Navidad en Times Square

Hoy quiero compartirte una noticia que me ha llegado por diversos chats en WhatsApp. Todas las personas que me mandaron estaban asombradas y emocionadas, me contagiaron su alegría y espero que a ti también te ilusione. Se trata de una iniciativa que apagó todas las luces – ¡wow! – en Times Square para hacer visible la verdadera historia de Navidad.

Mira el video que te comparto, así entenderás a qué me refiero.

La Navidad llega a Times Square… pero de manera diferente

Increíble, ¿no lo crees? Te explico por qué me parece tan interesante. Estamos hablando de una zona poluida por las marcas de productos más importantes del mundo.

En medio de una época en la que las marcas y empresas redoblan sus esfuerzos por vender… de pronto, se hace silencio. Se apagan las luces y volvemos a fijar la mirada en el verdadero protagonista de la Navidad. 

Times Square, reconocida por sus luces, las apaga, para que Él brille esta Navidad. 

Jesucristo es la verdadera luz del mundo

Quiero enfatizar en la idea que te comentaba: volver la mirada a la verdadera historia que se cuenta y se hace visible y presente en la Navidad y en nuestras vidas. Volver la mirada a Jesús, es Él quien puede darnos la luz que buscamos. 

Hay muchas luces artificiales que nos rodean, pero son eso… artificiales. No pueden ayudarnos a ver mucho o más allá de lo inmediato. La verdadera luz se hace presente para que toda la vida, entera, completa, íntegra, tenga un sentido. 

Jesús se acerca para iluminarnos el camino verdadero. 

Una llamada a hacer un apostolado valiente

Otro elemento apostólico que encuentro en esta noticia es este: ¡derribemos los respetos humanos para anunciar a Cristo! Es natural, muchos hemos sentido vergüenza de hablar de Dios en ambientes en los que nos parece que su mensaje podría chocar. 

Pero, ¿viste el video que puse al comienzo? Las personas que estaban en Times Square y recibieron el mensaje de la verdadera Navidad no estaban incómodas o molestas… su sorpresa era una sorpresa alegre. Filmaban lo que ocurría, señalaban ese gran espectáculo, lo conversaban con otros… 

Definitivamente, no me equivoco al decir que las personas están deseosas de escuchar el mensaje que Cristo nos pide que les anunciemos. ¡No tengamos miedo de hacerlo!

Por último, te recomiendo – yo también lo haré – que pidamos a la Sagrada Familia que vivamos esta fecha especial con ellos, muy cerca, sin perder de vista lo más importante.