres veces: «Jesús, José y María, les doy el corazón y el alma mía».

Villancico recomendado:

Campanas de Belén (Yuri). Puedes escucharlo en Spotify o en YouTube.

Novena día octavo, Novena especial de Navidad: Día octavo